¿Tienes los Pantalones para Servir?

Se requiere de una entrega total para servir a Dios como Él se merece.

Si ves a Dios como la pata de conejo que te va a traer suerte y piensas que tú eres el centro del universo no has entendido aún la vida cristiana.

Hoy en día me encuentro con jóvenes que no quieren comprometerse; van a una célula pero no quieren ir a la iglesia o van a la iglesia pero no quieren servir. Es una realidad que hay una carencia de servicio pero la realidad es que no hay cristiano sin compromiso. Dios es un Dios comprometido con Su pueblo y con Su obra. ¿Qué ocurriría si Dios fuera irresponsable con su propósito contigo? ¿Te gustaría que Dios se distrajera de ti y no cumpliera el propósito de tu vida? Pero Dios es responsable; Él te busca y te anhela celosamente. Dios quiere que te comprometas con Él.

“Deja ir a mi pueblo para que me adore en el desierto” (Éxodo 7:16 NTV). Siete veces envió Dios a Moisés con Faraón pero el propósito era para que Su pueblo le sirviera. Noté algo interesante en la vestimenta de Faraón vista en una imágen del Museo de Egipto. En la cabeza tiene una serpiente. Este era un símbolo de su poder; significaba que podía matar y destruir. Para nosotros la serpiente también representa a Satanás y también en el libro de Apocalipsis se hace referencia a la serpiente: “Este gran dragón —la serpiente antigua llamada diablo o Satanás, el que engaña al mundo entero— fue lanzado a la tierra junto con todos sus ángeles” (9:12). Faraón estaba en cierta manera representando el poder de Satanás sobre las personas para tenerlas atadas al pecado. Nosotros sabemos que el pecado nos ata, nos destruye y nos aparta del Señor. ¡Pero Jesús ha vencido al pecado! Faraón era un representante de una fuerza espiritual; él imponía su poder y tenía a los hebreos como esclavos. Es un símbolo de lo que Satanás viene a hacer sobre la vida de las personas. Satanás, dice la Biblia, es sutil; se viste como ángel de luz y se disfraza como algo atractivo.

El pecado es seductor; parece algo agradable pero trae muerte a nuestras vidas. Trae dolor y destrucción. Moisés viene a enfrentarse contra un poder espiritual, un poder de esclavitud. Moisés fue con Faraón y le dijo que dejara ir a su pueblo. Ése es el mensaje de Dios. Él viene a nuestras vidas a hablarle a Satanás y decirle que nos suelte y de esa manera ha sido vencido en nuestras vidas. Dios quiere liberarte del pecado. No estamos aquí para seguir igual, para seguir haciendo lo mismo ni llevar la vida que teníamos antes. Tenemos que cortar con el pecado y ser liberados. Hay iglesias hoy en día que no quieren hablar del pecado porque “la gente se va a agüitar”. Pero no podemos hablar del amor de Dios sin hablar de arrepentimiento. Tiene que haber una decisión de cortar con la esclavitud del pecado. El pecado nos convierte en esclavos y el Señor nos ha llamado a libertad. ¡Qué triste es que hay grupos de jóvenes donde todo es social y convivencia pero nadie se mete con nadie! Es necesario que ejerzamos espiritualmente; es necesario que los pastores dirijan. ¿Estás dispuesto a que te corrijan o a que te digan lo que está mal? Tenemos que estar dispuestos a cambiar. Hace tiempo conoci a unas personas que estaban en misiones y me mostraron un material que elaboraron. Eran unos panfletos muy bonitos, se parecía a las cuatro leyes espirituales pero tenían una gran diferencia: no decían nada acerca del arrepentimiento. Me comentaron que la estrategia era solamente mostrar el amor. Pero Juan decía en el evangelio, “Arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios, porque el reino del cielo está cerca” (Mateo 3:2). No puede venir el Reino de Dios a nuestras vidas si primero no hay arrepentimiento. Cuando nosotros permitimos pecado en nuestra vida nos estancamos y no puede fluir el Reino de los Cielos. Jesús ha venido a liberarte. Dios es un Dios de amor pero dentro de Su amor quiere liberarnos de las ataduras y para eso es necesario el arrepentimiento. ¿Para qué liberó Dios a Su pueblo? No para que fueran a hacerlo que quisieran. Él los sacó para que le sirvieran. No hay nada mejor que ser esclavo de Dios. Dios los sacó de Egipto y lo primero que hizo fue llevarlos al monte Sinaí. Es ahí donde Dios revela al pueblo sus mandamientos. Dios los saca de Egipto para llevarlos a una esclavitud con propósito.

“¿No se dan cuenta de que su cuerpo es el templo del Espíritu Santo, quien vive en ustedes y les fue dado por Dios? Ustedes no se pertenecen a sí mismos, porque Dios los compró a un alto precio. Por lo tanto, honren a Dios con su cuerpo” (1a Corintios 6:19-20). Dios te hizo libre de una vida sin propósito. Tú puedes hablar con la gente acerca de Dios y hacer muchos argumentos pero lo que Dios trae es una revelación. ¿No te pasó que leías la Biblia y no entendías nada? “Generación de víboras”. ¿Qué es eso? Pero algo ocurrió y Dios te empezó a revelar cosas. Dios te saca de la ignorancia y de una vida ciega espiritualmente para darte salvación y libertad pero no para que vivas como tú quieras. “Ya soy libre y ahora Dios está a mi lado para apapacharme todas mis chiflazones”. ¡No! Dios te hizo libre para que le sirvieras. Si ves a Dios como la pata de conejo que te va a traer suerte y piensas que tú eres el centro del universo no has entendido aún la vida cristiana. Tu cuerpo y tu espíritu no son tuyos, Dios te ha comprado por precio.

