Perdón

Perdón para Todos

Dios no rechaza un corazón arrepentido.

El perdón de Dios es una experiencia inigualable. Es un acontecimiento que tiene lugar en la vida de todos nosotros sin importar la vida que llevemos. Jesús muestra estas afirmaciones con una imagen muy hermosa de un padre con su hijo en la parábola del hijo pródigo. Por eso debemos confiar en que esta experiencia es real y alcanzable por todos.

No saber cuál es el camino de Dios nos ha hecho apartarnos de Él. Esto obstaculiza que nosotros podamos llegar un día delante de Dios de manera agradable para Él. Como consecuencia esto ha ocasionado en el corazón de muchas personas una opresión en cada área de su vida. Pero recordemos que sin importar nada, el perdón de Dios está disponible para cada uno de nosotros cuando de verdad mostramos arrepentimiento.

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” Salmos 51:17

Al igual que esta promesa existen muchas más, como en 1 Juan 1:9 en las que Dios nos muestra que está ahí para nosotros y que podemos dejarle nuestras cargas. Tener en mente estas promesas facilita mucho que tengamos un anhelo por conocer Su perdón


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Perdón Hacia los Demás

Dios desea que aprendamos a perdonar de la manera como Él lo hizo con nosotros. Tal vez hemos anhelado ser libres de esa carga, pero siempre hay momentos en que nos hemos preguntado si es necesario que perdonemos a los que nos han ofendido. El problema es escudarnos pensando que nosotros somos los ofendidos y pasar por alto nuestra obligación como cristianos. Dios es muy claro en Su Palabra al decirnos que nuestro perdón hacia los demás es un paso importante para alcanzar la imagen de Cristo en nosotros.

Cuando entendemos el perdón de Dios nace en nosotros un anhelo por perdonar a los demás de la misma forma en que Dios nos perdonó a nosotros.

Dios cumple Su parte de la promesa. Pero muchas veces nosotros olvidamos esas promesas y buscamos llenar nuestra vida con nuestros propios deseos. Aún con el perdón de Dios a la mano preferimos guardar rencores hacia quienes nos ofenden.  Esta manera de reaccionar nos enfrasca en un mismo lugar y podemos permanecer ahí sin darnos cuenta. El perdón de Dios no es un sentimiento, es una decisión. Ten en cuenta que el tiempo no cura las heridas. Es el perdón de Dios el que lo hace.

Perdón y olvido

“Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está del occidente” Salmos 103:12

Dios no solo calma las aguas. Él levanta nuestra vida haciendo a un lado todas las ofensas que le hemos hecho. No busca guardar nuestros pecados para cuando sea necesario recordarlos. Dios prefiere considerar la pureza de Cristo que la maldad que llevamos puesta.


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Poder para Perdonar

Muchas veces vamos por la vida como si esto no fuera real. Saber el significado de algo y vivirlo de todo corazón es algo muy diferente.  Cuando te mantienes firme en el perdón de Dios comienzas a ver milagros en tu vida. Jesús tiene el poder para liberarte de tus pecados pasados y redimirte.

Sabemos que Jesús tiene el poder espiritual para perdonar nuestros pecados. Sin embargo, fue necesario mostrar Su poder espiritual de una manera física ante el pueblo de Israel. 

“Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa” Lucas 5:24

Este mismo poder, por medio del perdón de Cristo, se ofrece para cada uno de nosotros. Sólo necesitas tomarlo y Él te levantará y caminarás en una senda completamente nueva. Dios tiene el poder pero nos da el derecho de tomar la decisión de buscar Su perdón o hacerlo a un lado.

Perdón inmerecido

Muchas veces no nos acercamos a Dios por miedo a que por tener una mala vida seamos rechazados. Esto pasa en el mundo, pasa con familiares, amigos y compañeros. Con Dios es diferente. Él no busca vidas perfectas. Él busca adoradores que rindan su vida a Él sin importar que tan mala o buena haya sido antes. No necesitas ganarte su perdón, ni pagarlo con dinero o buenas acciones. Dios te lo da, lo único que necesitas en arrepentirte e ir humillado delante de Su presencia reconociendo que necesitas de Su perdón.

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