Pensar

4 Consejos para Renovar Tus Pensamientos

Eres lo que piensas.

Cuando vienes a Cristo y comienzas a buscar al Señor, te das cuenta del importante papel que juegan tus pensamientos en la vida cristiana y la necesidad de trabajar en ellos. Piensas voluntariamente acerca de lo que te rodea y sucede; pasan los días e involuntariamente te encuentras en un bucle de hábitos de pensamientos: filtras información, razonas las cosas, meditas en lo que piensas acerca de los demás, así como lo que sientes.

El campo de batalla donde se generan las luchas de tu vida es en la mente. Luchas reales, diarias y constantes. El diablo opera enviando pensamientos que no son de provecho, solo para hacerte tropezar.

El diablo tira dardos de fuego todo el tiempo con mensajes como: “nadie te quiere”, “no vas a conseguir ese trabajo”, “no vas a conseguir pareja” o “no prosperarás”. Los cristianos no podemos estar con los brazos abajo en señal de derrota. Pablo, en la carta a los Efesios, nos llama a tomar “el escudo de la fe” para que podamos “apagar todos los dardos de fuego del maligno” y que tomemos “el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:16-17 RVR1960).

En efecto, hay una batalla real en tu mente y estás siendo atormentado por pensamientos que te definen y te dirigen en tus decisiones, comportamientos y actitudes. Dichos pensamientos te llevan hacia una acción, así que pueden dominarte hasta tomar el control de tu vida. ¡Tú no puedes permitir eso! Entonces debes identificar, aterrizar y analizar tus pensamientos para saber si son correctos conforme a la Palabra del Señor. Piensa lo que piensas.

Los pensamientos son importantes. Existe la frase: “eres lo que comes”, que hace referencia a la alimentación saludable y la no saludable y que, por tanto, puede mantenerte sano o acarrearte enfermedades. En lo espiritual aplica de la misma forma: “eres lo que piensas de ti mismo”. Vives conforme a lo que piensas. Los pensamientos son un poder invisible, muy fuerte, que controla tu manera de vivir.


También lee: 3 Consejos para Tener un Corazón Limpio


La Raíz del Pecado

La Biblia nos enseña que el pecado en sí no es simplemente una acción, sino un deseo que comienza en el corazón. El pecado en sí nace como un pensamiento. Jesús les hizo ver esto a sus discípulos. Los discípulos fueron instruidos a que no adulteraran (acción) pero Jesús fue más allá. Él les dijo que aquél que deseara una mujer para codiciarla, ya había adulterado con ella en su corazón. Jesús enseña que, para evitar el pecado, no solo es necesario abstenerse de ejercer la acción, sino lograr que ni siquiera se desarrolle el pensamiento de ese pecado.

“Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos” Marcos 7:21

Nadie comete pecado sin antes haberlo pensado.

La Escritura enseña que Satanás fue un ángel que cayó del cielo. Lucifer era su nombre. Él era uno de los ángeles principales, pero fue echado de la presencia de Dios porque anheló ser igual a Dios. No logró su cometido, pero lo quiso. Ese pensamiento o deseo fue lo que lo llevó a ser transformado.

No puedes evitar que lleguen malos pensamientos a tu mente pero, no son pecado si tú aprendes a rechazarlos. El pensamiento se convierte en pecado cuando lo abrazas y lo “apapachas“, permitiéndole que se arraigue dentro de ti hasta el punto en que se vuelve un deseo o anhelo. Cuando tú deseas hacer algo es como si lo hicieras. Si tú tienes un deseo por algo que de antemano sabes que no es bueno y, aun con el entendimiento de que es incorrecto permites que crezca, estás cayendo en pecado.


También lee: Verdaderamente Libres


La Importancia de Renovarnos

La Biblia siempre nos habla de la importancia de ordenar nuestros caminos y pensamientos en la verdad. Para que tú estés en el camino correcto, debes anhelar andar en las cosas de Dios. Para que tu corazón ande en la justicia, debe existir ese deseo dentro de él. Cuando tus pensamientos se encuentran en el Señor, tus acciones se alinean a ese anhelo dentro de tu ser.

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Romanos 12:2

 

Debes renovar tu manera de pensar. ¡No puedes seguir pensando como antes! Debes sacar esos deseos que pueden llevarte a pecar. Tienes que desear la santidad de Dios. Debes anhelar la pureza de corazón y de mente. No caigas en la situación de decir que no lo haces, pero sí lo piensas. Se trata de renovar el pensamiento y desear lo que Dios tiene para ti.

Renueva la esencia de tu mente. No seas como los que solo aparentan. Renuévate para tener una mente distinta, diferente a las de aquellos que no conocen a Dios. El objetivo de la renovación es que tengas una mente conforme a la santidad, a la verdad y a la pureza de Dios.

La generación actual vive en un constante bombardeo de información, sin embargo, ha llegado el punto en el que ya sabes que no todo lo que ves o lees en los medios de comunicación es verdad. Pareciera que no se puede definir una manera de pensar por toda la interacción que se da entre las fuentes de información. Tú no puedes caer en esa corriente porque tienes un modelo a seguir. ¡Tienes a Cristo! No tienes porqué sentirte perdido en tu forma de pensar entre tanta información, tienes la bendición de contar con un modelo de pensamiento en tu vida. Dios sabe lo que es mejor para ti. Él te ha dado los mandamientos porque te ama. Si el Señor te marca el camino es porque te conoce, Él fue quien te diseñó y sabe qué es lo mejor para ti.