Es interesante que Faraón quiso negociar con Moisés. “Entonces el faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: —¡De acuerdo! Vayan y ofrezcan sacrificios a su Dios, pero háganlo aquí, dentro del reino” (Éxodo 8:25). Faraón empezó a regatear. Quizás su mamá era mexicana. “Sirvan, pero aquí.” Es decir, no vayan. Sigan desde aquí a su Dios. Lo que Faraón quería hacer era retener al pueblo; él no los quería soltar. El Diablo quiere hacer lo mismo con tu vida, no te quiere soltar. No nos comprometemos porque Faraón nos sigue reteniendo. Hay jóvenes que dicen ser cristianos, dicen ser de incubadoras cristianas pero no se comprometen. Andan por la calle diciendo que son cristianos pero cuando les preguntas a qué iglesia van te dicen que no van a ninguna. “Dios y yo.” ¿Dios y yo qué? Así están muchos jóvenes que aman más a sus amigos que a Dios, jóvenes que están más preocupados por quedar bien con sus amigos que quedar bien con Dios. Van a la iglesia pero no van más allá y no se comprometen porque no aman a Dios. Aún siendo cristianos el Diablo puede meternos ideas haciéndonos creer que estamos bien pero el llamado de Dios es un llamado completo. “Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz y seguirme” (Mateo 16:24). Yo te lo digo con todo mi amor y por parte del Señor porque Dios te anhela celosamente. Los mejores amigos de un cristiano deben ser cristianos, debemos tener amigos que no lo son para compartirles pero debemos de identificarnos primeramente con otros cristianos que aman a Dios. El Diablo nos logra engañar haciéndonos pensar “estoy bien, soy cristiano.” Pero el Diablo está feliz porque te mantiene sin que sirvas a Dios. Hay jóvenes que vienen a la iglesia, se relacionan con otros amigos cristianos pero no dan frutos. Las cosas representan todo lo que ellos son: talento, dinero, pertenencias. Pueden estar aquí pero no están dando su vida, su tiempo, sus talentos, sus recursos para servir a Dios. La pregunta es: ¿estás involucrado en servir al Señor? Parece que quisiera asustarte pero en realidad mi propósito es retarte. Lo que Dios quiere es que le sirvas, que des fruto y que te involucres. ¿Sabes cuánto involucró Jesús para salvarte? ¿Se medio clavó? Jesús dió Su vida por nosotros y si lo hizo fue para que le sirvieras. A mi me bendice mucho ver jóvenes que se involucran, que sirven, que voluntariamente participan con ánimo; jóvenes que, después de ir a sus trabajos y escuelas, participan en la iglesia. Están comprometidos y buscan extender el Reino de Dios. Pero es una realidad que hay muchos jóvenes que no están sirviendo con todo su corazón. El mensaje central de todo lo que Dios le dijo a Faraón fue bastante claro: “déjalos ir para que me sirvan”. Desgraciadamente, después de salir de Egipto, la actitud del pueblo no fue de agradecimiento ni gratitud. Todo el camino en el desierto el pueblo tuvo una actitud de queja, rebeldía, murmuración y duda. Queja: esto ocurrió hace miles de años pero ocurre exactamente igual hoy en día ーcristianos quejándoseー. Después de ser liberados, el pueblo de Israel perdió de vista la tierra prometida; perdieron la visión por estarse quejando. No permitas que la queja te desvíe y te haga perder el propósito de tu vida. Duda: vienen dudas y luchas a tu vida pero acuérdate del pueblo de Israel. No dudes de Dios ni de Su amor. Sírvele de todo tu corazón y Él te va a llenar de Su bendición. Desánimo: Si Dios te ha llamado no te alejes del Señor. Querer regresar: ¿Alguna vez has querido regresar? Hay cristianos que empiezan bien prendidos. Andan con tres versiones distintas de la Biblia a todas partes y cantan alabanzas en inglés sin siquiera hablar el idioma. Pero después empiezan a decaer y empiezan a permitir cosas en su vida que ya habían quitado. Lo que te va a mantener avivado es tener la visión clara: yo soy cristiano y vivo para servir a Dios.

Perdemos el enfoque cuando dejamos de servir a Dios con todo el corazón. ¡Ten cuidado de que el Diablo no te esté ganando las negociaciones! No regatees con el Diablo. No negocies porque vas a perder. Moisés nunca se rebajó en las negociaciones con Faraón. Siempre pidió exactamente lo mismo, siempre respondió lo mismo a las propuestas de Faraón: “¡Nel!”. Si Dios te llamó fue para que le sirvas con todo tu corazón.

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Viviendo en Cristo
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