Perdonar

¿Por Qué Debería Perdonar?

La falta de perdón podría estarte destruyendo sin que te des cuenta.

¿Te has preguntado alguna vez lo que significa realmente perdonar? Hoy quiero compartir contigo acerca de lo que Dios nos dice mediante Su palabra en cuanto al perdón.

Yo creo que ninguno de nosotros tenemos la capacidad de perdonar correctamente. La capacidad de perdonar verdaderamente proviene de Dios. El perdón es tan importante que necesitamos recibirlo, aprenderlo y aplicarlo. Es muy interesante leer en la Biblia que Jesús hace mucho énfasis en la acción de perdonar.

Aprendiendo a Perdonar Como Dios Dice 

Los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar. Entonces, Él les enseñó la oración que ahora conocemos como “Padre Nuestro”. Es sumamente interesante leer que al final de la oración Él hace énfasis y destaca el perdonar: “Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial te perdonará a ti; pero si te niegas a perdonar a los demás, tu Padre no perdonará tus pecados” (Mateo 6:14-15 NTV).

“Dios considera el perdón de nosotros hacia nuestros semejantes tan indispensable como el que recibimos de Él”.

¿Has conocido gente histórica? No, no quise decir “histérica”. Hablo del tipo de gente que comienza con mil y un historias de cosas que les hicieron en el pasado y que aún no han podido perdonar.

Todos de alguna manera somos “históricos”. Tendemos a aferramos a las cosas que nos hicieron daño y, tristemente, parece que muchas personas viven más en el pasado que en el presente. Quizá tu has pasado por esto y la realidad es que, mientras sigamos con esos sentimientos de amargura y de falta de perdón, no podremos disfrutar del presente y caminar hacia el futuro con alegría. ¡No permitas que el pasado te siga atando!


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De manera mas clara, podemos ver el perdón en la palabra de Dios en dos niveles:

  1. Perdón de Dios hacia nosotros.
  2. El perdón de nosotros hacia los demás.

¿Acaso no es cierto que disfrutamos que Dios nos perdone y que tenga un amor inagotable para nosotros? Disfrutamos el hecho de que Él nos amo primero, que Él siempre nos comprende y que sabe por lo que pasamos; que Él siempre tiene perdón para nosotros.

¿Será que nos encanta que Dios nos perdone pero, cuando nos toca a nosotros perdonar, no queremos hacerlo? El dar perdón involucra una acción y decisión de nuestra parte.

“Si Dios tiene nuevas misericordias para nosotros cada mañana, ¿no deberíamos nosotros también de tener nuevas misericordias para los demás?”

El mayor problema no es saber que debemos perdonar, sino pensar que no tenemos por qué hacerloEste tema del perdón siempre pareciera que alguien más lo tiene que escuchar, seguramente este mensaje es para Panchita, para Cuquita o para Mengano, pero no para mí. La realidad es que este mensaje también es para ti.

Pareciera que siempre que nos hacen algo a nosotros, tenemos el derecho de no perdonar y decir frases como: “Si tú supieras lo que me hicieron, estarías de acuerdo conmigo en que no tengo por qué perdonar”. Ese es el sentimiento natural del humano, pero no lo que Dios quiere para nosotros. Perdonar es algo tan profundo y tan especial que necesitamos analizar detenidamente lo que la Biblia nos dice al respecto

Quizá nadie alrededor tuyo sepa por lo que haz pasado, y tal vez nadie pueda comprender lo que te sucede, pero Jesús sí puede y Él sabe por lo que pasaste y lo que vives actualmente. Para Dios es sumamente importante que tú no tengas ningún estorbo en tu corazón.  Él desea que puedas ser libre.

Realidades de la Falta de Perdón

1. La falta de perdón es más sutil que la mayoría de los pecados

¿Por qué razón? Porque se arrastra en tu espíritu tan suave e “inocentemente” que no te das cuenta que está ahí hasta que florece. ¡Ni siquiera te das cuenta como va entrando esa amargura en tu alma! La Biblia lo menciona como raíces de amargura (Hebreos 12:15). En ocasiones la falta de perdón llega a ser más devastadora que la mayoría de los pecados ya que te envuelve sin que te des cuenta.

