Vida Cristiana

¿Cómo es la vida de un verdadero cristiano?

No es solamente orar por los alimentos y conocer algunos textos

Hace algunos años escuché una historia acerca de un indigente que llevaba muchos días sin comer. Más días de los habituales. El indigente no tenía fuerza para seguir por falta del alimento. Un día, al borde del desmayo y a punto de perder la vida, divisó a lo lejos una manzana. Utilizando la poca energía que le quedaba, decidió acercarse de la forma que podía hacia la fruta. Mientras avanzaba iba cavilando sobre el beneficio de comer ese fruto, iba a tener fuerza para seguir buscando más alimento y, sobre todo, ese día no iba a ser el último. El indigente sabía que comiendo ese fruto iba a sobrevivir. Estaba seguro de eso. Lo sabía. Logró acercarse al fruto, lo tenía al alcance de la mano, estaba convencido que si lo comía sería su salvación y al final, ese fue el último día del indigente.


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No es suficiente saber que el Señor hace milagros, ni que Él puede cambiar vidas, se debe poner en práctica y ser un estilo de vida para aquellos que lo conocen. El indigente tenía fe en que el alimento lo iba a salvar, sin embargo, no lo tomó y, por ende, no lo comió. Ese fue su último día.

¿Cómo está tu vida espiritual?

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad” 1ª Tim. 5:21 (Reina Valera Revisada 1960).

¿Acaso has comprado un auto sin verlo? Difícilmente, ¿cierto? Pero muchos han aceptado una “salvación” que realmente no los “salvará” del infierno. No lo malinterpretes, me refiero a que a pesar de que hayas tomado la decisión de aceptar al Señor en tu corazón como tu Salvador, puedes estar viviendo una vida alterna a la que Dios espera. En lugar de estar en el camino que te lleve al cielo, estás “pavimentando” tu propio camino a aquél lugar donde nadie desea ir: el infierno. Un auto puede lucir bonito, pero si no cruza la ciudad, no confiarás en él para atravesar el país. De la misma manera, si tu caminar con Dios no es una realidad, estás perdiendo el tiempo y estarás cada vez más lejos de tener una vida en la eternidad.

Recuerdas, o quizá te ha pasado recientemente que, en la escuela,  llegaba el/la profesor(a) al salón de clases con la novedad de que iba a aplicar un examen sorpresa (no creo que yo haya sido el único al que le pasaba). ¿Cómo te sentías en ese momento que escuchabas la noticia? Al mismo tiempo, el Señor te pide que no te quedes en donde estés. El Señor te reta a que te hagas un examen para saber cómo andas en tu camino con Él. Pablo dice: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2ª Cor. 13:5). 

El cristianismo es más un asunto del corazón que de la cabeza; es madurez del corazón más que de conocimiento

 

El poder y la persona de Jesucristo está en ti; creer en Él es progresivamente llegar a ser como Él. Como está escrito: “…como él es, así somos nosotros en este mundo” (1ª Jn 4:17). Si en la vida que vives, crees que el Reino de Dios realmente no funciona o que el pecado no te mete en problemas, algo está seriamente equivocado en tu concepto de la verdad. El cristianismo es más un asunto del corazón que de la cabeza; es madurez del corazón más que de conocimiento. 

3 preguntas de examen para la vida

Primera: ¿Es efectiva la fe que vives? Pregúntate si tus oraciones están siendo contestadas y si tu vida está llegando a ser como la de Cristo.

Segunda: Si lo que creo no funciona, ¿por qué no está funcionando? Quizá sí funciona, pero… ¿no será que eres flojo? Quizá necesitas apagar la televisión y dedicar tiempo para buscar al Señor. De cualquier manera, debes buscar por qué las cosas no están funcionando para ti.

Tercera: Si ves que los demás avanzan en su caminar con el Señor y van de victoria en victoria, pero tú no, pregúntate: ¿Cómo él/ella recibió esa gracia de Dios? Si es así no tengas miedo o vergüenza de sentarte con tu líder y platicar con él para que te ayude a encontrar el caminar que debes seguir para crecer con el Señor. La palabra te dice: “el que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo, por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá” (Mt. 10:41).

Dios da “recompensas” de profecía, de conocimiento y otros dones espirituales a sus siervos. Aprende de aquellos cuya fe está trabajando. La prueba final de toda fe es ver el tipo de vida que produce. Como está escrito: “pero el que guarda su palabra, en éste, el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo” (1ª Jn 2:5-6).  Sigue adelante, porque un caminar persistente con Cristo produce una vida como la de Él.


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¿Cómo vivir una vida llena de victorias?

La única forma de vivir una vida como la que el Señor quiere que tengas es conociendo la verdad. Debes buscar a Dios y estar dispuesto a obedecerle. En Mateo 24:4,5, 11, 23-24, 26, Jesús nos advierte cinco veces contra el engaño en los últimos tiempos. Si tú no estás preocupado por estas advertencias deberías estarlo. Todos tenemos áreas que necesitan ser corregidas. A menos que seas corregido o que busques a Dios, tu fe será, en realidad, un engaño en relación a las cosas del Señor. Debes aceptar muchas cosas por fe, pero, no te confundas, fe no es tomar ciegamente la mano de otro ciego para ser guiado sino tomar la mano de aquel que entregó su vida por ti y por mí. La verdadera fe tiene el sello del poder de Dios.

No te confundas, el Señor nos demanda ser ejemplo

A menos que alcances una madurez espiritual, la inmadurez formará tus percepciones de Dios.

Recuerda esto siempre: Ser falso es natural para el corazón humano, pero llegar a ser verdadero requiere mucho esfuerzo. A menos que alcances una madurez espiritual, la inmadurez formará tus percepciones de Dios. La inmadurez puede hacerte creer que el Señor ya no pide santidad, pero no es verdad, porque estarías comprometiendo los estándares del Reino de Dios. No busques donde no hay. Debes estar seguro que en el momento en que dejas de obedecer a Dios, comienzas a falsificar el cristianismo.  No hay cursos de Jesucristo I y II, o Santidad Avanzada que con un examen ya puedes presentarte ante el Señor o comenzar ahora sí una vida ejemplar. ¡No! Conocer a Dios es una experiencia reveladora tomado de la mano de Jesucristo. Esta vida ejemplar, comienza cuando tomas tu decisión de seguir a Cristo y caminas, paso a paso, con Él. 

No te dejes engañar, vive el verdadero cristianismo, tu eterna salvación depende realmente de esto. Si Cristo está en ti, debes vivir una vida santa, ejemplar y poderosa. No hay excusas, si no eres santo, o si no está el poder de Dios en tu vida, no lo culpes a Él; “…sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso” (Rom. 3:4). Busca a Dios hasta que lo encuentres y pueda transformarte. Así el Señor puede hacer en tu vida lo que tiene planeado.

¿Hasta cuándo o cuánto tiempo hay que estar en Su presencia? Hasta que puedas decir como Simeón el viejo: “Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación” (Lc. 2:29-30). Así que no te conformes. Busca más al Señor. Vive la vida que Dios tiene para ti. No te confundas tratando de encontrarle sentido a las cosas de Dios. Debes tener fe y tomarte de la mano de Dios. Examínate. Busca qué es lo que te hace falta para alcanzar la victoria que el Señor tiene para tu vida. No te quedes ahí, da ese paso que hace falta. Aférrate al Señor, Él es el único que no te fallará.  

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