Obedecer para Conocer Más a Dios

Es imposible amar sin obedecer.

Podemos obedecer sin amar, pero no podemos amar sin obedecer.

¿Alguna vez te has preguntado dónde está Dios?

Muchas veces creemos que estamos jugando a las escondidas con Dios, sobre todo cuando queremos que nos ayude a tomar alguna decisión importante. Queremos saberlo todo, pero la realidad es que Dios no nos revela todo porque quiere que aprendamos a confiar en Él. No quiere que lo veamos como una maquinita que cumple nuestros deseos.

La Biblia nos enseña que la voluntad de Dios es “buena, agradable y perfecta”. Creo que todos queremos cosas buenas, agradables y perfectas en nuestra vida, ¿cierto? El objetivo aquí es desear hacer la voluntad de Dios por encima de todo. ¿Cómo voy a lograr eso?

  1. Rindiendo y entregando todo a Cristo. ¿Queremos que Jesús realmente guíe nuestros pasos o solamente queremos saber Su opinión? Necesitamos rendirnos a Él.
  2. Obedeciendo en el Espíritu. Nuestra naturaleza, sin el Espíritu Santo, es la de niños rebeldes. La manera de combatirla es creciendo cada vez más en nuestro conocimiento de Él, y en nuestra relación con Él.
  3. Amando a Dios. Él no sólo quiere obediencia, quiere que lo amemos. Porque podemos obedecer sin amar, pero no podemos amar sin obedecer.

 

También lee: Firmes ante la Adversidad


 

¿Hacia donde voy?

Es muy fácil perder el enfoque, y preocuparnos más en lo que tenemos que hacer que en el motivo por el cual lo hacemos. C.S. Lewis escribió:

“Todo poeta y músico y artista, a menos que actúe la gracia, se aparta del amor de la cosa de que habla y se aproxima al amor del hablar mismo, hasta que, en lo profundo del infierno, ya no puede interesarse en Dios sino en lo que dice sobre Él.”

Ponemos nuestra atención en cómo tenemos que comportarnos y qué tenemos que hacer o decir, y nos apartamos de algo que es vital: Amar a Cristo. Necesitamos agarrarnos de la mano de Papá, dejarnos guiar y pedirle que aumente nuestro amor por Él. De esa manera vamos a saber qué paso dar a continuación y en qué dirección ir. Y si aún así no recibes esa revelación o respuesta específica que estás esperando, la manera correcta de actuar es manteniéndonos dentro de lo que sabemos que es bueno. Las cosas que vienen de Dios son en justicia, paz y gozo.

“Cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que ha oído y les contará lo que sucederá en el futuro”. Juan 16:13 (NTV)

¿Qué significa obedecer?

Es bastante lógico que Su camino y Sus planes sean mucho mejores que los nuestros.

Si queremos saber qué sucederá en el futuro, necesitamos permanecer cerca de Dios. Rendirse completamente a Dios significa obedecer. Él nos va a guiar, nos va a decir por dónde caminar, pero necesitamos tomar la decisión de hacer caso o ignorarlo. Nada ni nadie podrá derrotarnos si estamos rendidos por completo a Él. De rodillas delante de Dios ya no te puedes caer.

Creemos que nuestros planes son mejores y más importantes, por eso tenemos miedo de soltar todo y cederle el control total a Dios. Deberíamos hacernos esta pregunta: ¿No es lógico que nuestro Creador (y el de todo el universo) conozca mejor nuestro propósito en la vida? “Si Dios no se guardó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos dará también todo lo demás?” (Romanos 8:32). Si Jesús dio su propia vida para que nosotros pudiéramos conocerlo y caminar con Él, es bastante lógico que Su camino y Sus planes sean mucho mejores que los nuestros. Y la mayor muestra de amor y agradecimiento que podemos darle a nuestro Salvador, es la obediencia.


También lee: Alguien Toca la Puerta


Excusas y Más Excusas

En 1 Samuel 15, encontramos la historia del rey Saúl. Dios le habla a Samuel, el profeta, y le da un mensaje para Saúl diciendo que debía matar y destruir a toda la nación amalecita, esto se refería a los habitantes e incluso hasta el ganado. Sin embargo, Saúl dejó vivo al rey y se quedó con lo mejor del ganado. Desobedeció la orden de Dios, pero se justificó diciendo que todo lo que habían conservado lo iban a ofrendar y sacrificar para el Señor.

Es aquí donde llega una revelación de parte de Dios: “¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio” (15:22). No sirve de nada darle a Dios un sacrificio que Él no quiere. Y con nosotros es igual, podemos encontrar un montón de excusas e intentar justificarnos delante de Dios, pero al final Él conoce nuestro corazón, y la desobediencia es consecuencia de la falta de amor.

Más Hechos y Menos Palabras

Duele soltar el control. Duele saltar a lo desconocido.

En el libro de Hechos 9:1-22, encontramos la historia de Saulo, quien era un religioso que perseguía y mataba cristianos. A lo largo de este relato, Saulo se dirige a Damasco para cumplir con una misión, pero en el camino Dios le habla y la respuesta inmediata de Saulo fue: ¿Quién eres, señor? (9:5). Entonces el Señor le da la orden de que se levante y entre en la ciudad para recibir órdenes. Saulo obedece, a pesar de quedar temporalmente ciego.

En aquella ciudad, Dios le habla a Ananías. Esta es la única ocasión en la que se menciona a este hombre. Dios le pide que vaya con Saulo, y en ese momento Ananías tuvo temor, ya que conocía que aquel hombre perseguía a quienes creían y seguían a Jesús, pero finalmente toma la decisión de obedecer a pesar del miedo que sentía. ¿Sabes cuál fue el impacto de la obediencia de ambos personajes? Saulo se convierte en Pablo, y él fue quien escribió casi todo el Nuevo Testamento de la Biblia que actualmente estudiamos.

“Ahora él se preocupa por ustedes más que nunca cuando recuerda cómo todos lo obedecieron y cómo lo recibieron con tanto temor y profundo respeto”. 2 Corintios 7:15

A veces no vamos a entender el por qué de muchas cosas, pero en situaciones así, Dios no nos pide que lo comprendamos, sino que lo hagamos. Es una manera de ejercitar nuestra fe, y duele. Duele soltar el control. Duele saltar a lo desconocido. Pero cuando avanzamos, en algún punto del camino, nos damos cuenta que tomamos la decisión correcta. Obedecer a Dios no siempre será lo más fácil, pero es lo mejor que podemos hacer.

“Al obedecer la verdad, ustedes quedaron limpios de sus pecados, por eso ahora tienen que amarse unos a otros como hermanos, con amor sincero. Ámense profundamente de todo corazón”. 1 Pedro 1:22

Categorías
Crecimiento Espiritual
¡Sé el primero en comentar sobre este artículo!

Deja Un Comentario

¡Entérate!

Suscríbete a nuestro correo semanal.

*Que no se te pase.