Limpio

¡No seas necio! Ve más allá de pedir perdón y pide ser limpio de corazón

No siempre tienes la razón

En la Biblia encontramos una advertencia con respecto a ser necio:

Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal. No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. Eclesiastés 5:1-2 RVR1960

Saliendo de las Cuatro Paredes

En el Antiguo Testamento, el hablar del templo era hablar del lugar donde estaba la presencia de Dios. Para el pueblo de Israel el templo o el lugar santísimo, donde estaba el arca del pacto, era el lugar donde se podía encontrar la presencia de Dios. Cuando en la Biblia se habla de ir a la casa de Dios, está hablando de acercarnos a Su presencia.

Actualmente sabemos que la presencia de Dios ya no esta destinada a un edificio.

La presencia de Dios no está solamente en la iglesia. Dios no habita en un templo sino que habita en cada uno de nosotros. En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo dice que somos templo del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16). Algunos parecen una casita, otros parecen catedral, pero todos somos templo.

Cuando Jesús murió en la cruz, el velo del templo se rasgó en dos. Los sacerdotes pensaban que la presencia de Dios estaba limitada a un lugar, y ese velo marcaba un límite, una división con la presencia del Padre. El mensaje que Dios trajo al rasgarse el velo fue que Su presencia puede estar en todo lugar. Él quiere manifestarse en cada uno de nosotros.

Ya no tienes que ir a un lugar o edificio para sentir la presencia de Dios. Nosotros somos la iglesia y, cuando nos reunimos, la presencia de Dios está en ese lugar. Dios se manifiesta, no por el edificio, sino porque está reunido Su pueblo en donde Él habita. Ahora, por el Nuevo Testamento entendemos que por el sacrificio de Jesús podemos entrar a la presencia de Dios. Ir a Su Presencia no es ir a un lugar, sino que tenemos acceso por el tiempo que tomamos para buscar a Dios y la relación diaria que tenemos con Él.


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¿Qué Es Ser Necio?

“… guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.” Quiero hacer un énfasis en “el sacrificio de los necios”. La Biblia dice que tengas cuidado porque puedes estar teniendo una vida cristiana necia.

¿Quién es un necio? ¿Qué es ser necio? Alguien que no obedece o que es terco en querer tener la razón siempre, alguien que busca hacer su propia voluntad. Un necio es alguien que sigue haciendo lo mismo y no cambia. Un necio sigue haciendo lo contrario o lo equivocado; hace lo que no se le pide que haga. La Biblia está diciendo que puedes estar teniendo una “vida cristiana”, trayendo un sacrificio, cubriéndote de “buenas obras”, pero estando, al mismo tiempo, equivocado.

Aunque crees en Dios y vas a la iglesia, no hay cambio.

Lo que Dios quiere producir en nosotros es un cambio. Sí, Dios te quiere cambiar y también quiere limpiarte. Él quiere limpiar tu mente, sentimientos, corazón, deseos y emociones; quiere limpiarte completamente. Todos tenemos la necesidad de ser limpiados pero ninguno de nosotros podrá ser limpio si no coopera.

Qué duro es que uno esté llevando una vida cristiana en su propia opinión, pero que para Dios siga siendo un necio. Yo puedo caer en el error de auto calificarme y creer que estoy bien, pero Dios puede aún verme como un hijo necio que no escucha o no cambia. ¡Qué increíble!

Todos Necesitamos Cambiar

¿Por que no has cambiado esas cosas? Todos tenemos cosas que sabemos que debemos cambiar; cosas que deben ser limpiadas y no lo han sido porque nosotros no tenemos el poder ni la capacidad para hacerlo. El único que puede limpiarlas y cambiarlas es Dios. El único que te puede limpiar es el Espíritu Santo. ¡Dios nos libre de estar trayéndole un sacrificio de necio!

Cuando no estamos tratando las cosas que debemos cambiar, estamos trayendo sacrificios de necios.

Lo que más me impresiona es el autoengaño: “… y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.” Tal vez piensas que estás bien así como estás, con la vida que estás llevando. Muchos se justifican diciendo: “Dios me ama con todo esto”. Sí, Dios te ama pero quiere que cambies y renuncies a lo que tengas que renunciar.

