Libertad

¿Qué Es Realmente la Libertad?

La verdad nos hará libres.

La Biblia nos habla mucho de la libertad, sin embargo, ¿qué es la libertad?

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Juan 8:31 (RVR1960)

En este pasaje, Jesús está hablando a los judíos y no judíos que ya creyeron en Él. El objetivo es explicarles la manera que pueden llegar a ser discípulos. La manera para poder llegar a ser discípulo del Señor es permaneciendo en Su palabra. Si permanecemos en Su palabra Su verdad nos hará libres y seremos sus discípulos.

Los judíos pensaban en lo bueno que era ser libres sin embargo no entendían lo que Jesús les estaba diciendo. Los judíos no entendían lo que significaba ser libres. A pesar de que entendían el concepto de libertad, no identificaban la forma de aplicarlo en sus vidas si ellos nunca habían sido esclavos. En ese momento es cuando Jesús hace referencia al pasaje de Juan 8:34-36.


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Verdadera Y Falsa Libertad

Un verdadero discípulo puede alcanzar una verdadera libertad. Si existe una verdadera libertad evidentemente también existe una falsa libertad. ¿Cuál es esa falsa libertad? La falsa libertad es aquella con la que ya contaban los discípulos o judíos. Todos ellos ya eran libres. La libertad que tenían se pudiera resumir en que nadie les podía decir lo que tenían que hacer. La libertad para ellos era esa. Sin embargo, Jesús dice lo contrario. Él considera esa libertad como falsa. Una verdadera libertad es aquella que puedes tener por medio de permanecer en Su palabra. Si no estás viviendo esta verdadera libertad, la libertad que vives es falsa.

En la alegoría de Sara y Agar, se compara a Agar con la ley y a Sara con la promesa. El hijo de Agar, Isamel, es el resultado de la ley (la esclavitud) mientras que el hijo de Sara, es el hijo de la promesa. Se dice que Isamel era el hijo de la esclava.

Pablo les dijo a los gálatas que si les presentó a Jesucristo no entendía por qué volvían a la esclavitud. Los gálatas volvieron a ser esclavos, aunque en una manera distinta. La esclavitud debería ser algo que se apodera de nosotros involuntariamente. Sin embargo, los gálatas volvieron a ser esclavos porque ellos así lo quisieron, voluntariamente.

¿Qué Es la Esclavitud?

Si queremos saber por qué volvieron los gálatas, debemos entender primero lo que es la esclavitud. Seguro has escuchado muchas historias donde la esclavitud son tareas muy pesadas, sufrimientos y golpes. Cuando Pablo habla de los gálatas y de su regreso a la esclavitud, Pablo no habla de ese sufrimiento.

De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Gálatas 3:24

Antes la ley era nuestro ayo y bajo este mismo ayo nosotros aprendimos. ¿Cuál es el punto de ser un esclavo? Si comparamos un esclavo con un hijo es que el esclavo debe trabajar más duro y con una obediencia absoluta. Además, el esclavo no tiene relación alguna con Dios como sí la tiene el hijo. El esclavo solo obedece los mandamientos, el hijo es libre porque tiene una relación con Dios.

Esclavitud vs. Libertad

Debemos entender que el antiguo pacto es a lo que Pablo le llama esclavitud. Durante la esclavitud, las leyes no eran más estrictas o más duras, es un estado que no durará para siempre. Un esclavo no permanece siendo un esclavo para siempre. Sin embargo, un hijo lo es y puede permanecer en casa para siempre.

¿Era malo ser un esclavo? No lo era. En el diseño de Dios, era correcto ser esclavos antes. Antes estaban bajo un ayo pero en debido al diseño, dicha característica no era para siempre. El propósito del ayo era llevarlo hasta cierto punto y ese punto es llevarnos a Cristo. El propósito de la ley no era que durara para siempre.


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La Ley

Romanos 7:1-6 habla acerca de la ley tomando un matrimonio como ejemplo. El matrimonio está establecido por Dios. Cuando una mujer se casa con un esposo, Dios mismo manda que la mujer está sujeta a la ley de este esposo. Pasa el tiempo y el esposo se muere. La mujer se casa con otro hombre, quien es ahora un nuevo esposo, sin embargo, la mujer no sabe a cuál esposo (ley) debe obedecer. Un nuevo pacto o un nuevo matrimonio sustituye a la ley del primer esposo.

