victoria

3 principios básicos para lograr la victoria

Solo los violentos la arrebatan

¿Quién no disfruta escuchar música de fondo cuando maneja entre las calles de nuestra gran ciudad llena de luz y tráfico? En lo personal, me gusta mucho escuchar una canción llena de ritmo y energía un lunes por la mañana: Tengo victoria, de Alex Zurdo. Esta canción tiene una frase que  me reta totalmente: “Cuando doblo mis dos rodillas, algo comienza a suceder”. ¡Wow! Imagina lo que puede suceder si decidimos doblar nuestras rodillas delante de nuestro Dios.


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En la Biblia, Pablo menciona a los creyentes en Cristo Jesús que todos y cada uno de ellos son “más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Rom. 8:37 Reina Valera Revisada 1960). Pero, ¿a qué se refiere ser un vencedor?

En primera instancia, según la Real Academia Española, la palabra victoria significa: “Superioridad o ventaja que se consigue del contrario, en disputa”.  Es decir, alguien victorioso es aquél que se vuelve superior a su contrincante.

Victoriosos por medio de Cristo

“No hay nada difícil que Él no pueda mover o cambiar.”

“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?” (Jer. 32:27)Cristo ha vencido toda maldad y pecado. Él sabe que es Poderoso en toda la extensión de la palabra. No hay nada difícil que Él no pueda mover o cambiar. Dios sabe que Él es Victorioso, la pregunta aquí es: ¿lo sabes tú?, ¿Te sientes en victoria por medio de Él?

Cristo, en las escrituras, nos muestra que tenemos la victoria por medio Su muerte y resurrección. Él sabía que siendo obediente y yendo a la cruz, obtendría la victoria. De esa manera Su Espíritu Santo nos ayudaría a cambiar todas nuestras situaciones y conflictos.

Muchos de nosotros pasamos por situaciones que nos hacen sentir en un pozo. En lo personal, yo misma lo estuve por mucho tiempo. ¿A quién no le pasa? Tal vez tú te encuentras en una situación complicada en casa, con algún problema económico, situaciones de pareja/amistades, en el trabajo o incluso contigo mismo y la manera como te sientes, tu valor o estima propio.

Tal vez piensas: “Yo no me siento victorioso, mira en la situación en la que estoy”. Déjame decirte que en tiempos de guerra, ningún ejército tenía la “intención” de perder, sino que se preparaban física y mentalmente para la batalla. Se sentían victoriosos ante sus rivales. Nosotros ya somos victoriosos en Cristo Jesús, pero Dios se está preguntando: ¿cómo te estás preparando para obtener la victoria?

Vence a tu enemigo

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).

¿Quiénes son nuestros enemigos? Nuestro enemigo es todo aquél que busca movernos hacia planes que no son de Dios. Aquellos que anhelan la perdición de nuestra alma, que vienen y susurran a nuestros oídos que pequemos contra nuestro Padre; son todos aquellos que buscan plantar en nuestras mentes un pensamiento de inseguridad, rechazo, miedo, odio, enemistad, falta de perdón, etc. Pretenden llenar nuestra mente de mentiras que Dios no ha decretado sobre nosotros. Satanás quiere arruinarlo todo porque él sabe que lo que Dios le da a sus hijos siempre es y será de bendición. Por lo tanto, debemos entender que hará todo lo posible para impedir que recibamos la victoria y promesas que Dios tiene para nosotros.

Para Dios, somos linaje escogido (1 Ped. 2:9). Nuestra victoria está sobre todos esos enemigos. Dios está preparando una mesa delante de nosotros, en presencia de nuestros angustiadores (Sal. 23:5). Es decir, aunque no te sientas como todo un victorioso, lo eres. Cristo está preparando esa mesa para levantarte entre todos tus enemigos.

“Al enemigo le preocupa un cristiano que confía ciegamente en Dios y que, por medio de su fe, activa Sus promesas.”

Muchos podrán pensar: “Yo no estoy peleando contra nadie. No tengo adversarios. Siempre trato de buscar la paz con los que me rodean”. La lucha de todo creyente en Cristo no son las personas que le rodean, más bien nuestra lucha es espiritual, contra todo lo que Satanás encabeza y dirige (Ef. 6:12). Satanás siempre hará todo lo posible por mantenerte en derrota. Siempre usa las peores artimañas para confundirte, para que no conozcas y no disfrutes de las promesas que Dios tiene para ti; pero sobre todo para robarte tu tiempo y tu relación con Dios. Al enemigo le preocupa un cristiano que confía ciegamente en Dios y que, por medio de su fe, activa Sus promesas.