Algo que a Dios no le agrada es encontrar necedad en nosotros. Me refiero a las cosas que sabes que Dios te ha dicho y mostrado que debes cambiar pero no han cambiado en tu corazón. Esas cosas que sigo permitiendo y que yo sé que están mal. Eso es lo que Dios quiere que tratemos y no nos sordeemos. Cuando no estamos tratando las cosas que debemos cambiar estamos trayendo sacrificios de necios.

Un Deseo de Transformación

Dios quiere limpiarnos y transformarnos a la imagen de Jesucristo.

Dios quiere que el carácter de Jesús y Su santidad se formen en nosotros. Jesús es santo, sin pecado, limpio de corazón y pensamiento; es puro. Dios quiere poner esa pureza en nosotros.

Debemos reconocer que tenemos pensamientos que deben ser purificados. Nuestro error es esconderlos, no atacarlos y no confrontarlos. De pronto vienes delante de Dios y pretendes que no ve esos errores; le pones una cara de santidad y “escondes” esos pensamientos equivocados. ¿De verdad crees que Dios no se da cuenta? Él ve todo tu corazón y conoce sus intenciones. Dios quiere que podamos venir ante Él reconociendo nuestros deseos equivocados y anhelando deshacernos de ellos. Tú y yo podemos acercarnos confiadamente ante Dios y decirle: “Quiero un corazón y pensamientos limpios y ordenados, conforme a tu voluntad.”

Los pensamientos y deseos que tienes hoy, ¿son los que Jesús tendría? Si la respuesta es “no”, tienes que pedirle a Dios que te limpie. Todos tenemos cosas que tienen que ser limpiadas: carácter, falta de perdón, ira, odio, amargura, tentaciones, deseos impuros, etc. Pide a Dios que te muestre todas las cosas que deben ser cambiadas.


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No hay peor ciego que el no quiere ver

No hay cosa peor que un cristiano que cree que todo está bien y que no necesita cambiar. Esto no se trata de tener una relación en la que Dios nos ande regañando siempre. Sí debemos disfrutar esa relación, pero no debemos ser conformistas. Dios quiere que haya más de Él en nuestra vida.

“Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él dirá: No sé leer.” Isaías 29:12.

Muchos jóvenes están viviendo una vida cristiana de labios para afuera. Es decir, que se comportan de cierta manera por temor a mandamientos de hombres. Ese es el nivel de vida cristiana que muchos tienen: mandamientos. No hay una relación, su corazón está lejos. Tienen el conocimiento del bien y del mal, pero no hay una relación con Dios. Intentan cumplir mandamientos pero no hay un cambio en sus deseos. Siempre hay una lucha de “no puedo hacer eso”, y ahí te quedas. Tal vez hasta los cumplen, pero en el fondo siguen deseando lo que está mal.

Dios no quiere que solo cumplas mandamientos, Él quiere tocar tu vida. Debemos desear un cambio y lo que es correcto. Se trata de hacer Su voluntad porque lo amas y tienes una relación personal con Él. Vemos que lo que a Dios le duele es que no haya una relación. Habrá quienes se quieran justificar con sus obras, pero Dios hace énfasis en una relación personal con Él, porque es ahí donde puede meter Su mano a tu corazón y limpiarte.

Una Verdadera Relación

No podemos querer ser cristianos y no leer la Biblia o no estar orando.

Si dejas de orar o buscar a Dios, tendrás la peor vida posible. Empiezas a tener una vida cristiana de apariencia y eso es peor que ser del mundo. De hecho, es más fácil ser del mundo que un cristiano de apariencia. Tú sabes cuando no estás alcanzando la plenitud en la que puedes y debes vivir. Debemos darle prioridad y valor a tener tiempos con Dios.

Cuando andas quedando con alguien, ¿qué es lo que pasa? Siempre quieres estar en el mismo lugar que esa persona. Siempre la andas siguiendo, buscan convivir y pasar tiempo juntos. ¡Cuánto más debemos anhelar pasar tiempo con el Señor! Separa tiempo en tu casa. Dios dice que cuando ores, cierres la puerta, es decir, no te distraigas, apaga el celular, apaga la compu y métete a hablar con el Señor. Toma un tiempo formal y más íntimo. Adora a Dios, ora, pide por tu familia, dale gracias. Pero si no pasas tiempos en Su presencia, nada va a suceder, y te darás cuenta que la gente espera de ti una vida cristiana que no puedes tener, porque buscas hacerlo de apariencia, y por fuera quieres pretender que estás bien cuando por dentro te estás muriendo. Busca que tu vida interna sobrepase lo que la gente puede ver en tu exterior.


