Enfoque

¿Cuál Es Tu Propósito en la Vida?

Algo grande está por venir.

Conforme va pasando la vida, tu manera de pensar cambia. Te das cuenta que muchas de las cosas que considerabas importantes, ya no lo son. Esto sucede, probablemente, porque cuando eres joven eres más influenciable por la sociedad y por el mundo. Sin embargo, vas madurando y es inevitable cuestionar el propósito por el cuál estás aquí.

¿Se Te Fue el Tren?

Hay una anécdota que cuenta que Albert Einstein se subió a un tren y en algún momento del recorrido vino el señor que pedía los boletos. Einstein no encontraba su boleto, y el encargado del tren le dijo: no se preocupe yo sé quién es usted. A lo que Einstein contestó: no, el problema no es quién soy sino que sin el boleto no sé a dónde voy. Pareciera que así hay muchos cristianos, no saben hacia dónde van.

¿Cuál debe de ser la motivación en nuestra vida?

Te has preguntado ¿por qué vives?, ¿por qué haces lo que haces?, ¿cuál es tu fin?, ¿qué es lo que quieres lograr o alcanzar? Uno puede planear y pensar mil cosas pero cuando sigues al Señor, Él hace de tu vida las cosas que no esperas, y todas esas cosas que Él hace, siempre son mejores. Puedes hacer los planes que quieras pero el propósito de Dios siempre se cumplirá.


También lee: Un Edificio con Propósito


Sueños Y Motivaciones

Todos tenemos metas en nuestras vidas y todos tenemos deseos. Tal vez tu estés deseando un coche, un trabajo, una pareja, etc. Muchas veces podríamos alcanzar esas metas, y aún cuestionarnos ¿esto es todo?, ¿para esto vivo?, ¿este es el propósito de mi vida?

Hay gente que ha alcanzado riquezas, que ha cosechado muchos logros y con todo eso son las personas más infelices. La verdadera felicidad no son las cosas materiales, sino una vida correcta con Dios. “No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste”. (Proverbios 23:4)

Hace unos días, me encontraba con mi familia fuera de la ciudad y fuimos a una nevería. Resulta que la persona que me atendía era, como yo, de Monterrey, México. Me dijo que le había tocado atender a más clientes de Monterrey y que a su percepción todos ellos tenían muy buenos trabajos y un buen nivel de vida. Estuvimos platicando y le conté que yo era pastor de jóvenes. Finalmente me preguntó cómo podía hacer para que le fuera mejor. Le dije: “sé fiel en lo poco que tienes y Dios te dará más, entrégale tu vida al Señor Jesús”.

Estamos tan bombardeados por el mundo, motivados a ser famosos, a tener más y alcanzar todo lo que a sociedad nos dice. Pero ¿cuál es la motivación correcta?

“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.” Lucas 5:4-6

En este momento Jesús aún no tenía discípulos formales que le siguieran. Pedro, Jacobo y Juan aún eran pescadores, solamente. Es entonces cuando sucede un milagro. Jesús había estado haciendo milagros, pero este en particular era un milagro diferente, era un milagro personal. Pedro, Juan y Jacobo, no eran personas importantes, ni famosas, sino gente común y corriente.


También lee: Pruebas Que Transforman


De lo Ordinario a lo Extraordinario

Ellos salían todos los días a pescar, era lo que sabían hacer. Tal vez era una vida monótona, al estilo “godínez”. En esa monotonía de pescar, vender, entre otras cosas, quizás se escondía una conformidad, ya que sus padres también habían hecho lo mismo. Habían heredado ese oficio y tenían la idea de ser pescadores el resto de sus vidas, ese era su propósito.

Yo creo que ellos también tenían sueños. Me los imagino cotorreando, aventando la red y platicando, cada uno diciendo sus sueños: “Oye, ¿y si ponemos una empresa de peces?”. Tenían una vida ordinaria, simple, común y de rutina, y es en ese momento cuando algo sucede. Llega Jesús.

