Desánimo

Tu peor enemigo se llama desánimo

Prohibido dejar de luchar

En la Biblia se encuentran algunas historias acerca del pueblo de Israel. Sí, el pueblo escogido por Dios que, en ocasiones, aprovechaba su condición para ser rebelde y necio. Los israelitas veían el poder, el amor y la gracia de Dios en su vida diaria. El Señor les proveía de todo lo que necesitaban. Sin embargo, la prolongada rebeldía por parte del pueblo, llevó al Señor a permitir que el Rey Nabucodonosor los conquistara y los llevara cautivos a Babilonia. El pueblo, aún estando en cautiverio, no cayó en desánimo ya que Dios lo fortalecía. El Señor les hizo promesas (Jeremías 29:10) y una de ellas fue el plazo en el que Él los iba a liberar. El plazo finalmente llegó. El Señor cumpliría Su promesa y los llevaría de vuelta a casa.


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Acaso esta historia de un pueblo rebelde, que el Señor los escoge y los hace pasar por pruebas, los anima y les da promesas de bien ¿no te suena familiar? ¿Cómo sonaría esta historia si en lugar de nombrar al pueblo de Israel como su principal protagonista lo cambias por tu nombre?

Hasta aquí hay algunos puntos importantes a resaltar:

1) Tú has sido escogido por Dios, al igual que el pueblo de Israel. (1 Pedro 2:9)

2) El Señor permite que te sucedan cosas que te ayudarán a madurar. (Hebreos 12:6)

3) Dios te sostendrá mientras pasas la prueba. Él nunca te probará más de lo que tú puedas soportar. (1 Corintios 10:13)

4) El Señor cumplirá las promesas que te ha dado. (Números 23:19)

Continuando con la historia del pueblo de Israel, cuando se cumplió el plazo que el mismo Dios le había dado para liberarlos, el Señor lo hizo. Sí, Él cumplió su promesa y los restauró. El pueblo estaba emocionado y asombrado. ¡El Señor mismo los hacía volver a su tierra! Fue un tiempo de mucho júbilo, provisión sobrenatural y lleno de profecía.

También es tu historia

Aunque los exiliados se restablecieron en Jerusalén y se involucraron en la pesada tarea de la restauración, algo sucedió que ahogó su progreso. Las cosas comenzaron a cambiar y no precisamente para bien. Repentinamente, el pueblo se desvió, fueron intimidados y atemorizados para que no continuaran con el trabajo de reconstrucción de Jerusalén (Esdras 4:4-5). El pueblo, por todas estas cosas, comenzó a desanimarse. Increíblemente y, a pesar de los milagros, señales y provisión, el simple desánimo neutralizó el progreso del pueblo del Señor.

El desánimo se escabulló de manera sutil en tu vida y paralizó tu progreso.

¿Crees que esto solo le ha sucedido al pueblo de Israel? Quizá el Señor te ha librado de situaciones que no se le veía solución o quizá hizo algún milagro para que todo se resolviera a tu favor. Sin embargo, en lugar de que tomar las promesas y avanzar, el desánimo se escabulló de manera sutil en tu vida y paralizó tu progreso. Sí, el nombre clave de este enemigo es: desánimo.

En palabras simples, al igual que los israelitas, conoces las promesas que el Señor tiene para ti. El Señor quiere bendecirte con algo que Él ha preparado especialmente para ti. Él está esperando que lo busques. Que hagas todo lo que esté en tus manos para alcanzar la bendición, pero antes de que se cumpla, debes estar seguro de que te enfrentarás a momentos de desánimo. Como los judíos, puedes ser muy vulnerable al desánimo y sus efectos y, tal cual les pasó a ellos, puede detenerte si no estás caminando en fe.

¿Sigues creyendo que esta historia solo les ha pasado a los judíos?

La solución: cultiva un espíritu de lucha

Muchos cristianos quieren orar y pelear (algunos hasta se inscriben a clases de box) pero sienten que la opresión los toma. Isaías 61:3 habla sobre el “espíritu angustiado” o “espíritu de pesadez”. Otra versión le llama “espíritu desfalleciente”, eso es lo que impide que las personas usen sus fuerzas espirituales. Este espíritu  lo que hace es asfixiar tú energía espiritual y quitarte el deseo de hacer la voluntad de Dios (aunque no lo creas).

Ese enemigo es muy astuto y puede entrar a tu vida sin que te des cuenta.

Antes de que digas que a ti no te ha pasado, este espíritu llega a tu vida a través de varias formas. La desilusión de un ser querido, un mal día en el trabajo o darte cuenta que un familiar te engañó, te puede hacer vulnerable a ese espíritu opresor. Quizá, si sigues pecando repetidamente en una misma cosa, puede infiltrarse en tu alma de igual forma. Ese enemigo es muy astuto y puede entrar a tu vida sin que te des cuenta. Sí, así de peligroso y astuto es ese espíritu que provoca, entre otras cosas, el desánimo.  

Cualquiera que sea o haya sido la puerta, si ha entrado en tu vida,debes arrepentirte de todo pecado y renunciar a él de inmediato y de forma tajante. Debes perdonar a toda persona que necesites perdonar, y libérate de la desilusión y descontento que pueda haber venido a tu vida a través de tus errores personales. Renuncia a vivir en condenación y temor. Dios te ha dado la alabanza para contrarrestar al espíritu angustiado, debes confesar todas las bendiciones (o las que te sepas) que Él tiene para tu vida y llénate de gozo dándole gracias por Su bondad en ti.

No dejes que el desánimo sea un obstáculo

Si algún momento en tu día, a media mañana, a la hora del almuerzo/comida o a punto de salir de tu última clase o trabajo, te has dado cuenta de que no te has detenido un solo momento a meditar en el Señor, detente, ahora es hora. Levanta tu voz alabando al Señor, confiesa, grita, que todo tu país se entere de las bendiciones que Dios tiene para ti. Danza, salta, corre, suéltate, alaba, confiesa y gózate. Publícalo en Facebook (igual y rompe tu récord de Likes). Crea un numeral/hashtag en Twitter: #AlaboConfiesoGozo. Crea un post en Instagram. Una historia en Whatsapp. Donde y como gustes, pero exprésalo y confiésalo. ¡Hazlo realidad en tu vida! Recuerda que la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17). Así que, si tú lo vives y expresas, estás ayudando a los demás a vivirlo también.

El punto es que este espíritu de pasividad quiere atraparte. Sin embargo, si te tomas de la mano de Dios, alzas tu voz a Él y oras con fe y autoridad espiritual estás en el camino correcto para alcanzar las bendiciones que el Señor tiene para ti. Aún y si no sintieras lo que dices, comienza a creerlo y ora hasta que el desánimo se rompa sobre tu vida. Aunque en un principio sientas que tus oraciones no son genuinas y aún te sientas “falso” al orar, sigue adelante hasta que se rompa el desánimo y en la presencia del Señor encuentres libertad. Pronto encontrarás que tus palabras y oraciones serán contestadas y podrás seguir adelante en tu caminar con Él sin ningún obstáculo. ¡Aleluya!

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Crecimiento Espiritual
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