¡No Dejes de Correr!

La vida cristiana es un maratón.

Vivimos en una época donde siempre tenemos prisa. Siempre estamos muy ocupados, no hay tiempo para orar.

Estamos corriendo un carrera. Tal vez tú hoy le puedas decir a Dios, “Yo te he fallado”. Pero yo te digo que recuerdes que la sangre de Jesucristo nos libra de todo pecado. Es muy difícil vivir para Dios en estos días.

Cuando yo conocí a Jesús a los 19 años, todos mis amigos pensaban que me había vuelto loco. Prefiero ser un tonto para Jesús que un genio para el diablo. Dios tiene un plan maravilloso para tu vida, pero solamente te lo va a mostrar un día a la vez. Así que, hay que confiar en Dios, un día a la vez.


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Si Dios pudo convertir a Jacob en Israel, Él puede tomarte y hacer algo grandioso para Su reino. ¿Cómo permanecemos en la carrera? La Biblia nos dice, “quitémonos todo peso que nos impida correr” (Hebreos 12:1). Imagina una carrera en los juegos olímpicos. No puedes correr una carrera con cosas en tus bolsillos.La Biblia nos habla de aquellas cosas que quizás estén bien pero nos impiden buscar a Dios. Nos podemos ocupar tanto que nos olvidamos de nuestra relación con Él. Jesús nos dice que podemos comer de Él. “Yo soy el pan verdadero que descendió del cielo. El que coma de este pan no morirá” (Juan 6:58).

La palabra “comer” fue un término utilizado para reemplazar la palabra original en griego que significa “botanear”. ¿Cuál es la diferencia entre comer y botanear? Pues, cuando comes, te sientas a la mesa. Pero botanear es algo que puedes hacer mientras vas por la calle o cuando estás en el trabajo. Lo que Jesús quiere decirnos es que Él desea que pasemos tiempo con Él.

En la carrera hay obstáculos

Vivimos en una época donde siempre tenemos prisa. Siempre estamos muy ocupados, no hay tiempo para orar. Yo he visto jóvenes y adultos que están más preocupados por su carrera que por su relación con Dios. Sus metas son sus dioses y no Dios mismo.

1. Las compañías

¿Con quién estás pasando tu tiempo? Salir con alguien que no tiene a Cristo destruirá tu vida. Dice un dicho que las malas compañías corrompen las buenas costumbres. Las relaciones equivocadas pueden evitar que alcances la meta que Dios tiene para tu vida. Yo creo firmemente que Dios tiene una persona para ti, si esperas en el tiempo correcto.

Yo tengo tres hijas y tienen esposos buenos y la esposa de mi hijo es una joya. Ahora oro porque sea lo mismo con mis nietos. Amamos a los que no son cristianos y les damos testimonio pero pasa más tiempo con aquellos que te van a fortalecer.

2. Las distracciones

Tú puedes ver en tu vida que es lo que te está deteniendo de ser lo mejor para Dios. Yo crecí con una raqueta de tenis en la mano, mis padres fueron campeones amateur de la ciudad. Mi madre era tan buena que pudo haber sido profesional. Yo siempre jugué tenis. Teníamos una pequeña casa en la ciudad y mi papá construyó una cancha ahí, sin importar que el terreno no era nuestro. Cuando me convertí, Dios me dijo que dejara el tenis. El tenis no tiene nada de malo, pero era un peso para mí. Un peso es algo innecesario, algo que nos puede detener de alcanzar la meta de Dios.

3. Los vicios

El diablo puede hacer que el pecado se vea muy bueno. Nunca verás gente fea en un comercial de cigarros o de cerveza. El fruto prohibido era deseable a los ojos. Sansón vio a Dalila. Si no lo distingues, el pecado te dará un corte de pelo que te sacará los ojos. Sansón no era el más fuerte, su fuerza era el Espíritu de Dios en Él. Cuando Dalila empezó a cortar su pelo, él se aflijió, no por su pelo, sino por el voto que representaba.

Esaú, quien era cazador, salió al campo mientras su hermano Jacob preparaba una cacerola de lentejas. Las lentejas huelen muy bien cuando las cocinas. Él vendió su derecho espiritual por algo que podía ver, oler y saborear. El enemigo sigue haciendo eso el día de hoy.

4. Los actos sexuales

Si tú atas un hilo alrededor de tu muñeca, lo podrás romper muy fácilmente. Pero, si le das vuelta a ese hilo diez veces y tratas de romperlo, no será tan sencillo. El enemigo viene y te dice que algunos pequeño actos no te van a comprometer. “Es solo una pequeña bebida, una pequeña aventura sexual, solo un poco marihuana”.

El pecado siempre te llevará más allá de lo que tenías planeado llegar, te mantendrá por más tiempo del que pensabas quedarte y te costará mucho más de lo que estabas dispuesto a pagar.

“La tentación viene de nuestros propios deseos, los cuales nos seducen y nos arrastran” (Santiago 1:14). Santiago está utilizando el vocabulario de un pescador, Cuando un pescado ve una carnada dice, “Se ve muy bien”. Entonces, va y la muerde. Pero adentro hay un gancho. Ese es el truco del diablo.

