Fuego

Siguiendo un Fuego Falso

No te alejes de tu verdadero llamado.

Quiero tomarme la libertad de comenzar este mensaje con una anécdota que leí en un libro. Un hombre sale a acampar y llegando al bosque escoge un punto para instalar su tienda. En determinado momento se le antoja un café y prende una fogata para calentar agua. Le da hambre y se le ocurre preparar una omelette en un sartén, cuando comienza a soplar un viento que esparce el fuego fuera del campamento. Como no quiere esperar a que termine de calentarse el agua para poner el sartén de la omelette, decide perseguir el fuego. Él quiere comer ya.

Cada vez el fuego se extiende más lejos y él se ve en la necesidad de corretearlo con su sartén. Al fin logra colocar el sartén sobre la flama y cocinar sus alimentos. Cuando queda lista su omelette  y quiere acompañarla con el café, mira a su alrededor y no encuentra su campamento por ningún lado. ¡Se había perdido!

¡Qué cosas provoca la desesperación y la falta de dirección! El querer todo ya nos lleva lejos de la zona de seguridad, de donde debemos estar; nos lleva lejos del fuego seguro y nos pone a correr detrás de un fuego extraño, nos arranca del propósito de Dios. Pon atención a esto: el hecho de que un fuego arda no significa que sea de Dios. El propósito de un fuego extraño es alejarte de donde Dios decidió que sea el lugar para tu desarrollo, el lugar donde planeó bendecirte.

“Por lo tanto, Cristo en verdad nos ha liberado. Ahora asegúrense de permanecer libres y no se esclavicen de nuevo a la ley”. Gálatas 5:1 NTV

Leo este versículo y me pregunto: “Libertad. ¿Para qué?”


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Fuego Extraño

Es una realidad que nos movemos con los vientos, con cualquier fuego que arda, con las responsabilidades y las demandas de la vida. Siempre hay algo importante que reclama nuestra atención y nos aparta del lugar donde Dios nos ha colocado.

Tenemos que estar atentos a aquellas cosas que vienen disfrazadas de fuego santo pero que su intención es arrancarnos de nuestro compromiso principal como cristianos: conocer a Dios sin agendas, sin argumentos, sin listados de peticiones, llegar a Su presencia como una pizarra en blanco esperando a que Él haga con nosotros.

Esas exigencias de la vida han movido tu sartén del fuego verdadero. Quizá tu compromiso y fuego inicial o tu deseo de servir no se han ido, quizá ya has visto parte de lo que Dios te dijo que quería hacer y ha comenzado a manifestarse Su voluntad en tu vida, pero te moviste de donde Él te quería.

Tal vez conoces parte del plan de Dios porque Él nunca lo revela completo sino que muestra cosas que tiene que llevar a cabo con cada uno de nosotros, nos habla por partes y de manera progresiva. En la medida que vas creciendo y madurando el Señor te va poniendo en las manos las cosas que son necesarias para que cumplas con tu llamado, y Él no se equivoca al poner en tus manos bendiciones para las cuales aún no estás adiestrado y te pueden echar a perder.

Tienes Un Llamado

“El llamado es alto y la responsabilidad requiere una respuesta al nivel que Dios está pidiendo”

Hay frente a ti y frente a esta generación una serie de retos muy importantes e ineludibles. Estos retos son presentados a jóvenes lavados por la sangre de Cristo, quienes han sido señalados por el Señor para cumplir con tareas que no son fáciles y van a requerir que pongan sus sueños en el altar, van a requerir que mueran al viejo hombre, a la vieja mujer.

Vemos que en todo el mundo en los últimos dos años que se han tomado decisiones que han provocado una estampida de faltas morales y de experiencias que retan la veracidad de la Palabra y la institución de la familia y que se han colado en diversas áreas de la sociedad. En la televisión se transmiten programas que muestran la vida de personas que defienden la ideología de género, o personas que se han sometido a una cirugía de cambio de sexo; sus desafíos diarios, sus preocupaciones, etc.

Y yo me sigo preguntando: “Libertad. ¿Para qué?”

Recientemente salió a la luz un esfuerzo liderado por la ONU en el que se plantea introducir información explícita sobre el tema de la sexualidad en los libros de texto de los niños de todo el mundo, libros en los que se nos urge a aceptar cosas que no son aceptadas por la Palabra de Dios.

Y yo me sigo preguntando, “Libertad, ¿Para qué?”

Estamos viviendo un tiempo de decadencia. Se supone que el internet nos uniera, no que nos esclavizara a nuestros teléfonos inteligentes y nos desconectara unos de otros, y nos invitara a escondernos detrás de seudónimos en una red social porque nos da miedo mostrar la cara.

Libertad. ¿Para qué? ¿Cuál es nuestra responsabilidad? ¿Qué te está pidiendo Jesús en este tiempo? ¿Qué representa esto para el establecimiento de los valores del reino? El llamado es alto y la responsabilidad requiere una respuesta al nivel que Dios está pidiendo.


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Pagando el Precio

“El eterno presente de Dios le permite obrar en nuestro pasado, presente y futuro, por eso quien está en Cristo, nueva criatura es”.

En este punto tenemos dos opciones. La primera es dejar que nos arrastre la corriente y permitir que estas cosas entren en nuestro corazón como aquello que no podemos controlar y tenemos que aceptar. La segunda es levantarnos con la autoridad que tenemos como iglesia de Cristo, pararnos de frente a esos retos y hacer lo que nos toca: vivir como Dios nos pide que vivamos. Decía Billy Graham que la salvación es gratis, pero la vida cristiana te va a costar todo lo que tienes. ¿Estás dispuesto a pagar ese precio?

