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¿Le tienes miedo a las decisiones?

Si tienes miedo de los planes del Señor es que en realidad no lo has conocido aún.

Dios tiene un plan para tu vida, ¿puedes creerlo? ¡Dios tiene un buen plan para ti! Dice la palabra que desde que estabas en el vientre de tu madre Dios te escogió y que los pensamientos que tiene para ti son de bien y no de mal. Debes tomar decisiones. Tú puedes escoger si vivir conforme a lo que Él tiene para ti o seguir tus propios planes.

Mi pregunta para ti hoy es: ¿Te da miedo el sueño de Dios? A lo mejor has pensado: “Si le entrego esto a Dios, ¡ya no se va a hacer lo que yo quiero!”. Si tienes miedo de los planes del Señor es que en realidad no lo has conocido aún. La verdad es que Dios tiene cosas mejores de lo que te imaginas.


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Una Generación Impactante

“Lo verdaderamente importante aquí es que Dios ha diseñado un plan para que cada uno de nosotros pueda impactar a nuestra generación.”

David fue un joven que habiendo servido a su generación eligió el plan que Dios había trazado para él y el Señor lo levantó. El día de hoy se habla de la generación del milenio, o “millenials”, según su nombre en inglés. Antes de esta fue la “generación X”, y cada cierto tiempo se nombra una nueva generación y se estudian las características que la definen. Lo verdaderamente importante aquí es que Dios ha diseñado un plan para que cada uno de nosotros pueda impactar a nuestra generación.

El orden de la vida como lo aprendemos en el mundo es: nacer, crecer, reproducirse y morir. Suena incluso triste pensar de esta manera, pero Dios nos ha elegido para algo más hermoso de lo que el mundo pueda imaginar: Su propósito para nosotros es vivir para glorificarlo.

En todo esto son muy importantes las decisiones que tomamos. Dios nos dio voluntad. Nunca te va a forzar a hacer nada aunque te convenga, en cambio Él te va a decir: “Tengo un plan para ti, ¿lo quieres?”. En la historia del joven rico (Mateo 19:16-22 NTV) hallamos un buen ejemplo de esto. Cuando este joven insiste en preguntar qué puede hacer para alcanzar la vida eterna, después de aclarar que toda su vida la había vivido conforme a los mandamientos, Jesús le pide una última cosa y esta es vender todas sus posesiones materiales, darlas a los pobres y seguirlo. ¿Les pidió Jesús eso a todos? No, esa es la manera en que Jesús confrontó a ese joven y él decidió que era un precio muy alto y no quiso pagarlo.

¿Quién Controla Mis Decisiones?

“Una sola decisión puede cambiar tu vida por completo.”

En los Estados Unidos venden una marca de leche muy popular. Cuando los dueños murieron le heredaron todo lo que construyeron en sus vidas a su hijo. Él lo vendió todo, dio el dinero a los pobres y pasó su vida sirviendo al Señor como misionero. Este hombre decidió que su corazón no estaba en las riquezas de este mundo y se entregó en servicio; esa fue su decisión.

Cuando el dueño de la marca Colgate comenzó su empresa, se comprometió a dar su diezmo del 10% de sus ganancias. Dios lo prosperó y entonces el hombre decidió dar el 20% de ganancias. Una vez más el Señor lo bendijo, y así cada vez en agradecimiento este hombre fue aumentando el porcentaje de ganancias que daría como diezmo. Al final de su vida donaba el 90% al Señor y aun así murió siendo multimillonario. Dios no lo obligó, todo esto lo hizo porque así lo decidió.

Dios no nos obliga a ofrendar, tampoco a servirle, ni a cumplir Su voluntad. Es más, ¡ni siquiera nos obliga a recibir la salvación! Él nos ofrece la salvación y nos dice: “Está ante ti la vida y la muerte: escoge tú”.

Tomamos decisiones cada día y cada momento. Decidiste abrir un enlace en internet y leer este artículo, por ejemplo. La vida se va formando según nuestras decisiones. Una sola decisión puede cambiar tu vida por completo. Por eso es tan importante que pensemos si las decisiones que estamos tomando son buenas o malas, y también tenemos que aprender de nuestros errores para tomar mejores decisiones en el futuro.


