Ni Picha, Ni Cacha, Ni Deja Batear

¿Estás buscando un noviazgo conforme a la voluntad de Dios?

Hay personas que piensan que el matrimonio consiste en que dos personas vivan juntas y se amen independientemente de si se casan o no; pero la Biblia nos habla de la importancia de la formalidad en el matrimonio.

El capítulo veinticuatro del libro de Génesis nos habla acerca de la importancia de incluir a Dios en nuestros planes al escoger una pareja. Abraham se encontró con la tarea de encontrar una mujer para su hijo, Isaac. En toda la Biblia podemos ver que el matrimonio es voluntad de Dios; Él lo planeó. El Señor estableció el matrimonio como una necesidad del ser humano. Por lo tanto, es de Dios que anhelemos el matrimonio. Hago énfasis en este punto porque vivimos en una sociedad donde el matrimonio ya no es importante. Hay personas que piensan que el matrimonio consiste en que dos personas vivan juntas y se amen independientemente de si se casan o no; pero la Biblia nos habla de la importancia de la formalidad en el matrimonio. Nuestra generación ha creados muchos argumentos y excusas para evitar los compromisos: “No necesitamos formalizar delante de nadie” o “¡Qué le importa a los demás!” son frases comunes. La Biblia no es anticuada, los mismos principios de vida de hace miles de años siguen vigentes el día de hoy para tener una vida plena. Nuestra sociedad tiene muchos argumentos para no comprometerse. Cualquiera puede dormir con una persona pero no cualquiera puede mantenerla toda su vida; cualquiera puede tener sexo con alguien pero no cualquiera le puede sostener el corazón. ¡Eso es tener pantalones! ¡Ese es el carácter de Dios! “Honroso sea en todos el matrimonio” (Hebreos 13:4 RVR1960). Algo honroso es algo de valor, algo de estima, algo que vale mucho. Para algunos, hablar de matrimonio es hablar de algo anticuado que pasó de moda. Vivimos en una sociedad de “úsese y tírese”. El matrimonio es algo que, como cristianos, debemos honrar y ver como parte de nuestras vidas y nuestras oraciones.

La historia completa de Abraham buscando esposa para Isaac puede leerse en el libro de Génesis capítulo 24 o haciendo click aquí.

En esta historia vemos que Abraham manda un siervo para buscar esposa para Isaac porque Abraham tenía una promesa, “Pues el Señor, Dios del cielo, quien me sacó de la casa de mi padre y de mi tierra natal, prometió solemnemente dar esta tierra a mis descendientes. Él enviará a su ángel delante de ti y se encargará de que encuentres allí una esposa para mi hijo” (Génesis 24:7). Abraham y su esposa no podían tener hijos pero, milagrosamente, ya que estaban viejones, tienen a Isaac, el hijo de la promesa. Abraham ve a su hijo no como cualquier hijo sino como un hijo con una promesa. No es alguien que solamente vaya a vivir al “ahí se va” sino alguien con un propósito. ¡Tú también tienes un propósito! Sin Cristo, no somos más que criaturas tratando de sobrevivir, pero cuando venimos a Sus pies, tenemos un propósito. Nadie puede tener un propósito eterno sin Cristo. Los jóvenes de hoy en día tienen sus planes personales, los cuales pueden estar bien, pero nosotros sabemos que, cuando venimos a Cristo, tenemos planes más altos. Tu vida no es un volado; tu vida está dirigida por el Espíritu de Dios. Abraham sabe que tiene al hijo de la promesa y de la misma manera el Padre te ve a ti y te dice, “Tienes una promesa, tienes un propósito”. Por eso es que es muy importante que elijas bien con quién te vas a casar. Este es un tema importante para Dios porque tú eres especial para Él.

Busca a la Persona Correcta y Consulta a Dios

Yo no sé qué tanto problema había con las mujeres de Canaán, pero Abraham le dice a su siervo que no traiga a ninguna mujer de ahí. Muy probablemente era porque esa era gente que no tenía temor del Señor. Abraham se quiere asegurar de que a su hijo se le traiga una mujer de una tierra donde había temor de Dios. Quizás no le gustaban las costumbres o tradiciones de ese pueblo. El siervo que fue a buscar la esposa pidió ayuda a Dios mientras que Isaac salió a meditar; Isaac estaba poniendo su pensamiento en Dios. Dios tiene que estar involucrado en esa decisión de tu vida. Yo sé que quizás ya lo sabías en teoría, pero en la práctica, en tu vida diaria, en lunes, en martes, en el trabajo, en la universidad, cuando pasan las muchachonas, cuando llega el galán y te saluda, ¿estás involucrando a Dios en tu vida? El mundo lo pinta como algo que se tratara de emociones, algo carnal, cuando en realidad es espiritual; es algo que va a definir tu eternidad. El mundo le da un valor sexual, lo cual también tiene un lugar en el plan de Dios, pero para Él lo más importante es lo espiritual. Involucra a Dios. Se puede percibir como toda la familia de Abraham estaba involucrando a Dios en esta decisión.

También lee: 3 Mitos acerca de la Voluntad de Dios.

