Amargo

La Venganza No Es Tan Dulce

Espera la justicia divina.

“Pues conocemos al que dijo: «Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen». También dijo: «El Señor juzgará a su propio pueblo»” Hebreos 10:30 NTV

Seguramente alguna vez alguien te ha acusado injustamente, te han traicionado, defraudado, incluso te han mentido y eso te ha perjudicado. Es más que obvio que quieras venganza, de hecho tu mismo entorno te anima a eso. Es lógico ¿verdad? Si alguien te hizo algo malo, debe pagar por ello.

No podemos negar que todo eso puede dejar, o ha dejado, cicatrices en tu vida, por lo tanto no quieres soltar ese dolor. La gente te dice “No te enojes ¡véngate!”, pero ese no es el plan que Dios tiene para ti. Lo que realmente debemos hacer es confiar en Aquél que trae justicia a nuestra vida.

Dios te ha prometido que Él tomará venganza, y que si dejas todo en Sus manos y permites que Él obre, entonces corregirá los males en tu vida y te traerá justicia. Tomar venganza en nuestras propias manos es lo más sencillo, y es lo que todos hacen. La “sed de venganza” es un impulso tan fuerte en nosotros, que lo más fácil es ceder ante él. Esto es un error.

Cuando nosotros cometemos el error de ponernos al mismo nivel de nuestro agresor, empeoramos las cosas.

Dios nos enseña a hacer justamente lo contrario: “La respuesta apacible desvía el enojo, pero las palabras ásperas encienden los ánimos.” Proverbios 15:1. Si caemos en el mismo juego del enojo, entonces daremos un mal ejemplo y haremos más grande el problema. Dios nos pide que amemos a aquellos a quienes les caemos mal. Es todo un reto ¿no crees? Sobre todo cuando a ti también te caen mal.

Pruebas por Todos Lados

Todos los días están llenos de pruebas para nosotros. Son precisamente esas pruebas las que nos ayudan a crecer y mejorar. Cuando se presentan este tipo de situaciones, Dios nos muestra lo que realmente hay dentro de nosotros y, sobre todo, ve nuestra reacción.

¿Qué sucede dentro de nosotros cuando las cosas parecen estar en nuestra contra? No podemos pretender tener el control de todo, tampoco podemos andar por la vida creyendo que todo es color de rosa. La madurez se desarrolla y/o se manifiesta justamente así, siendo sometida al fuego.

¿Qué actitud vas a tomar tú? Puedes elegir entre tomar venganza o confiar en que tienes un Dios justo y creer en Su palabra. A final de cuentas, Dios es fiel a Sus propias palabras.


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La Venganza contra Tu Jefe 

Muchos han sentido alguna vez que su jefe no los trata como merecen. Tal vez tu estás haciendo todo bien en tu trabajo, es más, haces todavía más de lo que se te pide, y aún así no se te reconoce. Eso da coraje, te entiendo. Aquí tienes de dos sopas: Cuidas tu actitud y comienzas a creerle a Dios, o bien tomas el papel de víctima, buscas venganza de alguna manera, y pones más obstáculos en tu caminar espiritual. ¿Cuál vas a elegir?

Siguiendo con el ejemplo del trabajo, ¿para quién trabajas? ¿Trabajas para tu jefe? ¿Trabajas para ti mismo? ¿Trabajas para Dios? Es muy distinto hacer las cosas para alguien más o para ti mismo, que hacerlas para Dios. Él tiene estándares mucho más altos, Él no se equivoca.

Dios no es indiferente a todas esas injusticias por las que pasas, dejemos de creer eso. Él está al tanto de todo, Su justicia llegará, como siempre. Ya hemos mencionado esto anteriormente, pero vale la pena volverlo a hacer: Si Dios tiene cuidado de que la tierra, y todos los planetas, sigan girando alrededor del sol ¿por qué dudarías de que Él tiene el control sobre tu situación? Créeme, cuando Él quiere que crezcas en tu trabajo, no lo va a detener el hecho de que le caigas mal a tu jefe. Aún así intenta llevar las cosas en paz, a Dios le agrada eso.

Hacer las cosas a nuestra manera solo nos desvía de lo que Dios realmente quiere.

Evita a toda costa la venganza, nunca olvides que Dios es justo, si tú haces lo correcto Él también lo ve y te bendice. Nuestro Dios hace más de lo que nosotros podemos imaginar. Deja de buscar venganza, deja de intentar hacer que los demás la paguen, mejor pon en práctica el mismo amor y misericordia que Dios ha tenido contigo. Dios hace justicia.


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Suéltalo, Dios lo tiene bajo control.

“Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios. Pues dicen las Escrituras: «Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen», dice el Señor.” Romanos 12:19

Si quieres hacerle a los demás lo mismo que ellos te hacen a ti, estás cerrando la puerta que te puede permitir ver la famosa “justicia divina”. Puedes manejar las cosas a tu manera, o hacerlo como Dios desea. Si deseas ver la mano de Dios en todo esto, tu corazón debe cambiar, y esa actitud de “ahora sí, me van a conocer” debe salir de tu vida, y ser reemplazada por “está bien, voy a ver la justicia de Dios”.

¡Esto es ser realmente libre! Cuando entiendes que no es tu tarea arreglar todas y cada una de las cosas, frustrarte, buscar venganza e intentar hacerles pagar por todo lo que han hecho, entonces encuentras una libertad única e irremplazable.

¡Suéltalo! Deja de preocuparte por manipular las cosas a tu manera.

Cuida tu corazón, guárdalo de cualquier sentimiento de amargura o desprecio, llénate con el amor de Dios. Piensa que si todos recibiéramos lo que merecemos, tú y yo estaríamos eternamente perdidos. Elige a Dios. Elige seguir a Cristo y compartirlo con el mundo. Él hará justicia, pero sobre todas las cosas, Dios también quiere que aprendas a perdonar como Él te ha perdonado a ti. ¿Aceptas el reto?

 

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Crecimiento Espiritual
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