2. La falta de perdón es probablemente el más común de todos los pecados

3. La falta de perdón es el pecado más peligroso.
Quizá la falta de perdón no te va a causar una sobredosis o un accidente fatal, pero sí puede terminar amistades, separar familias,t dividir iglesias y aún naciones.

La Falta de Perdón es Como una Prisión

Cuando Pedro le preguntó a Jesús cuántas veces debería perdonar al que pecara contra él, Jesús le respondió con la parábola del deudor que no perdona (Mateo 18:21-35). Este deudor, quien era un siervo, se negó a perdonar una deuda de unos pocos miles de monedas de plata a un compañero, siendo que a él le había sido perdonada una deuda de millones por su amo.

La deuda que tenía este hombre con su amo representaba muchísimo dinero, y el Señor pone este pasaje en la Biblia para compararlo y hacernos ver la gran deuda que tenemos con Dios. Nadie de nosotros puede pagar la salvación. Nadie puede corresponderle a Dios y suplir la justicia de Él. No hay justo ni uno solo que pueda pagar el precio que Dios pagó por nosotros. ¡Es una deuda impagable! No tenemos ni un mérito, ni autoridad, ni un título o credencial que pueda otorgarnos la vida eterna. Pero el Señor pagó esa deuda por nosotros y esto es solo por Su gracia, Su amor y Su misericordia. Podemos tener vida eterna porque Él pagó lo que tú y yo debíamos. Él pagó nuestro castigo eterno. Jesús en la cruz nos dio el ejemplo perfecto del perdón.


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Dios te perdona; pero es la decisión de cada persona el aceptar el perdón de Dios.

Leemos en la historia en Mateo 18 que al hombre al cual se le había perdonado una gran deuda decide no perdonar a aquél que le debía una cantidad mucho menor comparada con la que él debía a su amo, y decide ponerlo en una cárcel hasta que le pague todo.

Cuando no perdonas, estás poniendo a esa persona que te ofendió en una cárcel. Deseas mantener a esa persona encerrada en ese lugar para que pague. Piensas que tiene que sufrir, que tiene que pagar y que tiene que sentir lo que tú estás sintiendo o viviendo. Dentro de ti surge un deseo de que esa persona no sea feliz, de que no disfrute su vida, de que le vaya mal. Si te enteras de que esta persona la está pasando, ¡te alegras! Esto no es algo que agrade al Señor. No nos damos cuenta, pero en ocasiones tenemos a nivel del alma mucho resentimiento contra otras personas debido a que hemos experimentamos el perdón de Dios.

Muchas veces tenemos relaciones con los demás a un nivel muy superficial. En muchas ocasiones, todo esto es consecuencia de la falta de perdón o envidias.

Otro caso a mencionar es que en nuestra cultura no nos gusta ver a otros prosperar o sobresalir. Un ejemplo es cuando te encuentras en el trabajo y están por dar un premio al final del mes al mejor empleado. “El premio de este mes es para… ¡Panchito! ¡Un aplauso para él!” Por fuera pudieras estar aplaudiendo, pero por dentro quizás te encuentras diciendo: “¡No puede ser que él sea el mejor empleado!”.

El Perdonar Es una Decisión

“No juzguen a los demás, y no serán juzgados. No condenen a otros, para que no se vuelva en su contra. Perdonen a otros, y ustedes serán perdonados”. Lucas 6:37

Perdonar no es un sentimiento. Dios nos pide perdonar y si nos lo pide es por que podemos hacerlo. Si fuera imposible perdonar, Él no nos lo pediría. Si nos pide perdonar es por que esto significa que es una decisión y, por lo tanto, es posible hacerlo. Dios nos lo pide no solo por el bien de la otra persona, sino por el bien nuestro, el bien de nuestro corazón.

Sé honesto y toma un momento para pensar si hay alguna persona con la que tengas un conflicto. Lo que sea, desde lo mas pequeño hasta lo mas profundo. ¿Es algún amigo o amiga? ¿Un ex? ¿Algún familiar? ¿Compañeros de trabajo? Es impresionante saber que Dios considera el perdón de nosotros hacia nuestros semejantes tan indispensable como el que recibimos de Él.