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Tipos de Decisiones

Hace unos años se acercó a mí una muchacha desesperada pidiendo que orara por ella porque sentía que ningún hombre se interesaría nunca por ella y a sus 18 años tenía un gran temor a quedarse soltera. Esta muchacha sentía una angustia real, no tenía paz en su corazón. Lamentablemente a veces el vivir con temores así nos lleva a tomar malas decisiones que lejos de bendecirnos, nos perjudican.

Como mencioné anteriormente, tomamos decisiones todo el tiempo. Sin embargo no todas ellas tienen la misma importancia o trascendencia. Podría mencionar muchos tipos de decisiones, entre otras resalto las siguientes:

1.- Decisiones cotidianas

Son de carácter ligero y no afectan mucho tu vida, como: “¿qué me voy a poner hoy?”. Por el contrario hay otras de suma importancia, y hay que tomarlas con seriedad.

2.- Decisiones urgentes

En un momento crítico surge la necesidad de decidir de inmediato. ¿Qué haces? ¿A quién vas a pedirle un consejo? En estas situaciones lo mejor que puedes hacer es orar y pedir a Dios su dirección, preguntarle qué quiere de ti ante ese momento. Lo más sano es consultar a quien todo lo ve. ¡Qué bendición es saber que podemos tener esa confianza en nuestro Padre amoroso!

En cambio, hay asuntos que podemos meditar durante un tiempo antes de saber qué acción tomaremos.

3.- Decisiones según las consecuencias en el tiempo.

En algunas ocasiones, el rumbo que elijas afectará tu vida durante un período determinado de tiempo, terminado el cual volverás a lo habitual. Hay otras decisiones que definirán el resto de tu vida, por ejemplo con quien te casas va a determinar cómo vivirás aquí en la tierra. Además de esto quiero decirte que hay decisiones cuyas consecuencias son eternas. Hay gente que durante su vida escoge no tener nada que ver con Cristo y eso va a definir su eternidad.

Maneras de Tomar Decisiones

Cuando algo no es de Dios, al final va a traer destrucción en vez de bendición.

Hay quienes analizan las cosas para saber si se benefician o no. Pero la verdad es que por más que le demos la vuelta a un asunto nosotros nunca tendremos la perspectiva completa de las cosas. Nuestro entendimiento es muy limitado, y por eso no siempre es conveniente razonar de esta manera. El único que lo sabe todo, y por lo tanto, lo mejor para nosotros es Dios.

Hay gente que se deja llevar por sus emociones. Esto es muy peligroso, porque nuestras emociones cambian todo el tiempo. Podemos tomar decisiones muy importantes y de consecuencias muy graves llevados por un impulso que surgió en un momento de estrés, de miedo o de enamoramiento.

Finalmente diré que hay decisiones de carácter espiritual, pues para hacerlas tomamos en cuenta a Dios, preguntamos “Señor, ¿qué quieres tú?”. Al permitirle a Dios aconsejarte estás reconociendo que de Él viene la sabiduría, y que Su voluntad es perfecta, buena y agradable.

Cuando algo no es de Dios, al final va a traer destrucción en vez de bendición.

¿Qué Vas a Decidir?

Hay un montón de cosas que influyen en nuestras decisiones: nuestros deseos, nuestro estado de ánimo, nuestros amigos y familiares. Recibimos -en ocasiones sin pedirlos- tanto consejos buenos como consejos malos por parte de gente que nos ama.

Sin embargo nosotros tenemos la palabra de Dios que es lámpara a nuestros pies y nos ayuda a discernir cuál es la voluntad del Señor para cada situación en nuestra vida.

¿Qué debemos de tomar en cuenta al decidir? Tenemos que pensar en las consecuencias que nuestros actos tendrán, a quien le van a afectar y por supuesto, qué dice la palabra de Dios.

Cuentan que hubo una mujer en un hospital cuyo estado de salud era muy grave. Le preguntaron: “¿Usted qué quiere? ¿Prefiere que Dios la sane o ya irse a Su presencia?”. Ella contestó sonriente: “Lo que Dios quiera”. Volvieron a preguntarle y la mujer entregaba la misma respuesta de antes. Insistieron preguntando: “Si la decisión fuera de usted, ¿qué preferiría?”. Ella no tardó en decir: “Yo prefiero lo que Dios quiera hacer”.  

No tengas miedo a la voluntad de Dios. Confía en que Él tiene un plan hermoso que ha reservado específicamente para ti. ¿Te gustaría descubrirlo?

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Viviendo en Cristo
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