Hay un Propósito de Dios en el Matrimonio

Hoy en día se cree en el amor a primera vista, pero tu vida no es cualquier cosa; tú eres un hijo de Dios y hay planes de Dios no solamente para ti. No seas egoísta, no pienses solamente en ti; hay propósito de Dios para tu hijos. Muchos solamente están pensando en suplir una necesidad personal pero no están pensando en que su matrimonio cumpla con el propósito de Dios. Si tu motivación es solamente para tu placer, Dios no podrá fluir ahí. Algunos me preguntan, “¿Dios tiene una pareja para mi o yo la escojo?”. Es una buena pregunta. Yo quisiera decirte que Dios tiene una persona específica para ti, pero lo que yo veo y entiendo en la Palabra es que no hay tal persona. No es como que tú naciste y Dios dijo, “Te amolaste, campeón. Te tocó Fulanita”. Que Dios sepa quién va a ser, es otra cosa; Él, en su omnisciencia, lo sabe. Pero Dios no te designa una persona sino que Él quiere estar contigo en el proceso mientras escoges, pero eres tú el que decide. Hombres, ustedes son los responsables de tomar los pasos; mujeres, ustedes deciden si aceptan que les tiren la onda o no. No te vas a sentar en un rincón pensando, “Si es voluntad de Dios, va a llegar”. ¡Tú tienes que tomar decisiones! A la medida en que te involucres con Dios y le busques será la calidad de tus decisiones. El que vayas a la iglesia y seas cristiano no quiere decir que vayas bien. Muchas piden a Dios un novio pero no sabiduría y, después, el primer humano que brinca les mueve el tapete. ¡Aguas con las emociones! Las emociones te las puede mover cualquiera, se trata de involucrar a Dios. “Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla” (Santiago 1:5 NTV). Probablemente estamos buscando equivocadamente sin consultar a Dios.

Ora e Involucra a Dios

Dios es un Dios de milagros que mueve los corazones y despierta el amor. Por eso el Cantar de los Cantares dice “no despertéis ni hagáis velar al amor” (2:7 RVR1960). Deja que Dios obre y, si tú lo involucras, Él va a intervenir. Hoy en día los jóvenes no oran ni consultan a Dios, consultan a sus deseos. “Me está buscando Fulanito pero yo creo que lo voy a batear”. ¡Ponte a orar! ¡Ya te dicen la “Babe Ruth” de tu iglesia! Yo no estoy de acuerdo en que las mujeres estén buscando tirarle la onda a los hombres, debe ser iniciativa del varón. Pero las mujeres pueden tomar pasos para fomentar amistad (¿acaso tiene eso algo de malo?) partiendo de orar e involucrar al Señor. Orar es la clave, que Dios sea el que actúe.

Busca en el Lugar Correcto

Busca a la persona correcta en el lugar correcto. Si tú quieres una muchacha o un muchacho que ame a Dios, no lo encontrarás en un bar; si tú quieres alguien que sirva al Señor, que respete a sus padres y que tenga buenos hábitos, tienes que buscar en el lugar correcto. Por eso Abraham le da indicaciones a su siervo acerca de dónde buscar. Él no quería una mujer que no fuera acorde a los principios espirituales de su familia. Un jóven que no le da valor a los principios de Dios no va a llevar una relación acorde a estos. Un jóven que no tiene temor de Dios no va a temer hacer cosas incorrectas en una relación. ¿Estás buscando una persona con cualidades correctas? Busca también ser tú una persona con las cualidades correctas. El mundo hace énfasis en lo externo, en lo que puede verse a simple vista. “Me la paso super bien con él”, “Está bien guapo”; el mundo se fija en lo vano. Aunque Rebeca era bella, en ese tiempo la belleza no era tan importante. Cuando ella se acercó a Isaac (lejos de andarse exhibiendo) se cubrió. La costumbre dictaba que él no la podía ver hasta que se casaran. También lo vemos en la oración del siervo; no le pide a Dios que la muchacha esté bien guapa o que su túnica fuera Michael Kors. No, no le pide eso; le pide que la mujer muestre iniciativa para poder reconocerla. Busca un corazón noble, un corazón de servicio. Eso implica que estaba buscando a una muchacha que no fuera egoísta. “Ya no te quiero porque ya no me haces feliz”. Las relaciones en Cristo no son así; “el amor es sufrido” (1 Corintios 13:4). Lo que este siervo buscaba era una mujer con un corazón desprendido. Cuando él pide agua de su cántaro, no solamente le da, sino que le da a todos sus camellos. Sacar agua de un pozo es toda una chambita; han de haber regresado los camellos bien hidrataditos. Esta muchachao tuvo iniciativa de ir más allá y, si ella no lo hubiera hecho, en este momento estaríamos hablando de otra muchacha. Lo importante es el corazón. Está mujer era aún más bella por dentro que por fuera. Una característica de un corazón correcto es no ser egoísta; Dios une a las personas con un corazón así. El corazón correcto quiere servir y dar su tiempo, fuerza y vida.

Aprende a Aceptar un “No”

Involucrar a Dios también es permitirle decirte que no. “Si ella no está dispuesta a regresar contigo…” (Génesis 24:8 NTV). Abraham no le dijo, “Me la traes porque me la traes”. Abraham estaba abierto a un “no”. Abraham ya había aprendido del Señor, estaba incluso dispuesto a sacrificar al hijo de la promesa por fe y obediencia. Abraham estaba listo para recibir un “no” porque él sabía que Dios seguía siendo poderoso para proveer. Algunos jóvenes se desesperan porque no tienen pareja y solo se auto engañan y se lavan el cerebro para entrar en relaciones que no están de acuerdo a la voluntad de Dios. Lo que es de Dios, es de Dios; Su bendición no trae tristeza. El problema es que muchos jóvenes no saben aceptar un “no” o no saben aceptar el tiempo correcto. “Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado” (Eclesiastés 3:11).

¿Te preocupa demasiado no tener pareja? Hay cosas más horribles, como estar en una relación en la que Dios no está. Donde Dios no está, hay dolor, tristeza y llanto. Algunos jóvenes sienten que se les van el tren, el metro y el autobús y están listos para saltar con la primera persona que se les cruce. “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás” (Mateo 6:33). Involucra al Señor en tu corazón y deja que sea Él quien te dirija.

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