Tiempos

Necesitamos entender el tiempo de Dios y entender quién es Él

Solo así podremos alcanzar el propósito de Dios en nuestras vidas.

Cada uno de nosotros nos encontramos en diferentes etapas de nuestra vida. Algunos son solteros, otros se encuentran terminando sus estudios o tal vez desarrollándose profesionalmente, sin embargo, en la etapa en la que te encuentres es importante que sepas conocer y distinguir cual es el tiempo de Dios que estás viviendo y disfrutarlo.

Max Lucado, un pastor americano en San Antonio, Texas dijo alguna una vez: “He aprendido que la vida del hombre se vive en capítulos y el hombre sabio sabe en qué capítulo está en su vida”. Todo ser humano debe entender que así como cada libro esta dividido en capítulos, nuestra vida también lo está y el hombre sabio debe saber en cuál está viviendo.

En esta etapa de nuestra juventud muchos nos encontramos con sueños y deseos que anhelamos con tanta fuerza, y no es malo, pero Dios nos llama a disfrutar el aquí y ahora y no estar más atentos al futuro que a nuestro presente.

¿En Qué Capítulo de Tu Vida te Encuentras?

Mantener nuestra mirada solo en lo que anhelamos a futuro nos roba nuestro presente. Muchos solteros solo están pensando en la pareja que tanto soñaron, algunos profesionistas solo ven por su futuro ingreso, trabajo o proyecto. Incluso cualquiera de nosotros nos encontramos deseando más aquél automóvil o la última versión de aquél teléfono sin disfrutar el capítulo que estamos viviendo hoy. Dios desea que vivamos nuestro presente. Esto nos ayudará a ser sabios y agradecidos.

“Saben interpretar las señales del clima en los cielos, pero no saben interpretar las señales de los tiempos”. Mateo 1:3 NTV

La Biblia nos relata que durante la vida de Jesús algunos fariseos y saduceos fueron a Él para tentarle, y le pidieron que les mostraran señales del cielo pero Él les respondió de esta manera contundente.
Esta palabra nos confronta fuertemente, pues así como los fariseos deseaban ver una señal de lo tiempos, así nosotros nos encontramos en tiempos que no sabemos distinguir. Deseamos tanto saber lo que Dios tiene para nosotros acerca de nuestro futuro, que le damos a esto un lugar más importante que a Él mismo y a Su voluntad. La Biblia llama a esto idolatría.

Nuestras constantes peticiones y preguntas hacia Dios pueden llegar a ser similares a la de los fariseos. Estas tientan a Dios diciéndole: “¡Señor, muéstrame!”, “¡Señor, confírmame!” o “Dios, ¡obra en mi vida!”. No disfrutamos de lo que Dios quiere hacer hoy en nuestra familia, en nuestro trabajo, con nuestros amigos. Jesús nos pregunta: “¿Dónde estás hoy?, ¿En qué trabajo, escuela, lugar?”. Ahí donde te encuentras es precisamente donde Dios desea manifestarse y obrar.

Jesús en aquél tiempo respondió que nuestra generación reclama señales (v.4) y nosotros nos aferramos tanto a saber qué es lo que está por delante en nuestras vidas, y deseamos tanto ver realizados nuestros anhelos que no discernimos lo que Dios quiere hacer en nuestros corazones para cumplir Su propósito.


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Mientras esperas el tiempo de Dios

1. Identifica las etapas de tu vida

Tal vez te preguntes: “¿Qué puedo hacer mientras espero?”. En primer lugar es importante saber qué tiempo estás viviendo e identificarlo para no saltarte ningún capítulo de tu vida.

“Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos”. Efesios 5:16

La Palabra nos menciona que vivamos sabiamente. Debemos invertir bien nuestro tiempo sin ser necios y así asegurarnos de cuál es la voluntad de Dios para nuestra familia, amigos o compañeros de trabajo.
¿Qué relación interpersonal tienes que sanar y perdonar?, ¿En qué relación tienes que crecer y prosperar? ¿Cuál de ellas necesita ser restaurada por Dios?, ¿Con quiénes te tienes que relacionar para lograr Su propósito?. Tal vez la respuesta sea: con tus padres, hermanos o algún amigo, familiar o conocido en particular.
Entonces, ¿estás cumpliendo Su voluntad y propósito para tu vida? No pierdas tiempo, ¡cúmplelo!

