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La noticia que está dando la vuelta al mundo: Dios está en busca de tu corazón

¿Cómo vas a responder al llamado?

Cada vez que escucho una historia más de un misionero mi corazón  explota. Cómo Dios está impactado al mundo es una gran lección a mi corazón. El gozo en mi corazón empieza a tener una carga. Porque mi siguiente respuesta es: “Dios necesitamos más. Necesitamos más maravillosas familias misioneras en Turquía, España y México para llevar Tu mensaje”. Y esto es solo el principio. Dios tiene mucho más.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios” (2 Co. 1:3-5 Reina Valera Revisada 1960).

Dios es un Dios de toda consolación. La palabra que se utiliza varias veces en este pasaje en el original griego es paraclistes, una palabra poderosa. Y Pablo dice que Dios es Dios de paraclistes, que literalmente se traduce como el llamarnos para estar cerca. Dios nos llama para estar cerca de Él en la aflicción, y tras el llamado a estar cerca de Él, podemos llamarnos unos a otros.

Acercarnos a Dios es una de las funciones del Espíritu Santo. Durante la aflicción Dios te aproxima a Su corazón. Esta es la clave para la gran comisión y para permanecer en tu llamado.

El Principio de La Consolación

Hace muchos años, cuando inicié en mi llamado misionero con una esposa joven y con mis hijos, estábamos viviendo en un distrito de inmigrantes en Chicago, vivíamos entre musulmanes e hindúes. No teníamos dinero, vivíamos en un pequeño departamento luchando por conseguir los fondos para hacer la obra. Todos los días hablábamos de Cristo con musulmanes e hindúes pero no veíamos fruto. Semana tras semana viendo tan poco fruto empezamos a batallar. Nos fuimos cansando física, emocional y espiritualmente. Fuimos perdiendo la fe.

Un día hicimos nuestras maletas, nos preparamos para dejar nuestro lugar. Estábamos en la puerta pero ni siquiera se lo habíamos dicho a los líderes que nos habían enviado. Cuando estaba tomando el teléfono para avisarles lo único que pensaba era, “Dios, escogiste a la persona equivocada. Mis vecinos no quieren escuchar mi mensaje. No quieren nada con Jesús. Ni si quiera hay alguien que nos apoye. Yo no soy la persona indicada.” Entonces escuché, Dios comenzó a confortarme. Me comenzó a acercar a Su corazón. Yo le estaba pidiendo permiso a Dios para irme y lo que escuché de Dios fue, “Brad, ¿te acuerdas de la familia iraní que vive al fondo de la calle? Este es el corazón que tengo para ellos. Los demás refugiados con los que has estado trabajando, ¿qué tal si hacemos esto con ellos? Los pakistaníes que están a un lado, quiero que hagamos algo ahí”.


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No Se Trata de Eliminar el Sufrimiento

Así que Dios no se estaba llevando mis dificultades. Él añadió algo a mí, añadió Su corazón. Y esto fue lo que me dijo: “Escucha Mi corazón, esto es lo que juntos podemos hacer. Podemos alcanzar a estas personas, mostrarles Mi amor a estas personas.” Y cuando Él me consoló yo le rogaba que me permitiera quedarme. Creía que no era la persona correcta para ese trabajo pero quería estar ahí para hacer eso con Dios. Yo quería alcanzar a esas personas. Eso es lo que quiere decir que Dios nos consuela. ¿Te has sentido consolado por Dios esta semana?

La confortación no tiene que llevarse nuestros problemas ni nuestras aflicciones. Dios agrega algo a nosotros, se agrega a sí mismo a nosotros hasta que recibimos suficiente fuerza para distraernos del dolor. Acércate a Dios, siente Su corazón. Siente Su pasión. Ve lo que Él ve. Así es como Él te consuela. Y así es la manera de consolarnos unos a otros.

El Creador en Busca de Su Creación

El evangelio de Juan no tiene muchas historias. Tiene solo ciertas historias seleccionadas de entre todas las historias de Jesús. Pero hay cosas del evangelio de Juan que no están en otros evangelios. El evangelio de Juan es un mensaje del corazón de Dios para acercarnos más a Él, para escuchar algo más específico del corazón de Dios.

El evangelio no empieza con una genealogía, ni con el nacimiento de Jesús. Inicia diciendo que Jesús es el autor de todas las cosas (Juan 1:1-4). Jesús es la palabra de Dios. Inicia explicando que Él creó todo: cada nación, cada grupo, cada lenguaje; todo fue creado a través de Él. ¿Tú crees que Él ama lo que creó?

Esto ya hace el evangelio de Juan diferente a los demás. Los demás inician diciendo quién era Jesús y dónde había nacido. Tratan de explicar a los judíos de dónde proviene Jesús. Pero Juan empieza diciendo que Él es la luz de todo el mundo. No solo de Israel. No solo a una parte del mundo, Él creó todo El mundo.

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Jn. 1:12).