No habían pescado nada en toda la noche. Es en ese preciso momento cuando llega Jesús y les hace un milagro muy especial. Dime, ¿cuál es el sueño de un pescador? ¡Pescar mucho! Jesús llega después de una mala noche ¡y les llena dos barcas de peces! El sueño de un pescador, Jesús viene y lo hace, sin que ellos se lo pidieran.


También lee: Pasa al Siguiente Nivel


Un Llamado Muy Personal

La razón para la cual Jesús les llama era algo personal. Cuando Jesús viene y les cumple un milagro conforme al deseo de su corazón, ellos dejan todo y lo siguen. El día que ven cumplirse ese deseo, en lugar de aferrarse a eso, dejaron todo y le siguieron. Se dieron cuenta que aunque tuvieran las barcas llenas de peces, eso no era suficiente. Vivir ese logro no era lo más importante.

Habían trabajado gran parte de su vida como pescadores. Cada mañana se despertaban y hacían lo mismo. Pero ¿cuál es el propósito para trabajar todos los días? Claro que hay que trabajar pero, ¿es eso lo que satisface tu vida y llena tu corazón? Qué bueno que tengas metas físicas, educativas o económicas, pero quiero decirte que eso no debe ser la mayor prioridad en tu corazón porque finalmente no va a traer felicidad y plenitud a tu vida.

“Cuando vives solamente para tus sueños nunca vas a estar satisfecho.”

Pedro, Jacobo y Juan, después de ver ese milagro, dejaron todo y le siguieron. El propósito de este mensaje no es que abandones tus sueños y planes. El propósito es entender que nuestra mayor pasión y prioridad debe ser Jesús. Cuando vives solamente para tus sueños nunca vas a estar satisfecho. Lo único que puede traer satisfacción verdadera a tu vida, es seguir a Jesús y cumplir los planes que Él tiene para ti y por los cuales té diseñó y te creó desde el principio.

Dicen que son dos los días más importantes en la vida de una persona: el día en que nace y el día en el que sabe para qué nació. ¿Ya conoces tu propósito en la vida?

El Verdadero Enfoque

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin”. Eclesiastés 3:11

Dios puso en ti un anhelo y el deseo de un propósito. En todos puso un anhelo de alcanzar algo más. Por eso el ser humano se mete en vicios, placeres, trabajo y trata de acumular muchos logros en su vida. Aún con todo eso, sigue existiendo una insatisfacción, un vacío y una necesidad de plenitud. Es triste ver que nosotros que nos llamamos cristianos estemos viviendo vidas de manera insatisfecha. El problema no es tu trabajo o las circunstancias alrededor, el problema pudiera encontrarse en tu enfoque. ¿Para qué estás viviendo?

Él es la razón por la cual vivimos, Jesús es el todo y en todos. Jesús siempre retaba a la gente a ver más allá de lo terrenal. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Mateo 6:33

Muchos cometemos el error de buscar a Dios para conseguir algo, ya sea un trabajo, dinero, salud, y esto es un error. Eso es querer usar a Dios y demuestra que nuestro corazón está en las cosas que Él puede darnos, y no en Dios mismo.

Por el contrario, cuando Dios es suficiente y recibes algo de parte de Él en tu vida, ¡gloria a Dios por ello! y si no, ¡también gloria a Dios! Lo que debes buscar es depender solamente de Su amor, de Su verdad, y de la relación con Él día a día. Algo que considero clave para poder vivir una vida plena y con un propósito es esto: buscar vivir primeramente para Dios.

“Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo”. Mateo 13:44

 

¡Qué poderosa verdad encontramos en este versículo! Jesús compara Su reino con un tesoro tan precioso que es digno de que entreguemos lo que consideramos de más valor en nuestra vida a cambio de poseerlo. Así de importante es que busquemos Su reino primeramente.


También lee: ¿Cristiano Genuino o en Apariencia?


¿Cuál Es Tu Prioridad?

Es de suma prioridad que construyas tu vida alrededor y sobre el reino de Dios, ya que si no lo haces entonces la vas a construir alrededor de otras cosas, de otras motivaciones que no son tan trascendentes y no te darán la plenitud que tu alma anhela.  Ningún otro propósito trasciende como buscar primero Su reino y darle la máxima importancia al Señor.