Algunos quieren formar una familia pero no están bien en su relación con Dios. Otros desean saltar al siguiente capítulo pero no han madurado en su corazón. Muchos desean tener más privilegios y bendiciones de parte de Dios pero siguen teniendo cosas en el corazón que aún no han sido tratados. La Biblia nos dice muy claramente que guardando la palabra, entendiéndola y viviéndola limpiaremos nuestro corazón y manera de vivir.

“¿Cómo puede un joven mantenerse puro? Obedeciendo tu palabra”. Salmos 119:9

Por otra parte, seguimos creyendo que estamos listos y preparados para el siguiente capitulo sin entender que realmente no es así porque no estamos realizando la tarea que Dios demanda en nuestras vidas. Él desea tratar “hoy” con nuestro corazón para formarlo y llevarnos a otro nivel.


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2. Cuida la levadura

“¡Esa falsa enseñanza es como un poquito de levadura que impregna toda la masa!”. Gálatas 5:9

Lo segundo que tenemos que hacer para pasar al siguiente nivel en el propósito de Dios es cuidar la levadura. Por ejemplo, si tienes un bote de agua purificada y se la ofreces a alguien pero le mencionas que le pusiste tres gotitas de agua del retrete, seguramente te dirá: “¡Qué asco!”. Así en nuestras vidas, un poco de maldad hecha a perder nuestro camino.

Dios desea que nos guardemos de la “levadura” de los fariseos (Mateo 16:6). La levadura del pan hace referencia a la doctrina de los fariseos y saduceos, es decir, lo que Jesús realmente quería decirles era que se cuidaran de toda la religiosidad y doctrina que ellos usaban, pues aunque conocían las cosas de Dios al derecho y al revés no vivían conforme Dios quería.

Hoy en este tiempo Dios desea que no solo seamos cristianos de nombre como aquellos fariseos, sino que vivamos lo que significa realmente ser un verdadero creyente. Esto incluye nuestra forma de hablar y comportarnos, todo lo que vemos, los lugares que frecuentamos así como nuestras amistades y pensamientos. Cuando Cristo entra a nuestras vidas, Él transforma y revoluciona todo. Lamentablemente, no podremos ver el siguiente capítulo en nuestras vidas con la plenitud que Él desea si le damos cabida a esa levadura.


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¿Quién es Jesús para ti?

“¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”. Mateo 16:13

La región de Cesarea de Filipo era un lugar en aquél tiempo donde se adoraban a muchas imágenes y dioses. A esta pregunta los discípulos contestaron que unos decían que Jesús era Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Sin embargo, Jesús les dijo: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy?” (v. 15).

Jesús nos hace esta pregunta a todos en general: ¿Quién soy yo? Hoy en día hay muchas personas como aquellos hombres, con una idea errada acerca de la verdad: “Dios no existe”, “Dios es mentira”, “cada quien tiene su propia verdad y se respeta”, “cada quien que disfrute su vida” y así una multitud de ideas que, al igual que a los ídolos de la antigüedad, se les da honra. Dios detestó aquellos ídolos y sigue detestando estas ideas en nuestra generación.

Dios nos hace una pregunta a todos: “¿Quién dicen tus amigos y familiares que soy Yo?”. También te pregunta a ti como creyente: “¿Quién soy Yo para ti?”. En especial te hace otra pregunta diciéndote: “¿Quién es Jesús para ti?”. Para muchos solo es la reunión de los domingos o una formación que tuvieron desde la infancia, sin darse cuenta que Jesús es algo más que eso: Cristo Jesús es una manera de vivir.

Lo que Jesús sea para ti no puede ser una cuestión de razonamiento si no más bien una cuestión de revelación y convicción del Padre, quien nos muestra y nos mantiene seguros de que Él es la verdad absoluta, nuestro Señor y Salvador.

“Simón Pedro contestó: —Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente”. Mateo 16:16

 

 

 

 

Fue el Padre quien reveló esta poderosa verdad a Pedro. El conocimiento de quién realmente es Jesús nos da el poder del cielo para derribar las puertas del infierno y alcanzar el propósito que Dios tiene para nuestras vidas. El Hades no prevalecerá frente a quienes conocen verdaderamente a Cristo.

No podemos llevar una vida sin una revelación personal de quién es Jesús. Solo esta revelación nos permitirá hacer frente a todo lo que el enemigo quiere hacer en contra de nosotros y avanzar en victoria hacia el propósito de Dios.

Dios es más que un mensaje o una cita los domingos. Él es la Roca firme y constante que sostiene nuestras vidas.

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