Hábitos

Tú puedes nutrir buenos hábitos y vivir una vida diferente

¿Qué hábitos estás alimentando?

Una vida en Cristo significa “renovar nuestra mente” y con seguridad puedo decir que todos necesitamos de este proceso para cambiar nuestra manera de vivir. Recuerdo mi vida antes de que ese proceso comenzara y constantemente me quejaba de cualquier cosa que sucedía a mi alrededor, incluso atraía a esa misma clase de amistades y personas a mi vida. Conocer sobre la vida de Jesús y sus enseñanzas me mostraba que Dios desea cambiar nuestra manera de vivir, entre ellas, nuestros hábitos, costumbres, actitudes e incluso pensamientos para crecer y darle la gloria a Él.

Se cuenta la historia de un padre amoroso que buscaba enseñar buenos principios y valores a su hijo y no le quedaba mucho tiempo de vida, por lo que dispuso un tiempo con él para platicar. Después de un largo tiempo de charlar concluyó: “Hijo, existe una lucha en nuestra vida llamada “De la carne y el espíritu”.

“La vida en la carne busca saciarse de celos, falta de perdón, orgullo, rencor y odio. La vida en el espíritu busca todo lo agradable y perfecto: la paz, el amor, bondad, humildad y dominio propio”, dijo el padre. El hijo sorprendido de esto preguntó: “Padre, ¿cómo se quién ganará esta lucha?”. El padre respondió: “Ganará aquél al que tú alimentes; pero nunca olvides que uno te guiará a la desdicha y otro a la vida y paz”.


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Alimenta buenos hábitos

Al igual que ésta historia, la calidad de tu vida dependerá de qué estés dispuesto a alimentar. Es necesario meditar sobre lo qué estamos alimentando hoy en día en nuestras vidas. Si alimentamos hábitos negativos tales como falta de perdón, enojo, rencor, dolor, orgullo y otros aspectos negativos, lo que cosecharemos para nuestra vida no será de bendición.

Por ejemplo, tal vez sientas que expresarte mal de tu empleo o algún compañero de trabajo traerá alivio a tu vida, pero esto no es así. Al contrario, estás haciendo que gane fuerza y lo que alimentamos dentro, siempre querrá más.

Por otra parte, si comienzas por sembrar hábitos positivos en tu vida tales como paz, la paciencia, el amor a tu prójimo verás resultados de bendición. La Biblia nos enseña que lo que sembramos, cosechamos y Dios desea mantenerte en bendición y además, que puedas ser de bendición para los demás. En lugar de expresarte mal de la situación que estás enfrentando o de alguien que te ha hecho daño, cambia ese mal hábito por uno bueno y tu vida cambiará drásticamente.

¿Y cómo lograr un cambio de hábitos? Un estudio británico llevado a cabo en el University College de Londres ha demostrado que hacen falta 66 días para que se cree un hábito y pueda mantenerse durante años. Eso significa que si durante ese número de días “repites algo cada día en la misma situación, se convierte en una reacción automática ante dicha situación”. ¡Qué impresionante!


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¿Qué son los hábitos?

Los hábitos son comportamientos o actitudes adquiridas o aprendidas que luego realizamos sin siquiera pensarlo. Es algo casi involuntario o por instinto. Muchos de nosotros hacemos lo mismo una y otra vez al punto en que ya forma parte de nuestra naturaleza sin darnos cuenta. Sin embargo, es necesario meditar sobre estos hábitos pues tal vez alguno de ellos pudiera impedirnos alcanzar lo que Dios tiene para nosotros.

Muchos de nuestros hábitos provienen de costumbres adquiridas donde crecimos en la sociedad y en el hogar. Si en tu núcleo familiar observaste que era normal murmurar sobre la gente que no era de tu agrado, probablemente has adoptado estos hábitos negativos. Pudiera ser que en tu lugar de trabajo o en la escuela te rodeaste de personas que buscaban la burla, y la falta de respeto hacia los demás era el pan de cada día, entonces posiblemente ya eres parte de eso.