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3 errores que comete un necio

1. El necio se olvida dónde está Dios.

El  necio se olvida de quién es Dios. Se olvida de la perspectiva correcta de con quién está tratando. Estás tratando con el Dios de toda la creación. “…porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra” ¡Ubícate! Dios está en el cielo, y no hablo del cielo azul, sino del mundo espiritual. Él está sobre todo. Tú y yo no somos absolutamente nada en comparación. Eres una criatura, una persona que está sobre la tierra. No puedes siquiera volar, estás limitado en tantas cosas, tu vida misma está en manos de Dios. En cualquier momento, tu corazón podría dejar de latir. Tú no puedes hacer que tu corazón lata, es Dios quien lo hace.

No se nos debe olvidar de quién se trata: El creador de todas las cosas, el que tiene toda la autoridad y tu vida en Su mano. Dependes completamente de Él, y un necio se olvida con quién está tratando. Dios sabe más que tú. Él puede más que tú. Si no olvidas eso, entenderás que Dios está en control. Si Dios tiene todo el control y el poder, Él puede actuar en tu vida. Lo necesitamos. No podemos vivir lejos de Él. ¡Necesitamos de Dios para poder vivir!

2. El necio olvida que la consagración a Dios es permanente.

No se trata de portarte bien solo cuando vienes a la iglesia. Somos necios cuando nuestro comportamiento cambia según el lugar donde andamos. Si no estoy en la iglesia, me porto diferente.

“Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie.” Desde antes, guarda tu pie. En la iglesia eres un ángel, pero en tu casa tus papás no te aguantan, en el trabajo tampoco, ¡eres tremendo! Debemos dejar de ser necios poniendo caretas de “me porto bien”. Debe haber un comportamiento constante en privado y en público. Debemos tener la actitud de agradar al Señor siempre. Dios no es solo Dios del domingo o de dos días a la semana. Él quiere ser el Dios de tu vida completa, en toda tu manera de vivir. La verdadera adoración no es en la iglesia, se la damos a Dios en todo momento con nuestra obediencia a Él.

3. El necio se olvida de escuchar.

“No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios.” Cuando busques a Dios, ocúpate más de oír que de hablar. Muchas veces nos la pasamos orando, pidiendo a Dios que nos ayude o nos dé, pero no estamos oyendo lo que Él está hablando.

¡Mejor vamos a escuchar! “…por tanto, sean pocas tus palabras.” Es más importante lo que Dios tiene que decirme que lo que yo quiero decirle. Él quiere hablarnos palabras de amor, de ánimo, de un padre que nos dice que está con nosotros. Dios tiene palabras para hacerte ver que debes cortar con esa amistad, cambiar esa actitud, arrepentirte de aquél pecado. La Biblia dice que dejemos de estar hable y hable y comencemos a escuchar.

¿Hace cuánto dejaste de oír a Dios? Él te está hablando, quiere transformarte. Pero no lo puede hacer si eres necio pensando que estás bien y no tienes que cambiar, que la vida que llevas está bien y no necesitas un consejo. Debemos dejar de tener una vida necia y comenzar a tener un corazón dispuesto a escuchar lo que Dios tiene que hablar.

Agua de Vida

Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Juan 4:13-14

Dios quiere darle a tu corazón una fuente de agua viva. Él quiere que tengas una vida abundante. El agua es ese símbolo, es la que limpia. Cuando el agua corre en los ríos, está viva y es hermosa. Trae vida por donde pasa. Pero cuando el agua está estancada y no fluye, comienza a traer un mal olor y suciedad. Quizás tengas agua vieja que alguna vez fluyó pero que por algún estorbo, un tronco de pecado o necedad, dejó de correr. Esa agua se estancó y la vida de Dios se detuvo en tu vida.

Dios quiere traer una nueva corriente de agua viva a tu corazón. ¡Es tiempo de quitar las ramas que estorban! Es hora de deshacernos de esa necedad que nos tapa e impide el fluir de Dios. Pide al Señor que te muestre las cosas que tienes que cambiar. ¡Que se vaya todo obstáculo que impide el fluir del agua de vida eterna!

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Viviendo en Cristo
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