apocalipsis

El libro de Apocalipsis nos da la clave para ganar la batalla espiritual

Tienes una misión dentro de la obra global de Dios

Nosotros somos la iglesia del Apocalipsis, la iglesia de los últimos tiempos. El apóstol Pablo nos enseña en la Palabra que toda la escritura es inspirada por Dios. Cada capítulo en la Biblia tiene un propósito. Es interesante ver que en las escrituras hay ciertas partes donde se hace un mayor énfasis. Dios resalta algunas partes, y no porque lo demás no sea importante, sino que hay momentos históricos en donde Él quiere que nos enfoquemos.


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El libro de Apocalipsis es importante para nosotros. Sin embargo, Dios no permite mucho énfasis en él. Muchos dan énfasis a este libro profético y están ansiosos porque se cumpla. Pierden tiempo preguntándose cuándo será la venida del Señor, hacen planes y se dejan llevar por falsas profecías en donde ponen fecha a la venida de Cristo. Sin embargo, esto no es lo que Dios quiere.

El mayor énfasis que Dios da en las escrituras es que Cristo sea nuestro salvador y el fundamento de nuestro corazón; que nuestra vida sea transformada y que vivamos para Él. El propósito del libro de Apocalipsis no es tanto las cosas que vendrán, aunque no coincida con lo que estoy diciendo ya que es un libro profético. El énfasis del Apocalipsis es Jesús.

Una revelación muy especial

Cuando tú lees Apocalipsis verás que se trata de una revelación de Jesucristo. Apocalipsis revela el plan de Dios, que Jesús viene otra vez, que la iglesia gana y Satanás pierde. Todo el libro tiene el enfoque de la victoria de Jesús y de Su iglesia. Vemos que Apocalipsis cuenta con 22 capítulos de los cuales tres son un mensaje a las iglesias. Si tú lees Apocalipsis pensarás que esos tres capítulos no tienen nada que ver con el resto del libro. Más adelante, se desenvuelve toda una profecía en donde cuenta las cosas que se verán. Aparentemente estos tres capítulos no tienen nada que ver con todo el libro de Apocalipsis. Pero en realidad tienen todo que ver con lo que se revela más adelante.

Ahí podemos ver todo lo que las iglesias padecen: persecuciones, falsos maestros, miembros infieles, etc. Pero, aunque Apocalipsis es un libro muy pesado y habla acerca de proporciones mundiales, la batalla final y de echar fuera a Satanás, también Jesús le habla a Juan: ‘’que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea’’ (Ap. 1:11 Reina Valera Revisada 1960).

La iglesia tiene todo que ver con las cosas que estamos viviendo y las cosas que vendrán. Si lees el resto de los capítulos y ves las revelaciones que Dios hace a Juan, pareciera que todo el enfoque está entre Dios y los ángeles, y que la iglesia no está figurando. Pero no es así. La iglesia, es decir, nosotros como el cuerpo de Cristo, tenemos todo que ver en las cosas que vendrán. Por eso Dios ocupa tres capítulos para hablarle a las 7 iglesias.


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Tienes una misión

Dios quiere usar a la iglesia para predicar el evangelio. Él no usa a los ángeles para predicarlo; Él ha determinado que nosotros seamos quienes compartan el evangelio. Dios no cambia Su plan; la iglesia sigue siendo el plan de Dios para establecer Su reino en la tierra. Tú y yo seguimos siendo los instrumentos de Dios. Él no solo nos ama y nos salva, sino que nos llama a ser instrumentos fundamentales para las cosas que vendrán.

“El hecho de traer la luz de Cristo de una forma tan fuerte en donde hay tinieblas en tantos lugares, trae un sacudimiento.”

Estamos aquí para hacer una guerra espiritual. El hecho de traer la luz de Cristo de una forma tan fuerte en donde hay tinieblas en tantos lugares, trae un sacudimiento. Él también dijo que esto traería un mover muy fuerte espiritual. Predicar el evangelio a toda criatura es hacer algo que es parte del acontecimiento de los últimos tiempos en el mundo. Cada uno de nosotros somos una pieza fundamental en eso.

Estamos llamados a echar fuera la obra de tinieblas y a establecer el reino de Dios en nuestro corazón y en el lugar en donde estamos. Hay una guerra espiritual. La primer guerra espiritual tú la conoces, es la que vivimos en nuestro corazón cuando estás solo en tu cuarto, en tu escuela, donde nadie te ve o donde no hay amigos cristianos a tu alrededor.

