3 Errores Comunes al Lidiar con el Pecado

¿Estarás cometiendo alguno de ellos?

“Un cristiano que busca al Señor pero no sabe tratar con el pecado, es una presa fácil del diablo.”

El pasaje en Marcos 14 muestra el momento cuando Jesús habla con sus discípulos sobre Su muerte, resurrección y el reencuentro que tendrá con ellos. Además, le advierte a Pedro de lo que sucederá con él durante esa noche. Pedro, incrédulo, le promete que daría la vida por Él en caso de ser necesario. Entonces acontece lo que Jesús les avisó a sus discípulos que iba a suceder. Pedro, quien había prometido dar su vida por Jesús, niega no una ni dos, sino tres veces a Jesús antes de que el gallo cantara dos veces. 

Luego de la muerte de Jesús, Pedro toma la decisión de ir a pescar; es decir, volvió a su actividad habitual. Él no era un hombre estudiado ni preparado, él era un pescador y ya. Después de haber andado tres años con Jesús, de haber sido su discípulo y de haber visto sus milagros, su vida había sido, sin duda, revolucionada. Debido a eso, Pedro le prometió al Señor que no lo iba a negar y que estaría con Él hasta la muerte.

“Se pensaba mejor que los otros discípulos.”

El reencuentro de Jesús con sus discípulos que se relata en Juan 21:1-17, sucede cuando Pedro pasaba por un momento triste porque había negado a Cristo con antelación. Imagina a Pedro después de haberlo negado. ¿Cómo crees que se sentía? ¿Cómo te sentirías tú? Sin embargo, Pedro escucha que Jesús ha resucitado y corre a la tumba para comprobar que, efectivamente, ya no está ahí. (Lucas 24:12).

Imagina a Pedro. Él había andado con Jesús; había sido escogido por Dios para ser discípulo; y por eso se pensaba mejor que los otros. El concepto que tenía de sí mismo era más alto de lo que era en realidad. Era orgulloso. Incluso se atrevió a decirle a Jesús que no lo iba negar a pesar de que el mismo Jesús se lo había advertido. Pedro se creía fiel y bueno ante Dios.

Sin embargo, Pedro negó a Jesús y, al darse cuenta de lo que hizo, sintió un dolor en su corazón. Se sentía miserable porque le había fallado al Señor. Pedro pensó que con la muerte de Jesús, también se había ido el sentimiento que tenía, pero ahora que Jesús estaba vivo, ese sentimiento había vuelto. Podemos ver que su reacción ante la resurrección de Jesús fue de abatimiento y angustia.


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¿Cómo Lidias con el Pecado?

“Quizá con los demás pones cara de santo, pero por dentro te estás repitiendo que no vales.”

¿Cuál es tu manera de lidiar ante el pecado? ¿Cómo estás actuando ante el pecado que hay en tu vida? Aunque seas cristiano sigue habiendo situaciones en las que fallamos delante del Señor. ¿Cómo peleas con esas fallas que has cometido contra Dios?

Un cristiano que busca al Señor pero no sabe tratar con el pecado, es una presa fácil del diablo. El diablo está listo para condenarte acusándote de infiel y mentiroso porque pecando, has negado al Señor; le has fallado.

Quizá tú que eres cristiano, puedes estar en una lucha interna en tu corazón que nadie sabe. Quizá estés pasando por angustia, tristeza o desánimo por causa de un pecado o falla que te avergüenza. Pedro estaba igual y no podía disfrutar de la alegría de la  resurrección del Señor debido a eso. Pedro había hecho una promesa: Señor no te negaré; pero lo hizo.

Aunque Jesús estuviera vivo, Pedro no era el mismo. Le había fallado a Jesús y no tenía cara para volverlo a ver. ¿Qué hace Pedro sabiendo que Jesús había resucitado? Sí, se va a pescar. ¿Qué era lo que sabía hacer Pedro? Correcto: pescar. Él pensaba que para discípulo no la había hecho, y volvió a lo suyo: ser un pescador. ¿Te has sentido que como cristiano no vales? Quizá con los demás pones cara de santo, pero por dentro te estás repitiendo que no vales. Pedro regresa a pescar. Tú, si te has sentido triste, seguramente has regresado a… “pescar” también.

 “No solo necesitas reconocer que fallaste, no es suficiente, necesitas ser perdonado.”

En ese momento de la vida de Pedro donde se sentía como basura y recordaba aquellos pensamientos de superioridad o grandeza que él se creó de sí mismo, y su corazón estaba totalmente quebrantado, es justo el momento cuando Jesús viene. Pedro va pero no pesca nada. ¡Imagínate cómo se sentía! Él sabe que falló como discípulo y ahora también estaba fallando en lo que él sabía hacer, pescar. Pero Jesús aparece a la orilla, les pregunta si han pescado algo y responden que no. Jesús les ordena que tiren la red al otro lado. En es momento, Juan reacciona y reconoce que quien les está hablando es el Señor. Pedro, al darse cuenta, se tira al agua con la ropa puesta. Los demás se quedan en la barca y Pedro va hacia Jesús nadando, y después corriendo, sin importarle nada.

En Lucas 5:1-11 se relata que el suceso cuando Jesús llamó a Pedro a seguirlo es muy similar a lo que hace ahora que pasa por un momento de tristeza. ¿Por qué lo vuelve a hacer? El Señor sabe que así es como puede llamar la atención de Pedro. En Lucas, el Señor le pide prestada la barca para captar el corazón de Pedro, y éste último le pide que se aparte porque se considera un pecador. Todo esto Jesús lo hizo con el propósito de tocar su corazón y mostrarle que Él es el Señor. El Señor hace lo mismo contigo y toca tu corazón haciéndote pasar por momentos difíciles. Él nos habla así para tocar nuestro corazón. Eso nos pasa a todos.