El pecado siempre te llevará más allá de lo que tenías planeado llegar, te mantendrá por más tiempo del que pensabas quedarte y te costará mucho más de lo que estabas dispuesto a pagar. Hay algunos pecados mencionados en este capítulo, como la falta de santidad.

¿Qué es la santidad? La santidad es la conformidad a la naturaleza de Dios. Dios dijo, “Sé santo porque yo soy santo” (Levítico 11:45). Eso se define como un fruto del Espíritu: mansedumbre. Nosotros controlamos nuestro ser a causa del Espíritu Santo que está en nosotros.

Aquí también se nos advierte de la fornicación. Si tú piensas que nunca serás tentado, el enemigo te está engañando. Todas las listas de pecado en el nuevo testamento empiezan con pecados sexuales, es decir, toda clase de acto sexual fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer.

5. La amargura

También nos habla de raíces de amargura que se forman cuando guardamos rencores. Mi papá abandonó la casa cuando yo era un adolescente. Él era un ejecutivo en una compañía. Nos dejó a mi madre y a mí sin nada. Yo me propuse que lo mataría en cuanto creciera. Yo estaba lleno de amargura a causa de lo que él había hecho. Pero, después de que conocí a Jesús, tuve que ir a mostrárselo a él también. Tuve el privilegio de guiarlo a recibir a Jesús cuando él tenía ochenta y nueve años de edad.

Dios puede quitar la amargura de nuestro corazón. Yo le he dicho a la gente por años que cuando recuerden alguna herida que alguna persona les produjo, oren por esa persona en voz alta. Entonces, en enemigo dejará de recordarte ese incidente porque al diablo no le gusta que ores.

¿Cómo vencer?

La manera de tener victoria sobre el pecado es simplemente diciéndole “No”. Porque tú tienes el poder del Espíritu Santo para hacerlo. La Biblia enseña que si tú resistes al diablo, este huirá de ti (Santiago 4:7). Aquí se nos habla de correr la carrera y tener perseverancia; es una advertencia para la iglesia.

“Daniel estaba decidido a no contaminarse con la comida y el vino dados por el rey” (Daniel 1:8). Daniel estaba decidido a correr la carrera sin importar el precio. Daniel tenía mi edad cuando fue echado al foso de los leones; tenía más de ochenta años. ¿Sabes cómo logró hacerlo? Porque él se mantuvo firme en su pensamiento cuando tenía tu edad. Si tú te propones servir a Dios en tu corazón, no hay persona en la tierra ni diablo en el infierno que pueda detenerte. “El Espíritu que vive en ustedes es más poderoso que el espíritu que vive en el mundo” (1 Juan 4:4).


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Una carrera cristiana no es una carrera de cien metros; es maratón a lo largo de tu vida. Hay muchos que corren por un tiempo y luego renuncian. El enemigo te susurra al oído y te dice, “Esto está muy difícil, ríndete”. Cuando yo me subo a la bicicleta pueda ir a toda velocidad como por una hora, pero a la mitad de eso, mi cuerpo me dice que ya no puedo más. Entonces me propongo lograrlo y lo consigo. Así es Jesús, viene cuando sientes que ya no puedes y te ayuda a terminar la carrera.

La Biblia está llena de gente ordinaria y con errores, solamente hay una persona buena ahí y es Jesús. Todos los demás eran como nosotros. Noé salió del arca, se emborrachó y terminó maldiciendo a su nieto. Abraham y Sara se rieron de la promesa de Dios. José jugó con sus hermanos cuando llegaron a verlo. Moisés fracasó al llevar al pueblo a la tierra prometida. David se vió envuelto en adulterio y homicidio.

Cuando corras la carrera, miralos a ellos porque verás la gracia y la misericordia de Dios. No veas nada más, solamente mantén la mirada en Jesús. Él es el autor y consumador de nuestra fe. Él fue el pionero, el que hizo un camino para que lo siguiéramos, se entregó a sí mismo y se volvió hombre.

Jesús fue tentado de todas las formas que nosotros también lo hemos sido pero Él no pecó. Él nunca estaba demasiado ocupado para ver a la gente que lo necesitaba. Quizás tu puedas pensar que has fallado muchas veces. Pero recuerda que solamente hay uno que nunca falló.

Durante los Juego Olímpicos en Barcelona en 1992 Derek Redmond sufrió una terrible herida durante su participación en la carrera en los cuatrocientos metros. A mitad de la competencia se rasgó uno de sus pantorrillas y le fue imposible correr como él hubiera querido. Él sabía que estaba fuera de las olimpiadas pero estaba decidido a llegara a la meta.

Se levantó y siguió avanzando, cojeando y brincando, aún cuando la carrera ya había terminado. Toda la gente se puso de pie y empezaron a aplaudir y gritar aún más de lo que lo hicieron para el ganador. Su padre bajó corriendo hasta la pista atravesando la seguridad y llegó hasta su hijo para juntos terminar la carrera.

Quizás en la carrera de tu vida no estás cojeando, solamente estás desanimado. Quiero que sepas que aquél que dejó el cielo e invadió el territorio del diablo sabe lo que sientes. Él vendrá y te fortalecerá y te convertirá en lo que Dios quiere que seas.

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Viviendo en Cristo
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