La Mejor Medicina Viene del Mejor Doctor

Gracias a algo que pasó en una cruz hace dos mil años hoy podemos ver milagros

Estamos tan acostumbrado a lo lógico, tan aferrados a nuestras limitaciones que vivimos en una burbuja que nos impide ver más allá de lo natural. Dios viene a desafiar todo eso, nos muestra lo sobrenatural cada día.

“Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios; ¡un castigo por sus propios pecados! Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz, fue azotado para que pudiéramos ser sanados.” Isaías 53:4,5 NTV


Vamos a ponernos un poco más serios. Quisiera que tomaras un tiempo para volver a leer el versículo, y que pongas mucha atención a palabras como “traspasado”, “aplastado”, “golpeado” o “azotado”. Reflexiona en el significado de cada una de ellas. Creo que estamos más acostumbrados a ver a Dios desde lejos. Sabemos que existe, sabemos que es real, sabemos que murió en una cruz pero pocas veces meditamos en eso.

Jesús vino a este mundo, y lo que pasaría con su vida ya estaba escrito. Él fue paciente y se preparó durante 30 años, hasta que fue el tiempo de comenzar con Su ministerio. Discipuló a doce hombres, predicó a multitudes, y dos tercios de Su tiempo en el ministerio los dedicó a sanar enfermos.

Vivió una vida perfecta ante los ojos de Dios, no pecó. Sin embargo fue acusado, torturado, y crucificado. ¿Por qué? Por nosotros. Fue precisamente en esa cruz donde cargó nuestros pecados y nuestras enfermedades, y es ahí donde vemos la muestra más grande de amor en toda la historia. Es gracias a eso que podemos ser sanados.

Salgamos de la burbuja


“Ustedes saben lo que pasó en toda Judea, comenzando en Galilea, después de que Juan empezó a predicar su mensaje de bautismo. Y saben que Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder. Después Jesús anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que eran oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.” Hechos 10:37,38


Dice que “Dios estaba con Él”. La presencia de Dios y los milagros van de la mano. Dios le dio la autoridad a Jesús para sanar.

Quizá esto sea difícil de creer, porque estamos tan acostumbrados a lo lógico, y estamos tan aferrados a nuestras limitaciones que vivimos en una burbuja que nos impide ver más allá de lo natural. Dios viene a desafiar todo eso y nos muestra la verdad todos los días; nos lleva a lo sobrenatural todos los días. No lo vemos porque estamos muy ocupados tratando de encontrarle una explicación a todo.

Necesitamos salir de esa burbuja y abrir nuestro corazón al Dios que puede hacerlo todo. Jesús vino a este mundo a morir por nosotros, y su amor se vio reflejado en cada palabra que salía de su boca, en cada milagro que hacía. ¿Merecemos algo así? No. Lo único que Jesús nos pide es que creamos que Él puede hacerlo. Esto es una realidad para nosotros.

Esos pequeños detalles

¿Por qué razón Jesús hizo milagros y sanó enfermos? Lo hizo para que creyeran en Él, pero también lo hizo porque en Él existía ese anhelo, tenía compasión por las personas, era algo que estaba en Su corazón.

Jesús sanó a paralíticos, leprosos, ciegos, endemoniados, incluso resucitó a un hombre de la muerte; hizo tantas cosas que si todas ellas se hubieran escrito, no alcanzarían los libros del mundo para contarlo (Juan 21:25). Y aún después de haber hecho todo eso, hubo quienes no le creyeron.

No hablo solamente del pasado, hablo también de nuestros tiempos. Hoy en día Él sigue haciendo milagros. El simple hecho de despertar y respirar es uno de ellos, son cosas que quizá damos por hecho pero aún en esos detalles Dios tiene cuidado. Incluso así hay quienes no creen.

Los milagros sí existen


“El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que se niegue a creer, será condenado. Estas señales milagrosas acompañarán a los que creen: expulsarán demonios en mi nombre y hablarán nuevos idiomas. Podrán tomar serpientes en las manos sin que nada les pase y, si beben algo venenoso, no les hará daño. Pondrán sus manos sobre los enfermos, y ellos sanarán».” Marcos 16:16-18


También hemos visto la importancia de orar, ¿lo recuerdas? ¿has orado por algún enfermo? ¿has visto un milagro? En mi caso puedo decirte que sí; he sido testigo de como el cáncer, fracturas y tumores desaparecen. En una ocasión, unos amigos estaban jugando fútbol y a uno de ellos le dieron una patada en el tobillo. Cayó al suelo con un dolor intenso, y al revisarlo se dieron cuenta que el tobillo estaba muy inflamado, del tamaño del puño de una mano (así estuvo el golpe). Inmediatamente todos los que estaban jugando, incluyendo los del equipo contrario, comenzaron a orar por él (a eso se le llama fair play). Todos los presentes fueron testigos de cómo el tobillo fue disminuyendo su tamaño hasta quedar prácticamente intacto. ¿Es eso posible? Pues, nuestro Dios hace posible lo imposible.

¿Esto quiere decir que nosotros también podemos hacer milagros? No. El único que hace milagros es Dios, pero nosotros podemos ser un medio o un instrumento para hacerlo. Así como leímos que la presencia y el poder de Dios estaba sobre Jesús, nosotros podemos tener acceso a ello.

En lo personal, puedo confesarte que incluso para mí es un tema complejo, porque muchas veces quiere levantarse una barrera, y la duda viene a mi mente: “¿Qué tal si esto no es posible?”. Sin embargo, la fidelidad de Dios me deja sin palabras.


También lee: Las Promesas de Dios a través de la Oración.


Quisiera contarte algo que viví hace poco. Una tarde, en mi hora de comida, me llamaron para decirme que mi sobrina de 8 años estaba internada por un tumor que encontraron en un estudio médico. Nos quedaba esperar los siguientes estudios en donde se mostrarían la ubicación exacta y el tamaño de dicho tumor.

Gracias a Dios, tenemos grandes amigos que conocemos en la iglesia (prácticamente familia) y que son de gran apoyo. Ellos nos ayudaron a orar. No habían pasado muchos días cuando mi mamá decidió realizarse una revisión médica debido a una fiebre que había persistido durante varios días. Los resultados no fueron positivos, se sospechaba que tenía una artritis reumatoide.

Cuando algo así sucede en una semana, es como si una carga muy pesada cayera sobre tu espalda, te sientes completamente inútil y, la verdad es que, investigar sobre el tema en internet no ayuda mucho. En ese momento tuve que ir a la presencia de Dios, orando, pidiendo, buscándole como si de eso dependiera que el planeta siguiera girando.

No estaba sola, sentía que tenía a todo un ejército de amigos y hermanos apoyando en oración, pude sentirlo. En ese momento supe que Él estaba a mi lado y, sin importar lo que pasara, Dios nos diría cómo actuar. Le pedí un milagro y también que toda mi familia pudiera ver y conocer a ese Dios que puede sanar. Finalmente, así fue.

Nos avisaron que el tumor que habían encontrado en mi sobrina ya no estaba. Mamá fue por los nuevos estudios y ya todo se había estabilizado por completo. Dios había hecho un milagro. Ese es nuestro Padre.

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Crecimiento Espiritual
2 Comentarios sobre este artículo
  • yASBECK
    6 Octubre 2015 at 5:23 pm

    Esta super padre este artículo!!!!! Que bendición

  • Angeles
    8 Octubre 2015 at 10:00 pm

    Doy Gloria al Señor porque Su obra es perfecta. Y grande es Su fidelidad. Somos llamados a testimoniar de Su Gloria en nuestras vidas .

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