Tal vez éste no sea tu caso y creciste en un entorno de hábitos como la dedicación, el orden, la limpieza, el respeto, puntualidad, paz y amor. ¡Bien por ti! Otros hábitos positivos que pudieses adquirir podrían ser una dieta balanceada, ejercicio físico mínimo 3 veces a la semana, además de dormir y descansar a una hora determinada para que tu cuerpo se renueve. Éstos hábitos se pueden también aprender y adquirir.

El 90% por ciento de nuestra conducta cotidiana está regida por nuestros hábitos.

Ya sea que tus hábitos sean positivos o negativos, determinarán en gran medida la calidad de tu futuro. Un estudio indica que el 90% por ciento de nuestra conducta cotidiana está regida por nuestros hábitos. Piensa en eso: desde que te levantas hasta que te vas a dormir, el gran porcentaje de lo que haces es el resultado de tus hábitos. Esto incluye el modo en que tratamos a los demás, como gastamos nuestro dinero, qué vemos en televisión o lo que leemos, qué cosas elegimos escuchar e incluso acerca de qué decidimos hablar.

Renueva tu mente

El noventa por ciento del tiempo estamos en piloto automático. Hacemos lo que siempre hemos hecho. Si quieres cambiar tu manera de vivir, tendrás que comenzar por cambios conscientes en tus hábitos diarios. Si buscas resultados diferentes, no hagas lo mismo de siempre.

Si quieres tener una mejor calidad de vida, tendrás que examinar y meditar en tus hábitos. ¿Tiendes a ser negativo en tus conversaciones y pensamientos? ¿Llegas tarde al trabajo? ¿Vives con miedo y preocupación por cada cosa que sucede? ¿Estás comiendo de más? ¿Tienes alguna adicción?

Debes entender que tu hábito quizá no sea ilegal, contrario a la ética, a la moral o incluso a la ley, pero puede ser una acción o actitud que parezca algo pequeño o insignificante y, si no haces algo al respecto, perderás lo que Dios tiene reservado para ti.

La buena noticia es que sí puedes cambiar, la Biblia nos dice en Romanos 12:2 “…transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (RVR1960). El apóstol Pablo nos exhorta e invita a permitir que nuestra mente sea transformada a la perfecta voluntad de Dios. No debemos moldearnos a los pensamientos de este mundo, por lo tanto debemos impulsarnos a cambiar, a romper paradigmas y hábitos negativos que nos impiden crecer y caminar en la voluntad de Dios.

“Todas las cosas me son lícitas, más no todas me convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna”. 1 Corintios 6:12

¡Que versículo tan profundo!. Pablo pudiera realizar cualquier cosa que se dispusiera a hacer, sin embargo, conoce que no todo lo que él pudiera hacer es conveniente o productivo para su vida, por lo que estableció firmeza en sus decisiones y mencionó que no permitiría que algún comportamiento, hábito o actitud que no le convenga lo dominase.

Hijos del Rey de reyes

La gente exitosa desarrolla buenos hábitos en su vida pues tiene sus metas claras y objetivos fijos. Tú como hijo del Rey de reyes debes cortar con todos aquellos malos hábitos, desde los más pequeños hasta los más grandes. Dios quiere que lleguemos a otro nivel en nuestra vida, no quiere vernos atados a lo malo. Por lo tanto es importante que como sus hijos vivamos una vida completamente diferente, una vida excelente. Si tienes el mal hábito de nunca llegar temprano a tu trabajo, cámbialo. La gente exitosa suele ser puntual. Establece una nueva rutina de puntualidad.

¿Cómo cambiamos un hábito? Muy sencillo, dejemos de alimentarlo. Deja que muera de hambre, somételo y al mismo tiempo nutre tus hábitos positivos. Es importante que sepas que un mal hábito se adopta con facilidad a tu vida y el producto de esto te cobrará la factura tarde o temprano pues con el tiempo te resultará difícil convivir con él.

No permitas que los malos hábitos controlen tu vida. A través de la Palabra de Dios te darás cuenta de que Él desea que vivas en libertad y en bendición, pero necesitas nutrir hábitos que te ayuden a crecer y reconocer que Él ya te ha dado todo lo que necesitas: una vida llena de gozo, paz, plenitud, paciencia y amor. Solo te falta hacer lo que te corresponde.

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