Luz

Luz, Lámparas y Acción

¿Estás listo para alumbrar?

Las lámparas organizaron una gran fiesta y a la única que no invitaron a la fiesta fue a la vela. ¡Qué mala onda! No la invitaron porque decían —: No, la vela es muy aburrida, se usaba antes, está pasada de moda; lo de hoy es la lámpara porque las lámparas son mucho más modernas, dan más luz. — Entonces todas las lámparas se metieron a la fiesta y a la vela la dejaron afuera.

La vela miraba desde afuera, queriendo entrar pero no la dejaban. Las lamparitas eran tremendas, tenían alcohol en la fiesta y, en un momento, comenzaron a tomar hasta ponerse muy alegres. Entonces una de las lámparas se tropezó con otra y generó un cortocircuito; se fue la luz. Cortocircuito total. Total oscuridad. Como pudieron, trataron de llamar a un electricista para que lo arreglara.


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Cortocircuito

“Ahí tenía el trabajo de diez años, ahí tenía todo. Eso no podía estar pasándome.”

Quiero hacer un paréntesis. Exactamente hace siete días atrás estaba en mi casa y, desde algunas semanas habíamos estado preparando un evento de jóvenes. Estábamos sumamente emocionados por ese evento y a mí me tocaba compartir el mensaje. Estaba en la casa, de noche, con mi esposa y dije: “Mañana me toca compartir en la mañana, voy a terminar de armar el mensaje”. Durante semanas había estado escribiendo diferentes ideas que Dios había hablado a mi corazón y las tenía todas separadas. Entonces dije: “¡Genial! ahora mismo estoy en la cama, ya es noche, me sirvo un tecito, empiezo a armar todo lo que Dios quiere hablar mañana”. Justo cuando quiero prender la computadora, me hace un cortocircuito total.

No solamente se me apagó la computadora sino que ¡ahí tenía el mensaje! Ahí tenía el trabajo de diez años, ahí tenía todo. Eso no podía estar pasándome. Entonces me viene el espíritu de Steve Jobs y comienzo a querer desarmar la compu. Le quito la batería, se la vuelvo a poner y la compu no prende. Entonces se me pasa lo buena onda y me empiezo a poner mala onda. ¡La computadora tiene que prender!

Se me ocurre la idea de desarmarla (lo que hace uno cuando está desesperado), cuando yo no sé nada de computadoras, y pensaba: Dios me va a revelar lo que tengo que hacer. Desarmo la computadora, la abro y veo circuitos, plaquetas y un montón de cosas y digo: “¡¿ahora qué hago?!” Y de pronto se me ocurrió una ‘súper’ idea para arreglarla: comencé a soplar sobre ella. Seguro ustedes también lo han hecho, ¿verdad? Después de haberla soplado, la compu seguía en cortocircuito total, no prendía.

Nos ponemos espirituales

“Tal vez te da risa pero hice esa oración con mucha fe, de verdad.”

Llevaba una hora con eso cuando mi esposa se despertó y me preguntó qué estaba pasando. Le expliqué que la computadora no quería prender. Ella me dijo que solo recordara el mensaje y lo volviera a escribir ¡Listo! Pero yo le expliqué que tenía semanas escribiendo, tenía un montón de cosas y necesitaba que la computadora prendiera.

Mi esposa me pregunta —: ¿Ya oraste? — Le contesté que no —. Entonces vamos a orar —, dice ella. Ahora sí me pongo en un papel súper espiritual y comienzo a orar y digo: “Señor, te pedimos que todo espíritu tecnológico, toda obra que esté frenando esto, se va fuera ¡ahora! Sana mi compu, sana”. Tal vez te da risa pero hice esa oración con mucha fe, de verdad.

