¿Realmente lo quieres?

¿Realmente lo quieres? ¡Haz lo tuyo!

Es hora de ponerse las pilas.

El mundo, algunas veces, critica a los cristianos diciendo que nosotros esperamos que todo nos caiga del cielo. Dicen algo como: “Tú le quieres dejar todo a Dios, pero tú también debes hacer las cosas”. Quiero hablar precisamente de un equilibrio entre estas dos cosas. No se trata de alcanzar todo en nuestras fuerzas, ni tampoco que esperemos que Dios haga todo. Nuestra vida cristiana se trata de pelear y esforzarnos con el respaldo de Dios.

Tú y yo podemos lograr muchas cosas. Tú tienes la capacidad para alcanzar muchas metas, pero lo que puedes lograr con el impulso y la capacidad de Dios es mucho más de lo que logras solo. Es como la relación de un padre con su hijo. Uno como persona puede llegar a cierto límite, pero a tus hijos puedes llevarlos mas lejos. Dios es un padre que puede llevarte mas allá. Con la ayuda de Dios puedes alcanzar grandes cosas.

Nada en la Biblia es casualidad. Todo lo que ahí está escrito tiene un propósito. En Juan 5:2-9 (RVR1960), podemos encontrar una historia extraordinaria. Nos cuenta que había muchos enfermos esperando entrar a un estanque para ser sanados. Es real, sucedió. Sin embargo, hay una parte de esta historia que era como una leyenda urbana ya que decía que, de vez en cuando, un ángel descendía al estanque. Los estudiosos de la Escritura y el contexto bíblico, nos muestran que muy probablemente se trataba de un estanque de agua termal y mucha gente era sanada al entrar ahí. No todos eran sanados, solamente algunos.


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1. Estancado en la enfermedad

“No es garantía que por estar en la iglesia todo te va a salir bien…”

El propósito de Dios para Jerusalén era que fuera una ciudad de bendición, vida y paz. Precisamente en esta ciudad estaba el estanque de Betesda. Betesda significa casa de misericordia. A pesar de su gran propósito, en esa ciudad había muchos enfermos, y muchos de ellos estaban en el estanque porque no habían recibido misericordia. Esto nos pasa hoy en día a nosotros. La iglesia debe ser un lugar de bendición y vida. Qué bonito es ser cristiano y asistir a la iglesia porque es un lugar de misericordia y sanidad. Pero es una realidad que aunque nos reunamos y seamos cristianos, en muchas áreas de nuestra vida somos ciegos, enfermos o paralíticos.

Esta situación la vivimos muchos. Estamos en un lugar de bendición y misericordia pero seguimos con ataduras, temores, hábitos. Sigues con luchas en tu corazón que no han sido cambiadas porque no ha habido una obra de Dios. Tal vez tienes problemas personales, en tu casa, en tu trabajo, en tus relaciones, que tienen tiempo y no han sido resueltos. No ha habido un cambio; no ha habido bendición. Seguimos sin tener victoria en muchas áreas.

No es garantía que por estar en la iglesia todo te va a salir bien o habrá cambios en tu vida y tu manera de pensar. Repito, no es garantía. Muchos asisten a la iglesia por “cumplir”, a ver si así hay bendición y sus problemas se resuelven. Pero no funciona así. No solo por sentarte en el estanque de Betesda vas a ver milagros. Hay algo que tiene que suceder.

2. Esperando se te va la vida

“En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua”. Juan 5:3

Muchos de nosotros estamos esperando que algo suceda, así como ellos esperaban el movimiento del agua. Quieres que las cosas se arreglen en tu casa, en tu amistad o relación con alguien, en tu trabajo. No logras una victoria en tu vida porque estás esperando que las cosas pasen solas, cuando el que tiene que hacer que sucedan eres tú. ¿Quieres un mejor trabajo? Sé puntual sé trabajador, ¡haz las cosas que tienes que hacer!

No estés esperando que algo emocionante suceda para acercarte a Dios. Hay cosas en las que tú y yo tenemos que tomar iniciativa. Muchos de nosotros no estamos prosperando espiritualmente porque estamos esperando que Dios haga todo. Tú también debes tener el anhelo y deseo para que suceda. ¿Qué estas esperando? ¿Esperas que algo pase alrededor de ti o en tu corazón?

Ese hombre llevaba 38 años esperando que algo sucediera. Al igual que él estas esperando que un ángel se te aparezca y te diga que hagas algo que es obvio. Esperar no resuelve nada, no ayuda para nada. ¿Quieres oír Su voz y sentir Su presencia? ¿Quieres que Dios obre en todo? ¿Qué estas esperando? Hay áreas de tu vida que necesitan un cambio. ¿Cuánto tiempo ha pasado sin que hagas algo? Tú sabes que tienes que ayunar, orar, leer la Biblia. ¿Qué estas esperando que suceda para tener otra vez un avivamiento en tu corazón? Caemos en el error de decir: “algo tiene que pasar para que esto se arregle”. No, no tiene que suceder nada para que la presencia de Dios esté con nosotros, solo tenemos que reaccionar.