La batalla más importante

Levanta la cabeza, deja de ver el piso y date cuenta que eres parte de la obra mundial, del cumplimiento de las profecías de los últimos tiempos. Tú y yo somos soldados de la obra de Dios. Estamos llamados a tener victoria, primeramente en nuestras batallas espirituales, porque tu victoria personal también va a traer victoria al reino de Dios en la tierra. Por eso no podemos separar a estas 7 iglesias del Apocalipsis, por el contrario, Dios va a usar a la iglesia para el cumplimiento de las profecías. Tú y yo somos parte de eso. Cuando estés solo y sientas esas batallas anímate, recuerda que vives esa lucha porque estás siendo parte de una batalla mucho más fuerte, junto con todos nosotros. Somos parte de un cuerpo que tiene un enemigo en común y estamos llamados a vencerlo en el nombre de Jesús.

Como iglesia estamos llamados a predicar el evangelio en el mundo, a enfrentar a las tinieblas. Y más que nunca, esta generación está enfrentando algo que mi generación no enfrentó. En el mundo cada vez más abiertamente se ven a las cosas buenas como malas, y a las cosas malas como buenas. Ustedes están viendo cómo el mundo está más abierto a la maldad.

“Somos llamados a ser soldados dentro y fuera de la iglesia.”

En mi juventud la gente no conocía a Dios y punto, pero si había un respeto hacia las cosas de Dios. Pero tu generación ya no solamente no conoce a Dios sino que aparte blasfema en contra de Dios. En esta generación se está abriendo al espíritu de anticristo. Todo esto va a ir en aumento hasta que se levante el anticristo y la obra satánica en la tierra. Pero también hay una generación que se levanta y clama el nombre de Dios. Somos llamados a ser soldados dentro y fuera de la iglesia.

La iglesia no es un juego

Muchos pastores dicen que seamos positivos, que en China hay más cristianos que en Europa. Sí, es verdad, pero hoy en día hay muchos cristianos que tienen crecimiento sin profundidad. Sí, tenemos muchos cristianos de nombre pero no entregados de corazón al Señor.

El Señor les habla a las 7 iglesias porque es importante que sean serios. Los tiempos que vienen no son tiempos para jugar. Los tiempos que vienen necesitan cristianos definidos, de carácter, dispuestos a dar su vida. Él le habla a cada una de las iglesias: no pierdas la pasión y el amor que tenías, me molesta que has permitido herejías a la iglesia, me molesta que has permitido falsos maestros. ¡Cuidado, no es un juego, iglesia, despierta!

‘’Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido’’(Ap. 2:4-5).

“Dios no te tuvo en poco, murió por ti en la cruz.”

Toma las cosas seriamente. No somos iglesias locales aisladas, todos somos parte de la obra de Dios en los últimos tiempos. No eres un joven cristiano aislado: Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Tim. 4:12)Dios no te tuvo en poco, murió por ti en la cruz.  No somos cualquier persona para Dios. Él tiene Su mirada en nosotros para cumplir Su voluntad y propósito aquí en la tierra.

¿Quién eres y a quién representas?

No debemos olvidar quienes somos y a quién representamos. Muchos jóvenes olvidan quienes son en Cristo y se dejan llevar por las corrientes del mundo. Se nos olvida de qué somos parte. ¡Somos parte del reino de los cielos! De un plan eterno de Dios; somos hijos de Dios y Él todavía se atreve a llamarnos: ‘linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable’’ (1 Ped. 2:9).

En estos tres capítulos, siete veces Jesús repite la frase: ‘’Si alguien tiene oídos para oir, oiga…’’. Pon atención, escucha, porque nuestra vida es mucho más que ver cómo le haces para pagar esto y aquello o con quién te vas a casar. Tu vida y mi vida son parte del establecimiento del reino del Dios de los cielos y la tierra. Escucha lo que Dios te está hablando y entiende quién eres y a quién representas. Las 7 iglesias representan las mismas luchas de hoy en día. Este mensaje es para nosotros también, para que escuchemos que nosotros somos esa iglesia de los últimos tiempos.


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Ya conocemos el final de esta historia

‘’Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte’’ (Ap. 12:10-11).

Tal vez muchos de nosotros cuando tenemos un libro o una película te vas al final para ver cómo acaba, y luego se lo quieres contar a todos. Leemos en el fin de la historia en Apocalipsis que el Señor vence y el enemigo es echando fuera. Ni siquiera fue Dios directamente quien lo echó, Él manda un ángel para que lo ate y lo eche fuera. Ahí está la victoria. Qué impresión es la característica que mencionan de Satanás cuando es echado fuera: el acusador.