Intento prender la compu pero seguía en cortocircuito total. Se me fue lo espiritual, me empecé a poner carnal y dije: “Señor, algo tiene que pasar, no seas mala onda, que prenda un poquito, le pongo la USB, saco el archivo y ¡ya está!”. De pronto se me ocurre una súper idea, como a las lamparitas y le dije a mi esposa —: Necesito un técnico —. Mi esposa me decía —: ¿Dónde vas a conseguir un técnico? Son las 11 de la noche” —. Yo no sabía de dónde, estaba desesperadísimo.


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Un Sacrificio Fue Suficiente

“¿Sabías tú que todo lo que necesitas ya la portas por dentro?”

Regresando a la historia de las lámparas que, por cierto, es una historia real, sucedió… No, no se crean. Las lámparas estaban ahí y entonces llamaron al técnico. El electricista llegó y todo estaba totalmente oscuro, entonces no pudieron arreglar el cortocircuito porque no veían nada y les comunicó esto a las lámparas. En eso, al técnico le tocan el pie, ¡era la vela! — Si querés, podés usarme —. El electricista le preguntó —: ¿Estás segura? Porque esto me va a llevar mucho tiempo y si te uso te vas a consumir. ¿Estás dispuesta a consumirte por esas lámparas? —. La vela le respondió —: Nada me haría más feliz que consumirme por aquello para lo que fui creada.

Esta historia me encanta porque habla de lo que tú y yo somos; de lo que tú y yo debemos hacer en este tiempo. El mundo, hoy, allá afuera está en total cortocircuito, y no tengo que ponerme a explicar a detalle eso. En muchas áreas está en total oscuridad, pero me encanta saber que Dios, en este tiempo, ha procesado velas, luces, lámparas para que alumbren allá afuera donde hay oscuridad.

Déjame decirte algo, la lámpara para poder funcionar necesita de algo externo, necesita consumir energía externa, pero la vela, para poder funcionar, ya tiene dentro todo lo que necesita. No necesitas conectarla a ningún lugar más. ¿Sabías que todo lo que tú necesitas ya lo portas por dentro? ¡Ya lo tienes!

(Ah, por cierto, mi computadora no prendió. Tuve que volver a escribir el mensaje, como dijo mi esposa).

Para lo Que Fuiste Creado

Hay algo más que ocurre con la vela. La vela a medida que alumbra se va consumiendo pero, ¿sabes qué? No hay nada mejor que ser consumido para lo que fuiste creado a hacer. Quiero decirte que no hay nada mejor que poder consumir tu vida, tu tiempo, tus años, tus sueños, tus planes, en lo que vale la pena: Cristo Jesús. Porque ciertamente tu vida se va a consumir si te la juegas o no por Jesús.

Tarde o temprano nos vamos a ir de esta tierra. Nadie en esta tierra vive para siempre. Si se va a consumir tu vida, mejor que se consuma por lo que vale la pena: Jesús. ¿Sabés? Lo que el mundo en cortocircuito necesita es que la luz de Cristo alumbre, pero para que esto ocurra, necesitamos jóvenes que estén dispuestos a consumirse en Cristo. Jóvenes realmente dispuestos a decirle a Jesús: “consume mi vida, ¡úsala!; yo quiero alumbrar allá afuera, yo quiero ser luz en medio de las tinieblas.” Para que el mundo vea no necesitamos solamente jóvenes buena onda que digan “Jesús te ama”. Necesitamos jóvenes que estén dispuestos a consumirse y dar su vida por Jesús.

Me encanta la historia que te acabo de contar porque me enseña algo, me enseña que una luz no nació para esconderse sino que una luz nació para alumbrar y para ser visible. Este fue el mensaje de Jesús cuando predicaba.

“Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa.” Mateo 5:15 NTV


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El Lado Oscuro

“Pareciera que queremos cambiar a la gente antes de que tengan un encuentro personal con Jesús”

El mundo está en oscuridad, está en cortocircuito, es verdad, pero para que el mundo pueda ver, Jesús te necesita a ti y me necesita a mí porque Él dijo: “ustedes son la luz del mundo.”El primer principio que debemos  entender es que una luz nunca se esconde. Una luz no nació para ser invisible.