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3. ¿Realmente lo quieres? ¡Haz lo tuyo!

“Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?”. Juan 5:5-6

Esa pregunta está para reírse. Imagínate entrar a un hospital y preguntarle a un enfermo: “¿quieres ser sano?”. Es una pregunta retórica. Le está preguntando: “Sí, estás aquí y enfermo, pero ¿realmente quieres ser sano?”.

Los seres humanos somos capaces de acostumbrarnos a la enfermedad y a los problemas de nuestro corazón. Somos buenos para acostumbrarnos a la mediocridad, y sobre todo a la mediocridad espiritual. Nos comparamos con otros. Tal vez estamos en el estanque de Betesda, enfermos, con luchas en las que no hemos visto victoria y Dios te pregunta: “Ok, vas a la iglesia, vas a una célula, pero… ¿qué pasa con esas cosas que sigues haciendo aunque sabes que están mal?”

Tienes tiempo de ser cristiano y todavía se te salen malas palabras, gritarle a tus papas, mentirles o desobedecerlos. ¿Hasta cuándo vas a estar así? ¿Quieres realmente un cambio en tu vida? ¿Hasta cuándo vas a querer liberarte de esa enfermedad? ¿Quieres crecer espiritualmente? ¿Quieres tener una relación profunda con Dios? ¿Una mejor salud? ¿Quieres mejorar tu trabajo? ¿Prosperar económicamente? ¿Realmente quieres? Si realmente quieres ver cambios en tu vida debes demostrarlo. Jesús te hace esta pregunta de acuerdo a tu potencial. Él nunca te va a pedir algo que no seas capaz de hacer. No te va a pedir que cambies, lo busques o sirvas más si no tienes la capacidad de hacerlo. Él te pide más porque puedes hacerlo. Estamos esperando que Dios haga algo y Él espera que demos el primer paso.

Quieres que Dios resuelva los problemas en tu vida que son tu responsabilidad resolver. Sí, qué bueno que quieres pareja pero no haces nada para promover el producto. No convives, no sales, hay reunión o retiro y no vas. ¿Quieres que el chavo te robe o qué? ¡Robar es pecado! Sí, ora para que Dios te lo traiga, pero disponte para que te encuentre. Ahorra aunque no tengas novia. Ahorra todo, ¡como quiera te lo van a quitar! Otro punto importante es que quieres novia pero no eres caballeroso con las mujeres y no las tratas bien. En mis tiempos, aunque no fueras cristiano, sabías que decir malas palabras en frente de las muchachas estaba mal. Hoy en día se hablan de ‘animales’ y de todo. No, a las muchachas hay que hablarles bien y tratarlas bien. A los muchachos también hay que tratarlos bien y con respeto.


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Cuando Dios saca al pueblo de Israel de Egipto, Moisés va como líder. Faraón y su ejército vienen detrás. El pueblo llega y se topa con el mar y le empiezan a reclamar a Moisés por haberlos sacado. Moisés les responde: “Dios va a obrar, Dios va a hacer algo. Tranquilos.” En Éxodo 14:15-16 Dios le dijo a Moisés que ordenara al pueblo marchar y que hicieran lo suyo, en lugar de clamar a Él. Le dio una orden.

¿Quieres prosperar en tu trabajo? Pues haz lo mejor que puedas. Haz las cosas que sabes hacer. Dios está detrás de ti. Pero quieres que te vaya bien en la escuela y le pides a Dios que te toque a lado del que sí estudió. Esa es una oración mediocre. ¡Ponte a estudiar! Haz la tarea, haz los proyectos. Dios te va a respaldar. Le pides a Dios una pareja y quieres que se te aparezca, pero ni siquiera sabes cómo tener una relación de amistad. ¡Échale ganas! ¡Haz lo tuyo! Dios te va a bendecir.

El que abrió el mar fue Dios, pero si no das el paso de fe y no crees, nunca va a suceder. Empieza a prepararte para tu matrimonio aunque no tengas novio/a. Compra una casa si puedes, lo peor que puede pasar es que termines viviendo solo en ella. Si vas al cine sólo, compra dos boletos. Cuando vayas a cenar deja un lugar a lado tuyo para esa persona. Jesús no quiere que estés sentado en el estanque del desánimo, angustia o desesperación cuando tienes el potencial en Cristo de avanzar y seguir adelante. ¿Quieres ver bendición en tu vida? Ponte las pilas.

4. Detrás de la multitud

De toda la multitud de enfermos, Jesús viene con uno. No sanó a todos, solo vino sanidad sobre uno. No sé por qué, ya cuando lleguen al cielo le preguntan a Dios (espero que lleguen). Mi único pensamiento de esto es que el Señor es un Dios personal. Y Él viene específicamente contigo y te pregunta si quieres bendición en tu vida.

