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Los 3 regalos más importantes de Navidad

Todos estos regalos están a tu alcance.

Estamos en un tiempo de Navidad; una temporada de regalos. ¿Sabías que hay tres regalos de parte de Dios que deberías recibir en algún momento de tu vida? Son regalos que tienes estar dispuesto a recibir, disfrutar, aprovechar y vivir.

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Jn. 3:8 Reina Valera Revisada 1960).

Tal vez te parezca que esto no tiene relación con la Navidad, pero tiene mucho que ver. Jesús estando en la gloria de Dios, se apartó de Él para venir a la tierra y nacer en un lugar muy humilde. Él, sabiendo qué habría de venir, pudo haber preparado un lujoso lugar lleno de comodidades para nacer, digno de un rey. Pero el Señor hizo que no hubiera ningún lugar disponible más que un establo para que María diera a luz. Esto lo hizo para que no hubiera atajos hasta el día en que fuera a la cruz, puesto que venía a sufrir y morir por toda la humanidad.


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Lo más grande que alguien ha hecho por ti

Él día más importante de la Navidad no es el día en que Jesús nació, sino el día en que fue crucificado. El viernes santo se cumplió el proposito por el cual vino Jesús a la tierra: “….Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”

Este es el verdadero propósito: Jesús nació, creció sin mancha, murió por nuestros pecados y resucitó para que tú y yo disfrutemos de una relación con el Padre sin las obras del diablo. Pero, ¿cuales son las obras del diablo? Si leemos un poco el contexto de los versículos, encontramos que las obras del diablo son el pecado: “Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley” ()

“¡Jesús te salvó de la ira de Dios sobre tu vida!”

Él poder del pecado sobre tu vida es destruirte eternamente. “Porque la paga del pecado es muerte” (Rom. 6:23). Por eso es necesario que Jesús viniera a salvarnos. ¿De qué nos salva Jesús? ¿del diablo y de los deseos de la carne? No. ¡Jesús te salvó de la ira de Dios sobre tu vida! “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mt. 10:28). Nadie más que el Hijo de Dios podía hacer esto. Tú y yo no tenemos esperanza por nosotros solos, somos pecadores por naturaleza. Dios nos ha dado el regalo más grande.

3 regalos que están a tu alcance

1. Un propósito para tu vida

¿Sabes cuál es tu propósito? ¿Casarte? No está mal, pero ese no es él propósito, ¿Tener mucho dinero? No lo creo. El propósito de Dios para tu vida es que vivamos en santidad, porque sin santidad nadie vera al Señor. Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis….” (1 Jn. 2:1). Él quiere que tú y yo estemos toda la eternidad en Su presencia.

Y éste es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado” (1 Jn. 3:23). Cuando cumplimos este mandamiento que es uno solo, no habrá pecado. Porque si amamos a Dios no vamos a deshonrarlo, vamos a guardar Sus mandamientos y tendremos un temor hacia Él. Si amamos a nuestro hermano como nos amamos a nosotros mismos, no vamos a robarnos ni a traicionarnos. No vamos a hablar chismes de nadie.

“Cuando te acercas mucho al borde de las tentaciones es muy seguro que caigas en ellas, por eso debemos establecer límites.”

Cuando mi esposa y yo éramos novios, establecimos límites para guardarnos en santidad hasta que nos casáramos.  Decidimos no darnos besos y evitar estar solos en su casa. Entonces cuando yo la visitaba y no estaban sus padres, nos salíamos a la calle hasta que ellos regresaran. De esta manera nos honramos entre sí y honramos a Dios, con el fin de no caer y pecar contra Él. Cuando te acercas mucho al borde de las tentaciones es muy seguro que caigas en ellas, por eso debemos establecer límites.

2. Una segunda oportunidad

y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Jn. 2:1). Hoy Dios puede limpiarnos y borrar nuestro pecado. ¿A cuántos no nos gustaría empezar de nuevo? Hoy es el día en que tienes la oportunidad de comenzar una nueva vida en Dios. ¿Cómo? Creyendo.


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3. Una compañía eterna

Nunca vas a estar solo. Aunque pienses que hay alguna situación muy difícil que no puedas vencer, tienes una esperanza. No tienes un Dios que no te escucha, Jesús no se quedó muerto después de ser crucificado. Él resucitó y está a la diestra de Dios para abogar por nosotros.

Quizá sabias que Jesús había muerto en una cruz, pero lo que debes saber es qué Él nos amó tanto que dio su vida por nosotros. El amor por nosotros fue la razón de su sacrificio.

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Viviendo en Cristo
Hay un Comentario sobre este artículo
  • JOSE SAUL BARRETO MARTINEZ
    24 diciembre 2017 at 4:01 am

    SON MUY EDIFICANTES SUS PREDICAS Y COMENTARIOS HERMANOS EN CRISTOS LE DESEO DE MUCHO CORAZON PAZ AMOR Y PROSPERIDAD Y EL AÑO QUE SE AVECINA SEA EL MEJOR AÑO DE SU VIDA FELIZ NAVIDAD

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