Hoy en día tenemos muchos jóvenes que se han vuelto invisibles en las universidades. Tal vez creen en Jesús pero en su trabajo, con sus amigos y hasta en su familia se han vuelto IN-VI-SI-BLES. ¡Pero una luz fue creada para alumbrar donde hay oscuridad! Jesús nos llama, a ti y a mi, la luz de este mundo.

La iglesia de Hillsong, Buenos Aires tiene un lema que me gusta mucho: “Vení tal cual sos”. En mexicano sería: “Ven tal como eres.” Esta frase te invita a que tú llegues tal y como estás, sin importar cuál sea la circunstancia o problemas por los que estés pasando. “No importa cómo te peines o cómo te vistas, ven, te aceptamos, aquí en casa hay un lugar para ti.”

A veces, como iglesia, el mensaje que nosotros damos es: “ven tal y como yo quiero que seas.” Es decir, si te quieres acercar, primero tienes que cambiar, tienes que arreglarte bien y después, Jesús te va a amar. Pareciera que queremos cambiar a la gente antes de que tengan un encuentro personal con Jesús.

La Historia de un Pecador

Te voy a contar la historia de Zaqueo. Un pecador muy odiado por su mismo pueblo. Era un publicano, es decir, un cobrador de impuestos; un ladrón que trabajaba para Roma y hasta los mismos judíos lo consideraban un traidor. ¡Era de lo peor!, nadie quería saludarlo. En una ocasión, Jesús pasó por su ciudad, Jericó. Zaqueo se entera de que Jesús va pasando por la ciudad y dice: “yo quiero ver a ese Jesús, he escuchado mucho de él, quiero verlo.” Pero cuando se acerca ve que hay mucha gente y piensa que no lo van a dejar pasar porque nadie allí lo quería, todos lo odiaban. No tenía oportunidad con nadie.

Dice la Biblia que Zaqueo corrió hacia un árbol y se subió para ver a Jesús. Cuando Jesús pasó, volteó la cabeza hacia arriba y vio a Zaqueo trepado ahí, (yo creo que Jesús debe haberse reído), y le dice —: Zaqueo, ¿qué haces ahí? Baja, esta noche quiero ir a cenar a tu casa. — ¡¿Qué tal Jesús?! Me encanta porque aunque Zaqueo no conocía a Jesús, Jesús conocía a Zaqueo y lo llama por nombre.

En ese momento Zaqueo todavía no amaba a Jesús pero Jesús ya lo amaba a él. Este es un principio poderoso: cuando Jesús te habla, él te habla por tu nombre, te habla por lo que tú eres, te habla porque él te conoce. Esta historia me encanta porque Jesús se invitó solo, ni siquiera le preguntó a Zaqueo si tenía algún compromiso. Cuando Zaqueo baja del árbol, los religiosos empiezan a hablar y a preguntarse si Jesús sabía la clase de pecador que era.

Una Obra Extraordinaria

Los religiosos piensan que, si quieres estar con Jesús, primero tienes que cambiar. Sin embargo, esa no fue la forma en la que Jesús se movió con Zaqueo. Su postura fue de amor y gracia aunque Jesús sabía exactamente quién era ese hombre.

Jesús fue a cenar en casa de Zaqueo (nota que fue a cenar no a predicar). Yo creo que Jesús estaba hablando acerca de lo rica que estaba la comida ¿no? Él era práctico y sencillo, pero era un hombre apasionado.

Sin importar el lugar en el que estaba, Jesús siempre alumbraba. Tenía una luz que no se podía esconder.

En medio de la cena Zaqueo se pone de pie y dice: “si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más.” (Lucas 19:8) ¡¿Quién le enseñó eso?! Lo que sucede es que cuando te mueves en un ambiente de gracia, de amor, de aceptación, hay una revelación de lo que es la gracia y el amor de Dios. Cuando tú y yo amamos y abrazamos a la gente como Jesús la amó, la gente comienza a entender que no se trata de sus obras sino del amor de Dios, a través de la obra de Jesús en la cruz.