Si tú fueras judío y estuvieras leyendo esto sería confuso, ellos creían que solo los hijos de Abraham tenían derecho de ser hijos de Dios. Pero Juan comienza diciendo que todos tenemos derecho de ser hijos de Dios. Los judíos esperan al Mesías pero Juan dice que el mesías viene por todo el mundo. Desde el principio del evangelio el Espíritu Santo está estableciendo algo: Jesús nos creó a todos, quiere que todos regresemos a Él y vino al mundo para tomar lo que le pertenece.

No Sólo para Israel

En Juan 3 vemos el evangelio predicado a los judíos. Jesús está conversando con uno de los líderes del pueblo de Israel y Él le muestra el mensaje que tiene para los judíos. Le dice que tiene que nacer de nuevo, que tiene que comenzar otra vez. Pero en Juan 4 Jesús debe pasar por Samaria para que el evangelio vaya de los judíos a los samaritanos.

“Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre” (Jn. 4:19-21).

Él se revela a esta mujer de la cual sabe todo, por supuesto, porque Él la creó.

Ahora ¿Cuál es el evangelio predicado a la samaritana? No está hablando de Jerusalén. No se trata de un lugar físico, sino de una invitación de parte de Dios a todas las personas que fueron excluidas de la historia de Su pueblo. Dios está buscando adoradores en espíritu y en verdad. Jesús le dice a esta samaritana, “la promesa es también para ti”. Él se revela a esta mujer de la cual sabe todo, por supuesto, porque Él la creó. Entonces la mujer regresa a la villa y le dice a todo mundo que Jesús sabe todo de ella y toda la villa sale a conocerlo y le piden que se quede con ellos.

Una Verdadera Revelación de Dios

Jesús se quedó por dos días en Samaria y muchos lo comienzan a seguir, los samaritanos ahora lo están siguiendo.

“Y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo” (Jn. 4:42).

¿Cómo supieron que Jesús era el Salvador del mundo entero? Porque ese fue el evangelio que Él les dio. Él vino a ser Salvador de todas las naciones. Finalmente los samaritanos fueron incluidos en la promesa de Dios. A partir de este punto Jesús comenzó a hacer muchos milagros y alimentó y sanó a millares. Empezó a manifestar que venía del Padre. Despertó el interés en toda Samaria y la gente lo siguió en multitudes.

Vista a Los Ciegos

En Juan 9 viene un giro importante en la historia de Jesús, del capítulo 9 al 12 pasan 2 cosas importantes. La primera está en Juan 9:1-7. Aquí Dios da un estatuto muy importante. No es solamente un encuentro casual o una sanidad por compasión. Esto es un evento que ha sido preparado para que Jesús pueda mostrarnos algo.

Ya para este momento en la historia Jesús había dicho varias veces que Él es la luz del mundo. Y después de decir esto, escupe en la Tierra, hace lodo, lo unta en los ojos del hombre que había nacido ciego y le dice “ve al estanque y lávate”. Después de que se lava, ¡regresa viendo! Este hombre nunca había visto, no había perdido la vista. No era algo que se había recuperado, sino algo que se le había dado nuevo. Jesús pudo haber sanado al hombre sin hacer el lodo ni untárselo en el rostro, pero Él estaba manifestando lo que está escrito en Génesis 4:7 cuando dice que Dios tomó barro, formó al hombre y sobre él sopló vida. Fue la única parte de la creación en la que las manos de Dios fueron involucradas. En ese acto Jesús está mostrando que Él es el que creó al hombre.


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Esto creó gran expectación entre los hombres porque nunca habían visto a alguien que naciera ciego y pudiera ganar la vista. Cuando él fue a contarlo nadie le creyó porque era una condición de nacimiento. Trajeron a sus papás como testigos de que era el mismo hombre que había nacido ciego. Pero el hombre sano seguía diciendo lo que Jesús hizo.

Una Misión en La Tierra

¿Por qué es esto tan importante como para estar dentro de los milagros seleccionados para el evangelio de Juan?

“Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados” (Jn. 9:35-36, 39).

Jesús está revelando a qué lo envió el Padre a este lugar: A encontrar a los que nacieron ciegos. Aquellos que Él creó pero que nunca habían visto. Pero los que creían conocer la verdad, como los fariseos, serían humillados. Hay millones de personas en esta Tierra que han nacido ciegos, que nunca han visto la verdad. Hay niños musulmanes en Turquía que nacieron ciegos que no saben que la Palabra de Dios se hizo carne. Ellos no saben que el Padre dio a Su Hijo como Salvador del mundo. Ellos han nacido ciegos y Jesús declara que a esto ha venido a la Tierra: para que los que han nacido ciegos puedan ver.

Vista a Todos

Juan está estableciendo que Jesús había creado a las naciones. Jesús quiere darles vista a los ciegos. Hay millones aún que todavía no han visto. No es solo acerca de poner las cosas en claro. No es recordarle a alguien el propósito que tiene su vida. Son personas que nunca han visto, espiritualmente hablando, y que Dios quiere que tengan vista. ¿Tú crees que Él puede hacerlo? El evangelio de Juan establece que Jesús vino al mundo para esto. No podemos perder la fe, no hay nación imposible para Dios. No hay ceguera que Dios no pueda sanar. Dios puede sanar la ceguera del mundo.