“No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan”. Mateo 6:19-20

Es necesario que escojas entre los tesoros de esta tierra o los tesoros eternos. Lo mejor de los tesoros en los cielos es que nadie te los va quitar sino que lo vas a tener para siempre. Si este es tu deseo necesitas dejar de intentar agradar a todos alrededor tuyo y buscar con todo tu ser agradar a Dios.  

¿Cómo sabes cuánto valor le has dado a algo en este mundo? La respuesta la podrás encontrar recordando el impacto que te causó y cuánto te afectó la pérdida de ello. Todos hemos experimentado pérdidas: dinero, objetos, familiares, amistades, relaciones, propiedades, un empleo, etc. Podemos perder muchas cosas. Un hijo de Dios, a diferencia de alguien más, puede sufrir pérdidas fuertes pero su vida no se verá destruida, derrumbada o afectada porque Dios sigue siendo lo más importante para él. Su tesoro es Dios y no Sus bendiciones o añadiduras. ¿En dónde has estado haciendo tesoros últimamente?

Entregar Todo

A lo largo de tu vida vas a tener pérdidas, las cuales representarán pruebas para tu corazón. En medio de ellas debes hacer de Dios tu estabilidad y tu tesoro. Un hijo de Dios sabe entregarle todo a Dios.

“los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.” Apocalipsis 4:10-11

 

Echar nuestras coronas es una manera de decirle al Señor que todo lo nuestro le pertenece. Nuestra vida, nuestro dinero, nuestras fuerzas, nuestra profesión, todo es Suyo. Un hijo de Dios sabe que todo le pertenece al Señor. ¿Estás seguro que todo lo que posees le pertenece al Dios? Todo es Suyo, hasta tu futuro.

En el tiempo de Jesús llamarle Señor a alguien se refería a que Él es el amo y yo soy el esclavo. Déjame preguntarte algo: ¿el esclavo posee algo? No, todo es de su señor. Si tu has hecho a Jesús el Señor de tu vida, eso significa que tu vida es de Él, y tu futuro también es de Él. Tus sueños y tus planes son de Él.

“Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”.  2 Timoteo 1:12

 

 

Un Propósito Más Grande

Poner al Señor en primer lugar, va a hacer tu vida más fácil. Cuando no te pescas de ninguna cosa, esto no solo hace tu vida más ligera sino que le da un propósito mayor. Es tiempo de soltar la comodidad para alcanzar algo más grande.

Pedro, Jacobo y Juan tenían una vida normal, pero vino Jesús y les dio un propósito más grande. No eres cualquier persona, ni cualquier estudiante, ni cualquier trabajador, tú has sido llamado a algo más grande. Nunca olvides que eres especial, y has sido llamado a reflejar la gloria de Dios.


También lee: Llamados a Amar a Dios


El Gran Arquitecto

Me gustaría concluir con esta historia. Cuentan que en el siglo XVII, un arquitecto muy famoso estaba reconstruyendo una de las catedrales más grandes en Londres. Un reportero de un periódico local llegó a la obra y le hizo la misma pregunta a 3 albañiles: ¿Qué estás haciendo? El primero contestó: Estoy cortando piedras. El segundo contestó: Estoy construyendo un muro. Finalmente el tercero contestó: Estoy trabajando para el arquitecto y estamos construyendo una de las catedrales más grandes de Londres.

¡Que diferente manera de pensar de el último albañil!. Él sabía que no solo estaba realizando una pequeña tarea sino que él era parte de un gran proyecto y que formaba parte del equipo de un gran arquitecto. Mi pregunta para ti es la siguiente: ¿Estás cortando una piedra, estas haciendo un muro, o eres parte de la obra del más grande Arquitecto, que te ha llamado a ser parte del extendimiento de Su reino?

“Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron”. Lucas 5:11

Categorías
Viviendo en Cristo
Hay un Comentario sobre este artículo
  • JAIME REYES
    24 agosto 2016 at 10:45 pm

    Excelente gracias 😀

  • ¡Entérate!

    Suscríbete a nuestro correo semanal.

    *Que no se te pase.

    ¿Quieres Más?