Crónica

Los Jóvenes de Brisas vivimos una experiencia única

Un fin de semana como ningún otro

Monterrey, N.L.- Es viernes, 11 de noviembre. Parece un viernes cualquiera, todos salen de sus trabajos o escuelas y se dirigen a sus casas o a alguna reunión social. La ciudad comienza a dar avisos del invierno que está por llegar. Llueve. Para los Jóvenes de Brisas no es un viernes cualquiera, es día de retiro.

Llegamos a nuestra sede: Castillo del Rey, Brisas. Las filas para el registro no se hacen esperar. Nos entregan nuestro gafette y, aquellos que se quedarán el retiro completo, se dirigen a sus cuartos. Es un retiro más, pero hay algo en el ambiente, ¿será el clima? No se sabe, pero algo está por suceder.

“Los corazones de muchos jóvenes son tocados por el Espíritu de Dios, son quebrantados y vemos ocurrir un milagro…”

Se escuchan los murmullos de los 320 jóvenes que se dieron cita para vivir esta experiencia. Se escucha también la prueba de sonido por parte del grupo de alabanza, y finalmente todos comienzan a tomar su lugar. La música empieza y nos da la bienvenida. Es oficial, estamos en marcha.


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Nuestro invitado de honor, el ché, Emiliano Morales, con su muy particular estilo, nos confronta, nos sacude, pero también nos anima con palabras que vienen de parte de Dios. Definitivamente esta es la mejor parte de todo el retiro. Los corazones de muchos jóvenes son tocados por el Espíritu de Dios, son quebrantados y vemos ocurrir un milagro: ¡Vidas transformadas por completo! ¡Decisiones radicales!. Sí, esta es la mejor parte. Terminamos el mensaje, muchos de nosotros entre lágrimas. Entonces alguien menciona la cena. ¡Esto se pone cada vez mejor!

“Somos muy afortunados de estar aquí, no hay duda de eso”.

Es increíble estar en un ambiente donde se respira hermandad, amor, camaradería… ¡y hamburguesas! El ambiente es increíble, todos disfrutan de una buena cena, platican, ríen. Somos muy afortunados de estar aquí, no hay duda de eso. Ya satisfechos (muy satisfechos) por la cena, es tiempo de una actividad para relajarnos y pasar otro buen rato. Somos llevados a un lugar sin más iluminación que las luces de neón que resaltan la, sobria, pero bonita decoración del lugar. ¡Que comience el juego!

“Un minuto para ganar”. El público también juega. Entre porras, gritos, risas, mucho ánimo y lluvia de dulces, vemos a los participantes hacer su mejor esfuerzo en los concursos. El público participa entonando, con sus afinadas voces, algunas canciones. Todos los ganadores pasan al frente y reciben su recompensa.

Al día siguiente recordamos tiempos de infancia al jugar “serpientes y escaleras” con un tablero gigante colocado en el piso. Las preguntas son bíblicas y muy divertidas. El espíritu competitivo no se hace esperar y todos buscan ser los primeros en responder y avanzar en el tablero. Tal vez es el hambre lo que despertó aquellos instintos, porque después del desayuno todos volvemos a nuestro estado tierno y natural.

“Dios nos habla a todos pero también a cada uno por separado al mismo tiempo”.

Más palabra de parte de Dios. Es increíble como un solo mensaje puede hablar de manera tan específica y personalizada a más de 300 jóvenes. Dios nos habla a todos pero también a cada uno por separado al mismo tiempo. Sólo Él puede hacerlo.


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El rally siempre es todo un acontecimiento lleno de juegos, ingenio y muchísima diversión. El tema, en esta ocasión, es Mario Bros. Vemos a los líderes de cada base del rally disfrazados de algún personaje. Jugar es bueno, sobre todo cuando ganas, ¿verdad? En la noche llega la hora del famoso “torneo de quemados” y esto volvió a detonar ese instinto competitivo en cada uno de nosotros. En el campo de juego vemos como los equipos se lanzan las pelotas buscando impactar al rival. Algunos reciben muy buenos golpes, pero así es la vida. Nuestro animador no pierde el sentido del humor y le agrega esa chispa al torneo. El equipo ganador del torneo es: Los chidos chidos. Sí, así se llaman.

Siempre es nostálgico llegar al último día del retiro. Es increíble como en pocos días te acostumbras tanto a esas personas que te han acompañado en la aventura. Sabes que los vas a extrañar, aunque también estás seguro que seguirás viéndolos. Pero has creado un lazo con todos ellos; ese lazo que solo Cristo puede proporcionar. Somos muy bendecidos de estar aquí. Qué bueno que pudimos apartar este tiempo. Se termina un retiro más, el mejor hasta ahora, pero nos queda esta promesa: GES Aguascalientes 2016. ¡Esto todavía no se acaba!

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