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¿Por qué debemos perdonar?

1. Para poder reflejar a Dios

“Si eres amable solo con tus amigos, ¿en qué te diferencias de cualquier otro? Hasta los paganos hacen lo mismo. Pero tú debes ser perfecto, así como tu Padre en el cielo es perfecto”. Mateo 5:47-48

La Biblia nos señala que Dios quiere llevarnos a la estatura de Jesús. Si nosotros perdonamos, estamos reflejando el amor de Dios y estamos comportándonos como hijos de Dios. Debemos buscar ser como Él.

2. Para poder entender mejor el perdón que Dios nos ha dado

Cuando ponemos algo en practica, lo comprendemos mejor. ¿Quieres comprender más la profundidad del amor de Dios para ti? Entonces ama más a los demás. ¿Quieres entender más la misericordia de Dios para ti? Ten misericordia para los demás. Ten misericordia con esa persona que es difícil de amar. Es verdad que a veces esto resulta complicado y nos cuesta más amar y perdonar a ciertas personas, pero es necesario que lo hagamos por nuestro bien.

3. Es bueno perdonar porque es bueno para nuestra alma

Perdonar trae sanidad a nuestras emociones, a nuestro espíritu y hasta a nuestro cuerpo. Dios lo dice porque nos ama y sabe que es bueno para nosotros.

¿Qué Más Nos Da el Perdón?

1. Libertad

“Entonces el amo sintió mucha lástima por él, y lo liberó y le perdonó la deuda”. Mateo 18:27

¿Qué hizo el amo? ¡Lo liberó! ¡Lo soltó! Hay gente que les gusta “perdonar” a las personas pero también les gusta recordarles lo que les hicieron, atarlos al pasado. ¡Suelta a esa persona! ¡Sé libre!

2. El perdón cierra la puerta al dolor

Perdonar no es olvidar; perdonar es recordar sin dolor ni resentimiento contra esa persona. Desde un punto de vista más profundo todavía, perdonar es ponerte en el lugar del otro. Es tener misericordia y poder comprender a la otra persona así como tú esperas que te comprendan cuando has fallado. Es la decisión de dejar el dolor, cerrar la puerta y dejar la situación atrás. No es fácil, pero es posible y Dios quiere ayudarnos a hacerlo.

3. Perdonar trae vida

“Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y porque aún no les habían quitado la naturaleza pecaminosa. Entonces Dios les dio vida con Cristo al perdonar todos nuestros pecados”. Colosenses 2:13

El Señor nos dio vida cuando nos perdonó y de la misma manera, si nosotros perdonamos, vamos a dar vida a los demás. No perdonar es como ser un carcelero, es meter a la persona en la cárcel y sostener la llave en la mano. Él no es libre, pero la verdad es que tú tampoco debido a que tienes que estar ahí cuidándolo, que no viva, que no disfrute, que no salga. Pero si le abres la puerta, la persona es libre y tú también porque ya no tienes que estar ahí. Perdonar es dar vida; es dejar ir y dar vida a otros que están alrededor nuestro.

Tenemos que aprender a dejar ir y a soltar. El deseo de Dios es que seas libre y que dejes de ser un “carcelero”. El deseo de Dios es que puedas perdonar y que no exista ni una persona en la cárcel de tu corazón, que no estés deseando nada en contra de ninguna persona.

Si el Señor te dice que sueltes y que perdones todo es por que vas a ganar algo más grande. Cambia eso por lo que Dios tiene para ti; ¡cámbialo por vida! ¡Perdónalo todo! No esperes a que la otra persona dé el primera paso. Decide hoy perdonar en el poderoso nombre de Jesús.

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Viviendo en Cristo
2 Comentarios sobre este artículo
  • Anónimo
    13 Julio 2016 at 1:32 am

    Muy cierto, gracias!

  • Anónimo
    5 Septiembre 2016 at 10:27 pm

    El perdón nos libera de enfermedades por emociones guardados.

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