Rendir

La Importancia de Rendir Nuestra Vida a Dios

Muchos de nosotros queremos tener el control completo de nuestras vidas.

Es momento de rendir tu vida a Dios.

Muchos de nosotros queremos tener el control completo de nuestras vidas. Es más, ¿quién no lo quisiera, cierto? Los jóvenes también pasan por una etapa en la que desean independizarse. Creen que lo saben y lo pueden absolutamente todo solo por el hecho de ser jóvenes. Toman una postura que no quieren que les digas qué hacer. Creen que sus padres o quien piensa diferente a ellos son unos anticuados o no saben.

Desafortunadamente, es un engaño pensar que como eres joven, fuerte e inteligente, no hay nada en este mundo que no sepas y deseas tener el control de tu propia vida. Crees que nadie mejor que tú sabe cómo llevar tu vida. Sin embargo, lo inevitable llega y te golpea. Te pega tan duro que sufres un dolor tan fuerte, tan irreconocible para ti que lloras. Es momento de rendir tu vida a Dios.

Como líder de jóvenes he visto casos donde he podido identificar que algunos no andan como deberían y están tomando decisiones que no son buenas. Te acercas para aconsejarlos y se molestan porque te atreviste a meterte en su vida. Después regresan arrepentidos de lo que hicieron y reconocen que debieron haber hecho caso a aquello que les aconsejaste. Lo verdaderamente terrible es que siendo cristianos nos rehusemos a rendirnos completamente a Jesús.

Si no nos rendimos a las instrucciones de Dios, nos estrellamos. Usamos una frase como: necesito comprometerme más en las cosas de Dios. Mientras más lo pienso llego a la conclusión de que eso no es lo correcto. Un mayor compromiso no es lo que Dios quiere de nosotros.


También lee: El No Decidir Es Tomar una Decisión


La diferencia entre comprometernos y rendirnos

Hay muchos que no quieren comprometerse. Muchos jóvenes tardan en involucrarse en la iglesia. Muchos vienen solo a “dominguear” a la iglesia, quieren pasar desapercibidos en medio de la multitud porque no quieren un compromiso. No quieren darse cuenta que está mal lo que hacen. Quieren un cristianismo de conveniencia. Muchos vienen y quieren recibir bendiciones por parte de Dios pero no quieren cambiar, ni comprometerse y están más lejos de rendirse al Señor. Necesitamos un deseo de rendirnos.

Comprometerse es fácil, es como bajar de peso, ponerse a dieta o hacer un pago mensual. Cuando te comprometes, en cierta manera, tú sigues teniendo el control de las cosas. Rendirse es diferente a comprometernos. Rendirnos a Jesús es otra cosa; va más allá del compromiso. Significa rendir completamente nuestra vida y entregarle el control absoluto a Dios sobre nosotros.

3 puntos importantes acerca de rendir nuestra vida

“Mientras caminaban, alguien le dijo a Jesús: Te seguiré a cualquier lugar que vayas.” Lucas 9:57 (NTV)

Este versículo nos habla de una persona que le dice al Señor que lo seguirá a donde fuera. Es probable que quien dijo esto fuera un escriba, un maestro de la ley que estuvo presente entre la multitud durante muchos de los milagros que el Señor hizo. El escriba, viendo todo esto, probablemente se emocionó y fue cuando le dijo al Señor que iría con Él a donde fuera. En Lucas 9:58 Jesús le respondió: “Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza”.

Parece que Jesús estaba desanimando a este escriba, sin embargo, lo que hace es ubicarlo diciéndole el precio a pagar por seguir a Jesús. Muchos vienen a Cristo y comienzan a ser criticados y pierden el ánimo por seguir a Jesús. Decir que eres cristiano no es fácil. Seguir a Jesús es para aquellos que están dispuestos a seguirle sea cual sea el precio. El escriba se dejó llevar por la emoción, por lo que vio y sintió, y muchos nos dejamos llevar también por lo mismo. Pero comprometernos está muy lejos de rendirnos. Mientras estés en la iglesia, todo está bien pero lo importante es en tu día a día, en tus decisiones personales y en los deseos de tu corazón, ahí es donde nos cuesta rendirnos.

Rendirse es someterse al dominio o voluntad de algo o alguien dejando de oponer resistencia. Dios nos llama a rendirnos. En Marcos 1:19-20 Jesús llama a Santiago y a Juan a seguirlo. Ellos dejaron su barca, sus padres y las redes y le siguieron. Cuando Jesús te llama por tu nombre y te hace ver algo que tiene que ser rendido, ¿cómo respondes a eso? ¿Cómo está tu compromiso o tu rendición? ¿Estás rindiendo tu corazón? Lo importante es lo que está pasando dentro de ti. ¿Estás tomando decisiones en contra de lo que tú quieres para hacer lo que Él quiere? ¿Eres capaz de rendirte sin poner resistencia al Espíritu Santo? ¿Sigues fielmente a Jesús o caminas con Él por ratos? ¿Cómo está tu vida? ¿Tratas de ser fiel siempre o solo por momentos?