Ahora, Pedro sabía que era pecador y que no servía para nada y necesitaba ser perdonado. Tú has venido a Cristo sabiendo que hay cosas en tu vida que si no las sabes tratar correctamente no vas a salir adelante. No solo necesitas reconocer que fallaste, no es suficiente, necesitas ser perdonado. Necesitas lidiar con esos pecados.


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Lidiamos con el Pecado De Maneras Muy Raras

1. Tratamos de escondernos detrás de buenas obras.

Reconoces que andas mal y sí, ahora sí haces cosas buenas. Vas al retiro completo de jóvenes de la iglesia a la que asistes y hasta te quedas un día más. Te involucras no en uno sino hasta en diez ministerios. De repente, comienzas a hacer cosas buenas para cubrir el pecado.

2. Damos una falsa caridad.

Comienzas a hacer cosas para limpiar tu culpa.

Así era Pedro, tapaba su culpabilidad comparándose con los demás; estaba tratando de usar una máscara. Él era débil en la fe y, en medio de la prueba, salió la realidad de su corazón. Trató de esconder lo que él era. Escondía su pecado pensando que era mejor que los demás. En la iglesia hacemos lo mismo, nos comparamos con otros y sentimos que somos mejores ellos. No podemos tapar nuestro pecado haciendo cosas buenas. No importa si sirves en algún ministerio, eso no va a poder limpiar tu pecado.

No puedes huir de la realidad de tu corazón, tarde o temprano te va a alcanzar. Dios no va a quitar el dedo del renglón porque a Él no le interesa tu apariencia, sino tratar con tu corazón. ¿Sabes hasta cuándo va a ser resuelto ese asunto? Hasta que trates honestamente con tu corazón, con tus problemas y reconozcas cuáles son tus debilidades. Hasta ese momento realmente estarás tratando de verdad.

Pedro se la pasaba tapando su debilidad y pensaba que Jesús lo necesitaba. ¡Imagínate! Llegan a aprehender a Jesús y Pedro sale a su defensa cortándole una oreja a un soldado. Pedro se creía el guardaespaldas. Se creía un súper discípulo, pero no lo era. Pedro seguía con malas palabras, dudas y pensamientos equivocados.

3. Tratamos de escondernos de Dios.

Pedro se fue a pescar para evitar a Jesús. Se quería esconder. Hay jóvenes que cuando saben que han pecado, se alejan e intentan esconderse. Pedro lo hizo, Adán y Eva también (Génesis 3:8). Se escondieron entre los árboles del huerto. ¿Dónde te puedes esconder de Dios?

Una de nuestras reacciones es pretender escondernos de Dios. A veces oras pero sin tratar el asunto que tienes. Adán y Eva se dieron cuenta de su condición y se taparon, creían que Dios no se iba a dar cuenta. A veces nosotros nos sentimos así y tapamos nuestra desnudez pensando que el Señor no la va a ver. El asunto debe ser tratado. ¿Habrá algo que Dios no sepa de tu vida o corazón? Las relaciones se rompen si, cuando hay grietas, no se tratan. Esto mismo aplica para tu relación con Dios. No puedes pretender que Dios no ve o  no sabe lo que le estás escondiendo. Entonces, ¿cómo tratas con el pecado?

¿Qué vas a hacer? ¿Cuál será tu reacción? ¿Cómo estás actuando hoy ante los pecados que traes? Acaso, ¿te estás escondiendo como si nada pasara? ¿Estás sirviendo más para tapar el problema? No está bien si no has tratado ese asunto delante de Dios. La única solución es: venir a Jesús.


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Necesitas Confesar

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9

¡Si confesamos! Necesitas pedirle que te limpie. Todos queremos ser limpiados pero no todos dan el paso de venir con Jesús a que te limpie. Pedro no fue con Jesús, sino que Jesús vino hacia Pedro. Pedro nadó y corrió hacia Jesús. Si tenemos la bendición de Su presencia podemos acercarnos para ser honestos con Él. Tírate al agua, nada hacia Él y pídele que te limpie.

Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Efesios 5:13 (RVR1960)

Deja que Jesús te alumbre. No lo tapes. Deja que Jesús te diga qué necesitas cambiar. Levántate de los muertos. No tratar con el pecado te mantiene muerto. La vida cristiana es mantener una buena relación con Él.

Jesús viene con Pedro, se sienta a comer con él y en ese momento lo confronta con el asunto pasado; va directo a la situación. Lo confronta pero no lo condena y lo hace porque  quiere recuperar a Pedro. Eso mismo es lo que quiere Jesús contigo. Jesús le pregunta a Simón Pedro, hijo de Jonás, si lo ama. Se lo pregunta tres veces para restaurar la relación con Pedro.  

Si me amáis, guardad mis mandamientos. Juan 14:15

Jesús no lo condiciona a nada, solo le pregunta si lo ama. La motivación para dejar de pecar debe ser el amor a Dios. No se trata de cumplir una regla, sino de que lo ames. Después de que Jesús le pregunta a Pedro si lo ama, le dice que apaciente sus ovejas. ¿Por qué le dice Jesús eso a Pedro? La vida cristiana no se trata de ti, sino de los demás. No se trata de tener una relación con Dios para tu propio beneficio sino para que tú seas como Jesús.

En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 1 Juan 3:16 

La relación correcta no se trata de ti sino de ser de bendición para otras personas.

Pedro pensaba que Jesús lo necesitaba, sin embargo después de ver su corazón y su pecado se dio cuenta que él necesitaba del Señor. De eso trató esa plática a la orilla del mar de Galilea entre Jesús y Pedro. En esa plática íntima, Jesús hizo ver a Pedro cuánto necesitaba de Su amor.

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Viviendo en Cristo
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