Meditaba en esto y me vino a la mente este versículo: “Con mi voz clamé a Dios, a Dios clamé y Él me escuchará” (Salmo 77:1 RVR1960). Nota cómo el salmista clama en tiempo pasado y al mismo tiempo dice de Dios que escucha en tiempo futuro. El eterno presente de Dios le permite obrar en nuestro pasado, presente y futuro, por eso quien está en Cristo, nueva criatura es.

En los versículos que siguen leemos cómo este hombre se encontraba en una profunda depresión. Pero entonces, en el versículo diez cambia: “Dije: Enfermedad mía es esta; traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo”. En el original en hebreo dice “El estar de luto es mi porción; el cambiar mi condición le pertenece al más Alto y Sublime”. Lo que hace el salmista es que en medio del dolor, de la tristeza, de los retos, comienza a recordar las experiencias pasadas en las que vio a Dios operando y se dio cuenta de que si Dios en el pasado le libró, lo levantó y defendió, Él lo hará de nuevo.

Peleando la Batalla

“Son estos momentos de crisis los que manifiestan lo pertinente que es la Palabra para nosotros”

El reto que tienes como joven no es fácil, pero nuestro Dios a quien servimos, quien ayudó y levantó a hombres y mujeres antes que a ti y les entregó naciones para evangelizar, para levantar en ellas el nombre de Jesucristo, ese es el Dios que hoy pone en tus manos palabra, poder y autoridad para enfrentarte a los gigantes que te hacen frente, y por si fuera poco Él pelea por ti. La batalla le pertenece al Señor.

El autor del salmo convierte la depresión en esperanza y libertad, en vez de usar su memoria para la duda o para hacer comparaciones dolorosas, decide ver en el pasado la mano redentora de Dios que tiene poder para obrar en presente y para asegurar el futuro.

Son estos momentos de crisis los que manifiestan lo pertinente que es la Palabra para nosotros. Lo importante que es amarrarnos, adherirnos a la Palabra porque a lo largo del camino es lo que nos va a sostener. Seguramente conocerás historias, testimonios de gran bendición que glorifican el nombre de Dios, pero lo que permanece para siempre es la Palabra.


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Libertad o Libertinaje

Al leer la carta que Pablo envió a los gálatas pareciera que era para nosotros  hoy en día. En ella Pablo se pone de frente a una situación que pone en riesgo la pureza del evangelio, estaban tratando de adulterar el mensaje, mezclando detalles propios de la ley con la gracia; y es ahí donde Pablo se levanta, comienza a trabajar con la iglesia por medio de la carta y defiende la verdad.  

Esa es la realidad a la que esta generación se va a enfrentar, vamos a escuchar ideologías que contradicen lo que está escrito en la Biblia. Usa tu Biblia para “filtrar” libros, revistas, publicaciones, tómalos, ponlos a prueba y si algo no pasa por aquí, entonces no permanece y no es de Dios.

“Dicho de otra manera, la ley fue nuestra tutora hasta que vino Cristo; nos protegió hasta que se nos declarara justos ante Dios por medio de la fe. Y ahora que ha llegado el camino de la fe, ya no necesitamos que la ley sea nuestra tutora”. Gálatas 3:24-25

¿Qué pasa en esta carta? Pablo explica a los gálatas por qué esa práctica era contraria a lo que Jesús enseñó. Les dice que la ley cumplía la labor de tutor cuyo objetivo era guiar a la iglesia en su etapa de inmadurez hacia el conocimiento de Cristo, más cuando Él se manifiesta como nuestro Maestro, ya no tenemos necesidad de un tutor.

A la llegada de Cristo él nos libera del pecado y ya no hace falta llevar sacrificios al templo porque el sacrificio máximo lo llevó a cabo el Cordero de Dios, quien derramó su sangre, murió y resucitó, ascendió al cielo y está a la diestra del Padre intercediendo por nosotros. Y por eso los rudimentos de la ley ya no tienen validez. Cristo no vino a invalidar, sino a cumplimentar la ley.

Libertad con Propósito

“Por lo tanto, Cristo en verdad nos ha liberado. Ahora asegúrense de permanecer libres y no se esclavicen de nuevo a la ley”. Gálatas. 5:1

Este capítulo comienza hablando de que tenemos libertad y que debemos ejercerla con responsabilidad y no dejarnos poner el yugo de servidumbre. Libertad, ¿para qué? Libertad para testificar a Jesús, para vivir la vida plena en Cristo, para que en nuestra firmeza podamos servir de modelo a otros. Estos son los hombres y mujeres que la iglesia necesita hoy: que hablen de Dios sin palabras.

Dios ya te vio como producto terminado, como debes ser. ¿Sabes qué falta? Que te rindas: deja de correr tras fuegos extraños porque te alejan del lugar donde Dios quiere que estés.

Es tiempo de usar esta libertad que se nos dio a través de Cristo para hacer la luz de Dios brillar. ¡Levántate, no te quedes de brazos cruzados! Levantarte del piso es escuchar la voz de Dios que anuncia que las tinieblas llegan a su fin y Su gloria resplandece sobre ti.

El Señor quiere trabajar contigo, Él quiere hacer en tu vida lo que Él ya vio que puede hacer.

¡Acepta el reto! Suelta tu vida delante de Dios y permítele a Su Espíritu ordenarla según Su voluntad.

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Viviendo en Cristo
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