Sabiduría

Has estado buscando sabiduría en el lugar equivocado

Una guía escencial para tomar decisiones

A lo largo de nuestras vidas enfrentamos situaciones que nos exigen adoptar una postura. Quizá se trata de tomar una decisión importante, o quizá ha sucedido algo que vino a tambalear nuestra calma. Algunos de los problemas que sacuden nuestras vidas y a nuestras familias van más allá de nuestras capacidades. No está en nuestras manos resolverlas pero, ante estas dificultades, ¿cuál será nuestra reacción?, ¿qué postura tomaremos: la del sabio o la del insensato?

Cada una de nuestras decisiones trazan nuestro camino. Nosotros decidimos si ponemos concreto o seguimos parchando con material dudoso que después provocará mayores tragedias. Pero, ¿cómo saber que estamos eligiendo lo mejor o que estamos reaccionando de la forma correcta?

Dios desea que tomemos decisiones sabias y que tengamos sabiduría para pasar el momento de dificultad. Sin embargo, a veces desearíamos que Él respondiera de inmediato nuestra oración. ¿Acaso Él no podría intervenir y cambiar las circunstancias que nos rodean? Sí, claro que lo puede hacer, pero en muchos casos lo que necesitamos no es un cambio de circunstancias sino verdadera sabiduría para enfrentar el sufrimiento y las dificultades de nuestro presente. Dios no solo quiere responder nuestra oración, Él quiere transformar nuestras vidas, moldearnos a su parecer y convertirnos en personas llenas de sabiduría.


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¿Dónde buscamos la sabiduría?

Hoy en día podemos creer erróneamente que, gracias a la tecnología, el conocimiento está al alcance de nuestras manos. La realidad es que no todo lo que está en internet es conocimiento, y no todo el conocimiento está al alcance de nuestras manos. De hecho, hay un tipo de conocimiento que difícilmente obtendremos a través de Facebook o Twitter. Me refiero al conocimiento que otorga Dios. En la Biblia la sabiduría aparece como clave para ahorrarnos muchos problemas: “Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia” (Proverbios 4:7). Parece sencillo, ¿eh? Pero, ¿cómo adquirir la sabiduría? Sobre todo, ¿cómo adquirir la sabiduría de Dios para nuestra vida?

Leamos el siguiente instructivo:

1. Iniciemos preguntándole a Dios

Parece irónico pero muchas veces exigimos una respuesta de Dios en algo que ni siquiera le hemos pedido, o que quizá, no lo hemos hecho formalmente. Dios desea que le confiemos aún las decisiones más pequeñas de nuestra vida, pero que lo hagamos con fe. Cuando Dios responde nuestra oración nos dará una de tres respuestas: Sí, no o espera. Nuestra responsabilidad es confiar y permitir que Dios siga obrando en nosotros. Que no veamos la respuesta de inmediato no significa que Dios no esté trabajando.

2. Busquemos respuesta en su Palabra

Definitivamente Dios desea que le conozcamos en su totalidad, y para ello necesitamos abrir la Biblia. Muchas veces nos limitamos a escuchar de Dios solo a través de lo que otras personas dicen. Luego tratamos de buscarle en oración pero ni siquiera tenemos la certeza de cómo dirigirnos a Él. Esto sucede porque no le conocemos verdaderamente. La Biblia no solo nos dará luz sobre la naturaleza de Cristo, sino que también será una guía para nuestro caminar diario. Busquemos la respuesta en la Palabra.

3. Pongamos en práctica lo leído

Quizá ya aplicaste los dos pasos anteriores pero algo aún no hace click en tu vida espiritual. ¿La respuesta aún no llega? Bueno, ahora es el momento de evaluar cuánto de lo leído en la Biblia estás obedeciendo. La palabra obedecer suele ser difícil de digerir pero trae bastantes frutos. David lo aprendió a través de su vida y dejó como muestra uno de los mejores Salmo:

Mi Señor y Dios, me faltan palabras para contar los muchos planes y maravillas que has hecho en nuestro favor. Quisiera mencionarlos todos, pero me resulta imposible. Tú no pides sacrificios a cambio de tu perdón; tan sólo nos pides obediencia. Salmo 40:5,6

4. Oremos, oremos, oremos

Muchas veces creemos que durante la oración no sucede gran cosa. Solo exponemos nuestras peticiones delante de Dios y agradecemos por lo que ha hecho. Si este es nuestro pensamiento, entonces no hemos conocido la verdadera oración.

En los momentos de oración es cuando adquirimos mayor sabiduría. Aprendemos a humillar nuestro corazón delante de Dios, al reconocer que no es por nosotros o por lo que hacemos que merecemos su favor. También aprendemos a estar en silencio y escuchar Su voz a través del Espíritu Santo. En la oración es nuestro espíritu el que se alimenta y crece.


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5. Confiemos en que, a pesar de todo, Dios sigue teniendo el control

A veces hemos recibido una promesa de parte de Dios, pero las circunstancias de la realidad parecen contrarias. Incluso podríamos creer que el mundo se ha salido de control. Sin embargo, Dios es soberano y no hay nada que se salga de su control. Aun cuando la muerte, el pecado y el dolor vengan a estremecer nuestras vidas, Dios es fiel y sacará un propósito de cada evento. Sigamos confiando en Él.

6. Cuidado con el consejo que recibes

Si queremos  tener la sabiduría de Dios deberemos buscar el consejo sabio de personas bajo la cobertura de Dios. Proverbios 19:20 dice “el que oye consejo y acepta que lo corrijan acabará siendo sabio”.  En nuestros días abundan los consejos que solo endulzan el oído, porque dicen aquello que los demás desean escuchar pero no llevan a nada bueno. Tengamos cuidado de lo que permitimos que influya en nuestras decisiones. Después de todo somos nosotros los que sufriremos o disfrutaremos las consecuencias eternas.

El kit de la sabiduría

Finalmente, la sabiduría auténtica es aquella que nos llevará a conocer más de Dios y nos capacitará para agradarle y adquirir su perspectiva de la vida. Como hemos visto, la sabiduría se obtiene en todas las fases de nuestra comunión con Dios. Pero para poder adquirirla debemos contar con los siguientes requisitos:

1. Tengamos la motivación correcta:

Cuando tenemos en claro que nuestra búsqueda de la sabiduría es para agradar a Dios y complacerle, entonces tendremos una fuerte determinación de caminar en sabiduría. En el trayecto veremos cómo somos transformados y conformados a la semejanza de Su Hijo.

2. Detengámonos en la Palabra de Dios

La Palabra de Dios es eficiente cuando se queda en nuestros corazones y se refleja en nuestros actos. Digamos como David: “en mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti” (Salmo 119:11)

3. Estemos expectantes al llamado del Espíritu Santo

Para permanecer en el buen camino debemos estar sujetos al Espíritu Santo. Una iglesia que pierde al Espíritu pierde la visión. Busca tiempos de comunión con el Espíritu Santo para que su voz llegue y puedas comprender su Voluntad.

4. Seamos constantes

Permanezcamos haciendo el bien. Mientras seamos conscientes de que estamos en el camino correcto, entonces perseveraremos hasta que la Sabiduría de Dios nos alcance.

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