Principios básicos para una vida victoriosa

1. Convierte tus oraciones en Super-oraciones.

“Cuando doblo mis dos rodillas algo comienza a suceder”, así decía la canción de Alex Zurdo. Necesitamos empezar a darle prioridad a nuestra vida de oración, no podemos comenzar orando y anhelar terminar de inmediato. Recientemente, mi pastor de Jóvenes publicó en Facebook algo que despertó mi conciencia: “Ora hasta que ores”. Nuestras oraciones pequeñas deben convertirse en super-oraciones. Toma tu Biblia, ábrela y empieza a declarar la palabra de Dios sobre todas las necesidades que estas atravesando, empieza a declarar todo lo que ya está escrito, en voz alta, con fuerza, esperanza y en fe de que sucederá un cambio y una restauración en Cristo Jesús. Dios honra a todo creyente y sin fe es imposible agradarlo a Él.

Un ejemplo de oración podría ser:

“Señor tu palabra dice que sí yo me deleito en ti, concederás los deseos de mi corazón. Abre los cielos Señor. Tú eres mi Padre de amor y no desamparas a ninguno. Tú estás conmigo como poderoso Gigante. Los que me persiguen tropezarán y serán avergonzados, porque Tú unges mi cabeza con aceite. Tu palabra dice que solo los violentos arrebatan el reino de los cielos, y por medio de mi fe yo arrebato todas las promesas que tienes para mí y mi familia. Tú te deleitas en la fe, y te agradas por medio de ella. Soy más que victorioso por medio de ti, Señor. Ayúdame a salir del problema en el que estoy. No olvides a mi familia, quien será salva en su tiempo. Mientras espero enséñame a estar tranquilo y en paz mientras. En el nombre de Cristo Jesús, Amén”.

Es tiempo de tomar nuestra Biblia y empezar a declarar las promesas que Dios tiene para nosotros en voz alta.


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2. Medita la palabra de Dios

Además de que la Palabra de Dios nos enseña cómo orar, la Biblia es el único libro donde el lector está siendo transformado por medio de ella. Necesitamos dedicarle ese tiempo a la lectura de la palabra, y para esto debemos empezar a sacrificar y reemplazar ciertas cosas dentro de nuestra rutina para destinarle tiempo en la meditación de ella. Mientras un cristiano no tenga el hábito de la lectura, difícilmente sabrá qué es lo que Dios quiere enseñarle y revelarle en esa prueba o proceso por el que está atravesando.

3. La obediencia es necesaria para la victoria

“Nuestra vida en obediencia será un reflejo de nuestra oración y meditación de la palabra”

Al meditar en la Biblia, Dios nos hablará a través de la misma y al leerla, el Espíritu de Dios nos mostrará a qué cosas debemos obedecer y cuáles desechar. Dios permite que sucedan cosas para perfeccionarnos. Tal vez quiera enseñarte paciencia y fe, o sencillamente anhela que dejes algo que no te hace bien y la mejor ruta a seguir es dejar conductas y comportamientos que no le agradan y que a ti no te benefician. Nuestra vida en obediencia será un reflejo de nuestra oración y meditación de la palabra; siendo ellas una guía para llevarnos a la victoria en Cristo Jesús y glorificarse en nuestras situaciones difíciles, pero nunca imposibles.

¡Es tiempo de luchar la batalla de la fe! No te des por vencido. Tú fuiste hecho por Dios para cumplir un propósito en la tierra y depender de Cristo Jesús nos ayudará en todo momento para obtener esa victoria. Lo mejor que podemos hacer es confiar en Él y en Su palabra. ¡Memoriza las promesas! Eso evitará que el enemigo nos engañe y estropee nuestra relación con Dios, y hará que lleguemos y recibamos esas promesas. La victoria vendrá a los que esperan en Cristo Jesús y descansan en Él. 

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Crecimiento Espiritual
2 Comentarios sobre este artículo
  • María Cruz
    8 noviembre 2017 at 5:45 pm

    Gracias tremenda palabras Dios nos habla de mucha maneras y hoy me habló a mi. Sigue adelante. Y me gustaría seguir recibiendo tus mensajes. DIOS te bendiga.
    María de connecticut

  • Anónimo
    9 noviembre 2017 at 4:47 am

    Grasias la verdad me ayudo en mucho i espero segir resibiendo la palabra de dios porque la verdad atrabieso desde ase tiempo por un problema difisil que no le encuentro un fin emveses me eyegado a sentir que no esisto en este mundo isi esisto es para humiyasiones burlas mentiras que embeses nadie me escucha me disen que estoi loco pero yo mesiento mejor que nunca i siento que de esas personas e aprendido mucho i no les tengo coraje yo tengo fe en dios que pronto esa jente me bera con otros hojos de berda que cargo un sentimiento pero no me benso i puro pa delante i muchas grasiad por averme mandado esas palabras de dios que mesiento mucho mejor grasias

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