Zaqueo tiene una revelación en ese momento y su vida comienza a cambiar a partir de ahí y para siempre. Es como si Jesús hubiera abrazado a Zaqueo porque, siempre que la gracia es revelada, el corazón de la gente es abrazado. Para que esta gracia se revele se necesitan jóvenes que se levanten y alumbren donde hay oscuridad, en medio de las tinieblas; que alumbren afuera, donde hay muchas áreas que están en cortocircuito en nuestro país. Nosotros somos la luz del mundo.


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El Verdadero Amor Transforma

¿Sabes? El mundo no va a ser transformado por los sermones que le demos. La gente será transformada por el amor que le mostremos. El amor de Jesús.

La Palabra de Dios enseña que el vínculo perfecto es el amor, no el sermón. La gente es transformada cuando me siento con ella, la abrazo y le digo: “Jesús te ama; Jesús te acepta tal y como estás hoy, pero te ama tanto que no está dispuesto a dejarte así como estás, Él quiere transformarte en una mejor persona.” El mensaje que necesitamos levantar en este tiempo es el mensaje de amar. Acercarnos y ser luz en medio de las tinieblas, en los lugares en los que nadie quiere alumbrar. Allá afuera hay gente, familias, jóvenes que están esperando que alguien de nosotros se acerque y le diga: “Jesús te acepta como estás.”

Cuando la gente empieza a recibir el amor de Jesús, automáticamente Su amor empieza a transformar a la persona. Pero no hagamos las cosas al revés. No queramos cambiar a las personas para que después se encuentren con Cristo. Acerquémoslos así como están. Yo me acerqué como estaba, en la peor situación de mi vida y Él no me dijo: “Emiliano, si querés que te abrace regresa cuando hayas cambiado, cuando seas un mejor hijo y te comprometas.” Cuando conocí a Jesús Él me abrazó cuando no merecía ser abrazado, me amó cuando no merecía ser amado. En ese abrazo y en ese amor mi corazón fue transformado. Jesús me aceptó tal y como era, pero no me dejó así, ¡me cambió!

Comparte Esa Luz

 

“Si eres la luz del mundo, no te escondas. “

Dios quiere usarte a ti para impactar el corazón de otro joven o de otra señorita en tu trabajo, en tu universidad, en tu familia. El mejor mensaje que podemos levantar es ser luz en medio de las tinieblas. Necesitamos salir de este lugar y accionar, ser luces.

Nosotros actualmente rentamos un lugar donde tenemos las reuniones, está frente a un hospital. Todos los domingos llegamos a las 8 de la mañana para alistar todo y el servicio comienza a las 11am. Pero antes de empezar los jóvenes van al hospital, y se acercan a la gente que ha estado ahí, tal vez toda la noche, esperando noticias de su familiar enfermo. Los chicos no llegan al hospital a sermonear a la gente, llegan con un vaso de café y un pan.

La gente pregunta, “¿por qué hacen esto?” La respuesta es: “lo hago porque Jesús te ama”. Preguntan a las personas si es algún familiar o amigo el que está hospitalizado, les preguntan también si pueden orar por ellos, y oran por las personas que están ahí. Estamos viendo como algo está pasando en ese lugar, la gente nos ha dicho que el ambiente en el hospital es diferente. Incluso hay doctores que han comenzado a ir a las reuniones.

Esto nace porque hay jóvenes que se levantan y son luz en medio de tinieblas. ¿Dónde estás alumbrando tú? Si eres la luz del mundo, no te escondas. Si tú has recibido a Jesús como tu Salvador, el Espíritu Santo mora en ti y Él te puede guiar para dar una palabra justa a una persona que está en necesidad. Todo lo que necesitas para alumbrar ya lo tienes dentro. 

 

 

 

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Viviendo en Cristo
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