En Juan 10 Jesús habla del Buen Pastor que ha venido por Sus ovejas. Dice que Él es la puerta y nadie puede pasar hacia el Pastor si no es a través de Él; no se puede saltar la reja para llegar. Entonces Jesús hace una muy poderosa declaración, en Juan 10:16 dice: “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor”. El evangelio de Juan habla a las naciones. ¿Quiénes son las ovejas? Las ovejas son las naciones. Son los que Él creó. Jesús estaba conmovido. La palabra “debo” en griego es una palabra que denota obligación, algo ineludible. Jesús se compromete a ir a conseguir a las otras ovejas. No se trata de “querer“ hacerlo, sino que manifiesta una obligación genuina.

De Regreso a La Vida

Después de esto viene el otro punto importante en esta parte de la historia. En Juan 11 podemos ver la historia de Lázaro. En ningún otro evangelio podemos encontrar esta historia, sólo en Juan.

Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella” (Jn. 11: 3, 4).

La palabra glorificar significa “establecer algo”. De hecho Jesús esperó un tiempo después de que Lázaro muriera porque tenía un mensaje: “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Jn. 11:25).

La resurrección no es un evento, es una persona: Jesús.

Todo este tiempo los judíos han estado esperando la resurrección. Han estado trabajando arduamente para llegar a Su presencia y Jesús cambia la historia. La resurrección no es un evento, es una persona: Jesús. Si tú crees en Jesús vas a experimentar la resurrección ahora mismo. Si crees en Él mientras vives, tu espíritu nunca morirá porque Jesús dice: “Yo soy la resurrección”.

Toda nación en esta Tierra está bajo un espíritu de muerte y mientras están en tinieblas necesitan conocer a Jesús porque Él trae vida a todo hombre. Él quiere que todos los que están ciegos logren ver. Este es un evangelio para las naciones. Muchos comienzan a seguir a Jesús a partir de este punto. El testimonio de la resurrección de Lázaro se extiende por todos lados. Todos quieren conocer a Lázaro porque estuvo en la tumba por tres días. Hay un hombre que puede regresar a la gente a la vida, y vino a traer vida a las naciones.

Un Mensaje para Todo El mundo

Muchos comenzaron a seguir a Jesús, y esto preocupó mucho a los fariseos. Ahora las naciones querían ver a Jesús porque ya se había estado manifestando.

“Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús” (Jn. 12:20-21).

Pero ellos no eran judíos, eran griegos. Felipe no sabía qué hacer con esto así que fue con Andres. Porque no entendían la forma de ver esto desde el estilo de vida de los judíos. “¿Deberíamos molestar a Jesús con esto?”. Ellos fueron con Jesús, le dieron el mensaje y “Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado” (Jn. 12:23).

Jesús sabía que ese era el tiempo. Las naciones quieren verlo. No había llegado antes. Pero ahora es el tiempo. Juan 12:24-28. ¡Qué sorprendente respuesta para los judíos que estaban en ese lugar escuchando! Seguramente Felipe estaba con la boca abierta. Jesús dijo: “esto es lo que he estado esperando. Ahora vamos a hacer esto, yo soy solo una semilla, pero si yo muero me convierto en muchas semillas. Mis hijos me van a seguir a donde yo estoy”.

El Plan para Cumplir La Misión

¿Escuchaste el plan? Jesús dijo que Él vino para esto. “Las naciones quieren verme. Así que Yo voy a morir para que me pueda multiplicar en ti para que tú puedas ir a las naciones y ellas puedan verme. Si quiere servirme vas a ser mi siervo. Pero antes hay algo que tienes que hacer, tienes que morir. Porque no puedes ir a donde yo voy si no mueres. Pero si entregas tu vida para este plan la vas a ganar”.

De este punto en adelante Jesús empezó a hablar de Su muerte. Ahora que la gente quería verlo, Él comenzó a dar mensajes a los discípulos preparándolos para vivir en esta Tierra llevando mucho fruto. Ya no hay más milagros, Jesús se encargó de preparar una plataforma para que las naciones puedan verlo.

En Juan 20 se registra la resurrección de Jesús y después de resucitar Él viene a sus discípulos  y dice: “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Jn. 20:21).

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Viviendo en Cristo
3 Comentarios sobre este artículo
  • Wildel Alberto Llorente
    7 diciembre 2017 at 8:12 am

    Gracias a Dios por dar al escritor de estas bellas páginas, palabras que todos nosotros conociendolas, no llegaron a nuestras mentes, pero gacias por hacer recordarlas, tremenda enseñanzas tiene en su palbras Dios como el pudo demostrar que no todos los que le buscan le buscamos en verdad, que muchos nos encondemos detras de su verdad, pero gracias a Dios, no hay nada oculto en la tierra, ni en el cielo, que Dios no saque a la luz. amen.

  • Jonno Alvarez
    8 diciembre 2017 at 2:19 pm

    ¡Gracias por comunicarte, Wildel! Que la Palabra de Dios siga transformando tu vida.

  • Anónimo
    10 diciembre 2017 at 4:13 pm

    Muchas gracias por tus palabras es muy hermoso qe Dios te siga bendiciendo con esa gran sabiduría

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