La confusión es cuando Pablo comenta que ya no están bajo la ley. Entonces son libres y no obedecen nada y a nadie. No están bajo la ley, pero Pablo sigue dando leyes. ¿Por qué no está claro? Porque ni tu ni yo nunca hemos estado bajo la ley, salvo que seas un judío religioso de nacimiento. Si tú le dices a un compañero cristiano que ya no está bajo la ley, en verdad, nunca ha estado bajo la ley.

Pablo pone una película de una vida de una esposa con un primer esposo. El esposo es como si fuera la ley todo lo que él decía era correcto, santo y justo. El problema del primer esposo es que ella lo maldecía y nunca pasaba nada de lo que el esposo decía. La esposa pregunta la razón por lo que nada de lo que el esposo dice sucede. La esposa llega a un punto donde descubre esa razón y se da cuenta que hay otra ley en sus miembros que se rebela contra el esposo siempre desobedeciéndolo. Otra ley usurpa el trono. Pablo llega a exclamar en una desesperación, ¿quién me librará o del esposo o de la ley que está usurpando? Este es el clamor de una persona que vive bajo la ley. Una persona que en su mente siempre quiere vivir bajo el antiguo pacto.

Pablo dice que la ley no era mala. La ley era solamente para dar a conocer el propósito de Dios, a quien podemos referirnos como el segundo esposo en el ejemplo del matrimonio.

“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”. Romanos 8:2

La libertad viene cuando permanecemos en las palabras de Jesús y si permaneces en sus palabras, serás Su discípulo. Conocerás la verdad y la verdad, te hará libre.

Moisés y el Pueblo

Moisés saca al pueblo de la esclavitud de Egipto y del pecado. Los hace libres. Mientras el pueblo anda buscando la tierra prometida, recibe la ley. Aunque el pueblo haya recibido la ley y sabían que la ley era hacer lo agradable al Señor, el pueblo se rebeló. Es importante que tu sepas esta historia y sepas lo que pasó, porque te puede pasar a ti o a mí y debemos saber las consecuencias de nuestras decisiones o acciones.

“Y envió Moisés a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos allá. ¿Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros imperiosamente?”. Números 16:12-13

Datán y Abiram hablan con sarcasmo acerca de Egipto, a pesar de que saben que el salir de ahí es lo mejor, hablan de esa tierra que destila leche y miel como si fuera lo mejor que hay. Dios les acababa de dar la libertad. Dios les dijo que estuvieran firmes en esta libertad. Si tú no entiendes la libertad de la que Pablo está hablando seremos como Datán y Abiram quienes voluntariamente volvieron a Egipto, a la esclavitud. Los gálatas también voluntariamente volvieron a la esclavitud. El pueblo de Israel no quiso escuchar la ley.

La Biblia habla de esclavitud, pero no pinta a los esclavos como víctimas. Pablo califica a los gálatas como insensatos cuando ellos mismos volvieron a Egipto, a entregar su relación como hijo para volver a ser un esclavo.

Los mandamientos hacia los hijos son más estrictos que los mandamientos hacia los esclavos. Cuando se habla de los gálatas cuando volvieron a la esclavitud voluntariamente, se vuelve más pesado para ellos. Los gálatas buscaron una vida más cómoda con menos responsabilidades. Un esclavo solo obedece. Ellos obedecen y ya cumplen. Pero de un hijo se espera algo más. Dios, de sus hijos, espera que le entregues su corazón.

Pablo llega a clamar para que sea libre de su cuerpo. Esa es la libertad que Cristo te da. Está en ti mantenerte firme. Tú no eres víctima de la esclavitud. Seguramente, te has hecho muy diestro para victimizarte, pero Jesús te quiere rescatar. Si tu vuelves a la esclavitud, es por que eres un insensato y no has conocido al Señor. No vuelvas a lo mismo. No vuelvas a tu primer matrimonio. No seas como Datán o Abiram. Valora y busca la libertad. La verdadera libertad que solo Dios te da.

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Viviendo en Cristo
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