Debes rendirte al Señor

La vida de Dios no puede manifestarse en ti mientras andes solo aparentando. La vida de Dios está solo cuando estamos rendidos, sin poner resistencia. ¿A qué te estás resistiendo? ¿Te está pidiendo el Señor que dejes alguna relación? ¿Una actitud o vicio? ¿Que ames a tus padres y los respetes? ¿Que seas fiel y responsable? ¿Qué te está pidiendo el Señor que no has rendido? Quizá sigues abrazando ideas o decisiones que no van dentro de la voluntad de Dios. ¿Qué es lo que Dios te está llamando a rendir?

 


También lee: Llamados a Amar a Dios


No debes amar al mundo

“Dijo a otro: Ven, sígueme. El hombre aceptó, pero le dijo: Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre”. Lucas 9:59

Jesús no le pedía a cualquiera que lo siguiera sino a quienes el Señor quería. Sus discípulos dejaron todo y le siguieron. ¿Qué harías si el Señor te dijera ahora mismo que le siguieras? ¿Cuál sería tu respuesta? Jesús te está dando la oportunidad de seguirle. Dios te está llamando. Jesús llamó un día a tu corazón, te llamó por tu nombre, te reveló Su propósito y cada día te dice: “¡Sígueme!”. Pero tienes que seguirlo en tus decisiones, en tus pensamientos y en tus acciones. Todos los días te está pidiendo que le sigas. Que digas “no” al mundo y a tus deseos. Él quiere que te rindas y lo sigas a Él.

En realidad también hay obstáculos y distracciones que nos impiden seguir a Cristo. ¿Los tienes identificados? En Lucas 9:59, habla que este hombre aceptó seguir al Señor pero primero quiso ir a enterrar a su padre, a lo que Jesús respondió que dejara que los muertos enterraran a sus propios muertos (Lucas 9:60). Pareciera una respuesta muy fuerte de parte de Jesús, pero aquí Él está apelando a la actitud. Esta persona tuvo una actitud de preocuparse más por el compromiso familiar que por seguirle. Eso nos pasa a nosotros también. Es común entre los jóvenes que existan aspiraciones personales: viajes, metas y, en ocasiones, eso impide que se rindan completamente. Hay muchos jóvenes que Dios está llamando a una rendición total y están luchando porque no quieren rendirle sus planes o deseos. Cualquier cosa que se vuelva más importante que Dios es idolatría.

Queremos las bendiciones, que Él obre en nuestra vida pero queremos vivir para nosotros sin rendir nuestros planes y sueños. Así no podemos seguir a Cristo. 1 Juan 2:15-17, en resumen, dice que no ames al mundo, ni las cosas del mundo; si amas al mundo, no amas al Padre.

Debes enfocarte en las cosas de Dios

“Otro dijo: Sí, Señor, te seguiré, pero primero deja que me despida de mi familia. Jesús le dijo: El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios.” Lucas 9:61-62

Este caso trata de alguien que aceptó seguirle pero quiso primero despedirse de su familia.  Esta persona tenía las prioridades incorrectas. ¿Cuáles son tus prioridades? ¿A quién quieres agradar? El Señor te ha llamado en lo individual para que te entregues. ¿Qué piensa Dios de ti? Tus prioridades deben estar en orden. Debes poner tu mirada en las cosas de Dios. Nadie pone su mano en el arado y voltea atrás porque sabe que se puede desviar. Si no estás amando el “arado” donde Dios te ha puesto no eres apto para seguirle. Aún no estás preparado. No hay nada peor que un cristiano que sirva sin que su corazón esté apto, porque lo más probable es que ese cristiano comenzará a echar a perder la obra.

Es tiempo de que reaccionemos y nos apasionemos en lo que es correcto ante los ojos el Señor. No puedes servir y ver hacia otro lado; si lo haces, te perderás y harás que otros también se pierdan. No estés aparentando. Sé genuino. Busca a Dios de corazón. Ve más allá de un compromiso y ríndete al Señor enteramente.

Categorías
Viviendo en Cristo
¡Sé el primero en comentar sobre este artículo!

Deja Un Comentario

¡Entérate!

Suscríbete a nuestro correo semanal.

*Que no se te pase.