“Esfuérzate, que a pesar de nuestra naturaleza pecaminosa Dios nos amó.”

Una de las mayores batallas que tenemos día con día es en nuestra mente, cuando Satanás viene y dice que no puedes, que cómo puede ser que ames a Dios cuando traes todas esas cosas en tu corazón. Pero como Pablo dijo a Timoteo: ‘’Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús‘’ (2 Tim. 2:1)Esfuérzate, que a pesar de nuestra naturaleza pecaminosa Dios nos amó.

Jesús no murió porque somos buenos o porque lo merecemos; Él murió a pesar de nuestras debilidades y nuestras fallas. Tenemos que vencer esa batalla todos los días, y declarar que Dios nos ama y nos ha perdonado. Aunque sigo en un cuerpo donde hay una tendencia al pecado, me arrepiento y me aferro al amor de Dios. No permitiré que el diablo siga acusando mi vida. ¿No te da gusto que llegará el día en que no habrá más acusación y que seremos libres de esa lucha diaria? Sin embargo, mientras estemos aquí tendremos que seguir esforzándonos.

3 revelaciones que nos dan la seguridad de tener la victoria

1. La sangre de Jesús ha sido derramada sobre nosotros

Porque Él murió en la cruz por nosotros y nos ha limpiado de pecado. No hay condenación para quien esté en Cristo, hemos sido amados por Dios y tenemos esperanza de una vida transformada. ‘’Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu‘’ (Rom. 8:1).

2. Por la palabra y el testimonio

“El diablo se ríe de quienes se dicen cristianos pero no tienen una vida de testimonio.”

No es suficiente ser salvos, debemos dar a conocer a Dios con nuestra vida. El diablo es echado fuera cuando hay vidas que reflejan a Jesús y no al diablo. Pero desgraciadamente hoy en día vemos jóvenes que se hacen llamar cristianos y reflejan más al diablo. Vivimos en una generación que se dice cristiana solamente porque van a una iglesia cristiana de moda, pero siguen deleitándose en el pecado. El diablo no es vencido ahí. El diablo se ríe de quienes se dicen cristianos pero no tienen una vida de testimonio. Juan el bautista dijo: ‘’Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento‘’ (Mat. 3:8). Vivan y reflejen su arrepentimiento. Porque ser cristiano no solo es ir a la iglesia, es ser transformado y reflejar a Cristo en nuestra forma de vivir.

Un cristiano no debe deleitarse en las cosas del mundo, debe deleitarse en las cosas de Dios. Hay muchos cristianos hoy en día que cuando quieres ir a un retiro, un congreso, meterte en oración o servir, te dicen que dejes de ser un religioso. Hay papás que se dicen cristianos y se molestan cuando vas mucho a la iglesia. ¿Cómo puede suceder esto si no hay nada mejor que deleitarse en el Señor?

Desde joven he ido a compartir, he servido y obrado para el Señor. Muchos dicen estar cansados, pero ¿cansados de qué? ‘’No has sufrido hasta la sangre por el pecado’’. El Señor es digno de todo y le quedas debiendo. No hay nada mejor que servir a Dios.

3. Al morir a nosotros mismos

No puede haber salvación ni testimonio si no sucede lo tercero: “porque menospreciaron sus vidas hasta la muerte”. Y no hemos sufrido hasta la muerte física. Pero cada día tú y yo llegamos a una encrucijada entre decisiones personales, entre si vivimos en la carne o morimos a la carne. Y el camino hacia la victoria personal y de la iglesia, se da cada día en cada cristiano en su vida personal. Cada día, en cada decisión cuando te topas con la tentación y la vida de Jesús. Todos los días, entre menospreciar tu vida y decidir por Jesús. Porque vivir para Jesús no se trata de recibir su bendición. El evangelio es muerte para que Cristo viva, es vivir para Él, darle todo a Él.

‘’Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame‘’ (Mat. 16:24).

Cuando te enfrentas a una lucha personal, debes ver que ahí está la verdadera batalla. De eso depende el desenlace de la victoria. Al decidir ceder o decidir morir para que Cristo viva. La gran batalla mundial del Apocalipsis se gana en la vida personal de cada uno, por la sangre de Jesús en nuestras vidas, por el testimonio y por decidir morir a nosotros mismos en lo personal. Ahí está la victoria de Dios.

 

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Viviendo en Cristo
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