También lee: Pruebas Que Transforman


Los Pensamientos de Dios

Eres lo que piensas. Cuida tus pensamientos porque estos se convertirán en palabras y después en acciones. Tu destino mismo está ligado a lo que piensas.

Necesitas cambiar tu manera de pensar. Debes reconocer que tus pensamientos no son ley, que hay algo mayor que tú. Necesitas reconocer que debes rendir y someter tus pensamientos a los pensamientos de Dios. Debes anhelar lo que Dios quiere para ti.

4 cosas que te van a ayudar a renovar tu manera de pensar:

1. Mantener gratitud y alabanza a Dios

“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón”. Salmo 37:4 

Tu pensamiento debe ser de agradecimiento y alabanza a Dios. La verdad es que casi siempre nos estamos quejando. Siempre estamos insatisfechos con lo que tenemos o lo que no tenemos. Necesitas cambiar tu mente enfocándola hacia la gratitud. Alaba al Señor porque Él es bueno contigo, porque te ha dado lo que tienes, porque te dirige y porque es tu proveedor. Si mantienes tus pensamientos de agradecimiento, reconocerás a Dios en tu vida y en tus caminos.

2. Tener paciencia

“Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres”. Filipenses 4:5 

En este versículo la palabra gentileza significa que debes ser paciente con los demás. Se trata de una actitud de servir, de ver por los demás. Esta es una actitud importante para mantener un pensamiento correcto. Si siempre estás pensando en ti mismo, nada de lo que los demás hagan te va a llenar porque tu estándar es muy alto. Siempre vas a estar deseando que los demás hagan lo que tú haces por ti.

Si batallas con tus pensamientos y te es difícil tener una actitud para aceptar a los demás tal y como son, debes comenzar a bendecirlos y, sobre todo, a no esperar nada de los demás. Cuando no esperas nada de nadie, lo que recibas de ellos será lo máximo. No esperes que los demás te traten bonito. Es mejor dar que recibir. Cuando no esperas nada de nadie aprendes a no decepcionarte y a que, si recibes algo de parte de ellos, por mínimo que sea, lo vas a valorar.

3. No preocuparte

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Filipenses 4:6-7 

 

A veces te preocupas y ya ni sabes por qué estabas preocupado. Necesitas cambiar tu manera de pensar y confiar más en Dios. Seguro te encanta tener el control de todas las cosas y manipularlas. Te gusta estar en todo. La Biblia, en Filipenses, enseña que no debemos estar afanosos por nada, sino que sean conocidas nuestras peticiones delante de Dios con acción de gracias. Quizá tú seas de los que oran y le piden a Dios pero, una vez que terminas, sigues preocupado; dudas del poder de Dios. Debes tener una actitud de gratitud hacia Dios, entregarle tus necesidades, dejar que Él obre y descansar confiando en que Él hará. Tienes que entregarle tus preocupaciones al Señor. El afán es un problema de tu pensamiento, te hace pensar mal. La preocupación no te permite vivir correctamente; no te permite ser libre.

4. Mantener los Pensamientos Puros

 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Filipenses 4:8

 

Quizá no te vienen pensamientos de hacer algo malo, pero tampoco de hacer algo bueno. Como cristiano, quizás ni ayudas ni dejas que los demás hagan algo. Cuando alguien cercarno a ti se encuentra en problemas piensas: “que él se las arregle”. No tienes pensamientos de bien para los demás y ese es el reto. Tienes que cambiar a pensamientos puros y no hacerlo como el mundo dice. Debes hacer lo mejor que puedas, buscando hacer el bien a todos. Debes cambiar tu manera común de pensar a una manera pura, limpia y correcta. Si logras cambiar tu manera de pensar a lo puro, te librarás de muchos problemas en tu vida y con los demás.

Alguien comentó alguna vez que la guerra de los pensamientos es como una pelea entre dos perros: al final gana al que le des de comer. No permitas que el enemigo te robe lo que el Señor ha venido a darte. No dejes que te roben la bendición de Dios. Él quiere lo mejor para tu vida. Comienza a cambiar tu mente y renueva tus pensamientos. Busca las cosas que son de Dios. Si tu alimentas tu corazón con lo que es de Dios y siembras las cosas de Dios en tu corazón, de una manera natural se te dará el seguir al Señor.

Categorías
Viviendo en Cristo
2 Comentarios sobre este artículo
  • Anónimo
    9 agosto 2016 at 10:54 am

    Me ha gustado el artículo pero… discrepo en algo.

    Siempre estás esperando algo, quieras o no, al dar de ti, ya sea todo o poco, esperas que aquello te retribuya de alguna manera. Es inevitable.

    “Es mejor dar que recibir”, a veces uno se cansa de tanto dar y no recibir y es porque estás esperando algo, así que uno puede entrar a un bucle de indecisión ante esta cuestión.

  • Manu
    13 agosto 2016 at 8:07 am

    Por eso es mejor dar al que no puede retribuirte.

  • ¡Entérate!

    Suscríbete a nuestro correo semanal.

    *Que no se te pase.

    ¿Quieres Más?