La Verdadera Historia de la Navidad

¿Cuál es su verdadero significado?

Más que celebrar el nacimiento de Jesús, celebramos que Dios está con nosotros.

«¡Miren! ¡La virgen concebirá un niño! Dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel, que significa “Dios está con nosotros”». Mateo 1:23 NTV

Quiero que imagines la escena: Es de noche, José y María no encuentran dónde quedarse, pues los mesones están llenos. María está a punto de dar a luz. Sin embargo, un hombre les permite quedarse en su establo y, así, en un pesebre, reciben al Salvador del mundo.
Tal vez te preguntes, ¿vino a salvarnos de qué? A salvarnos de la separación que había entre Dios y nosotros a causa de la maldad. Nada ni nadie puede quitar esa separación, solo Él.


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La Razón de la Fiesta

La salvación no se encuentra en ninguna religión, está en una persona, y esa persona es Jesús.

Estas fechas se prestan para muchos compromisos, ya sean familiares, con amigos o laborales. Todo el mundo parece ir corriendo por la vida, lleno de pendientes y tareas por realizar. La gente invierte su dinero en regalos, decoraciones, banquetes, realmente toda la atmósfera cambia. Para algunos son tiempos de melancolía y para otros de alegría y fiesta. ¿Por qué? Muchos dicen que Navidad es una época de dar y ser felices.

Bueno, no quiero parecer grinch, porque dar es importante, pero no solamente en Navidad. Hemos olvidado el verdadero propósito de la fiesta: ¡Ha nacido el Salvador!
Verás, la salvación no se encuentra en ninguna religión, está en una persona, y esa persona es Jesús. Y más que celebrar el nacimiento de Jesús, celebramos que Dios está con nosotros. Este hecho cambió el rumbo de la humanidad, pues ahora podemos ser libres de la maldad que nos tenía presos. Jesús ha pagado el precio para que tú y yo podamos estar eternamente a Su lado.

Se nos olvida el verdadero propósito. Quizá esto suena a algo que ya sabes, pero aún así nos dejamos llevar por otras cosas que nos desvían de ese enfoque. ¡Imagínate! Sería como si tus amigos te organizaran una súper fiesta de cumpleaños, pero no te invitaran.

La Verdadera Historia de la Navidad

Hoy más que nunca necesitamos recordarlo, porque Jesús está cada vez más cerca de volver.

La Navidad nos cuenta la historia de un nacimiento milagroso. ¿Cómo sería posible que una virgen estuviera embarazada? Pero así fue, porque Dios así lo quiso. Tampoco era “lógico” que un hombre justo como José recibiera la noticia de que su esposa, María, tendría al Mesías. Fue una cadena de hechos extraordinarios, como el ángel que se apareció a María para decirle que tendría al Salvador del mundo. Sueños que revelaban qué decisiones se debían tomar, un coro que anunciaba la llegada de Jesús, una estrella lo suficientemente clara y brillante que señalaba el lugar del nacimiento.

En esa ocasión, los magos del oriente (que eran sabios, personas muy preparadas), fueron atraídos por una estrella; ellos eran algo parecido a los astrónomos. Dios usó eso para llevarlos hasta Él. Dios puede usar cualquier cosa para atraer a alguien a Cristo. Los magos se aventuraron a lo desconocido y dieron pasos de fe. Ellos creían que nacería un Rey. Y no solamente fueron a ver al Mesías, sino que llevaron con ellos regalos, lo mejor que tenían, fueron cosas que les costaron, todo esto para adorarlo. La adoración se expresa en ofrendas, dando aquello que nos cuesta más. ¿Qué cosas nos está pidiendo Dios?, ¿qué espera de nosotros?, ¿qué cosas tenemos que entregar?


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Ese nacimiento en Belén era un acontecimiento que se esperaba desde mucho antes. Fue una oración contestada, fue esa respuesta que llegó después de mucho tiempo de sufrimiento y expectativa. Muchos años transcurrieron imaginando y anhelando que llegara Aquél que vendría a traer libertad. El nacimiento de Jesús trajo esperanza y paz al mundo.

¿Por qué te cuento todo esto? No pretendo decir que está mal reunirnos; al contrario, es bueno pasar tiempo con la familia, disfrutar de una rica cena, platicar, bromear, en fin, pasarla bien. Verdaderamente es tiempo de celebrar. Lo que intento decir es que, hoy más que nunca necesitamos recordarlo, porque Jesús está cada vez más cerca de volver. Nos hace falta ser más conscientes de lo que todo esto representa.

“Aunque era Dios, no consideró que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarse. En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano. Cuando apareció en forma de hombre, se humilló a sí mismo en obediencia a Dios y murió en una cruz como morían los criminales”. Filipenses 2:6-8

Cuando hablamos de Jesús recién nacido, estamos hablando de un Dios infinito que se hace pequeño, un Dios Todopoderoso que se limita a ser hombre, un Rey que se humilla y se hace siervo. Es Dios con nosotros; no somos dignos de tenerlo pero Él por Su amor se entregó. ¿Lo hemos entendido? Parece imperdonable olvidar algo así, pero en medio de tantas cosas, de la tradición que en algún momento se convirtió en materialismo, somos influidos y perdemos el enfoque real.

La Navidad es recordar aquel momento en el que, en un pesebre, bajo una estrella muy brillante, Dios nos reveló el regalo más grande: Su Hijo Jesucristo. Esto cambió el rumbo de la historia, vino a impactar de tal manera que incluso en los libros, para medir los años decimos Antes de Cristo (A.C) y Después de Cristo (D.C.). La historia no puede negar este suceso. Cambió el mundo, de tal manera que pasamos de ser enemigos a ser amigos de Dios, únicamente porque Él se humilló, nació sin nada, dio todo y murió en esa cruz. Tú vales mucho, y tu precio se pagó con sangre. Hay motivos para celebrar: Ha nacido El Salvador.

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