Muchos se esconden entre la multitud, en el montón. Muchos dicen: “si todos son así, pues yo también”, “a todos nos pasa”, “es normal”. No te escondas tras el montón. Olvídate si los demás son mediocres o dan mal testimonio. Olvídate cómo viven los demás, la pregunta es para ti, ¿quieres ver la obra de Dios en TU vida?

5. ¿Cuál es tu excusa?

“Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo”. Juan 5:7

Dejamos de hacer cosas porque esperamos que otros lo hagan por nosotros. Para conseguir trabajo queremos tener una buena influencia que hable bien de nosotros. No esperes que otro te ayude, tienes que hacer lo tuyo. Es como cuando te gusta alguien y vas con su amiga para pedirle que le pregunte a ver si quiere salir contigo. ¡Vaya usted! ¡Sea hombre y pregúntele! Ya no estamos en la secundaria, es más, en la secundaria éramos más machines. No esperes que otro haga lo que tú tienes que hacer.

¿Cuántas excusas tienes? “Mi familia no es cristiana porque el pastor no les ha compartido” ¡Pues compárteles tú y sé testimonio! Es increíble cuántas cosas dejamos de hacer porque queremos que otros lo hagan. Culpamos a otros por nuestra situación. Le echamos la culpa al gobierno o al gasolinazo. Nos quejamos de las cosas que suceden alrededor. ¿Cuántos jóvenes buscan excusas para salirse de la iglesia echándole culpa a otros? En el momento en que llegas a ese punto, ya estas frío. ¡Enfrenta tu responsabilidad! Cuando hay fuego en tu corazón amas a todos y pasas por alto la ofensa. Cuando buscas huir porque te hicieron algo o te trataron mal, ya estás mal. Esas son excusas. ¿Cuál es tu excusa para no estar bien?


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6. ¡Ya basta!

“Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día”. Juan 5:8-9

Jesús no oró por él, ni lo ayudó a entrar al agua. No se puso a dar enseñanzas. No le dio dinero ni ayuda material. Jesús le habló a su potencial: “Toma tu lecho”. ¡Ni siquiera le ayudó a cargar el lecho! Toma tu lecho y párate. ¡Ya párate! Sé responsable, haz lo tuyo, camina. Hubo un milagro en ese hombre porque tomó la acción y se movió. Jesús solamente le dio instrucciones.

¿Quieres que Dios obre? Ya sabes lo que tienes que hacer. ¡Ya basta de tonterías! Sé honesto, porque a la hora de la tentación estás queriendo caer. Arrepiéntete y ya. ¿Cuánto tiempo hemos estado con cosas y no ponemos un alto? No, ¡ya no! Corta con eso. Muchos estamos cayendo en el mismo error, diciendo que es difícil salir de ahí pero son excusas para no tomar nuestra responsabilidad. Nos gusta el ambiente entre los enfermos, estamos estancados.

Cada uno de nosotros debe tomar la responsabilidad y arrepentirse.

Ya fue suficiente, no podemos dejarle la responsabilidad de todo a Dios. Dios te ha hablado muchas cosas ya. Has recibido mensajes, has ido a retiros, han orado por ti ¿y sigues con el mismo problema? No quieres pararte de ahí y cortar con eso. ¡Hazlo! Da el paso, no tengas temor, Él te respalda. Dios está esperando que tomes tu lecho y te levantes.

7. Da el primer paso

Jesús le pide que levante su lecho. ¿Qué es el lecho? El lecho representaba la comodidad. Es nuestra comodidad, nuestras excusas, mediocridad, vergüenza. Dios nos está llamando a tomar esas cosas y levantarnos en el nombre de Jesús. ¿Qué cosas han estado mucho tiempo en tu corazón y no has cambiado? No ves bendición. Tu carácter no cambia, ni tu corazón, ni tus hábitos. ¿De qué estás enfermo? Tú y yo estamos esperando que Dios haga algo, que haya un milagro, que suceda o cambie algo. Dios dice: “Haz lo tuyo y sé responsable en todas las áreas de tu vida.”

Sé responsable en todas las áreas de tu vida y quítate las excusas, toma acción. Dios esta detrás de aquellos que le creen y dan pasos de fe y obediencia. El Señor estaba detrás de sus discípulos porque ellos estaban dando pasos en sus vidas. Hay muchas áreas en las que tienes que dar esos pasos y necesitas ponerte las pilas.

Todos tenemos áreas en las que el Espíritu Santo nos está diciendo que nos levantemos. Ya toma tu lecho y anda. ¡Ya! Después de 38 años de mediocridad y de estar estancado, este hombre lo hace. En un instante se acabó una espera de 38 años. ¿Tenía que venir Jesús? No. Si tan solo este hombre le hubiera creído a Dios, hubiera sido suficiente. Pero Dios hizo esto para mostrarnos que estamos esperando que haga algo cuando Él ya lo hizo. La cruz es la evidencia. Nos toca a nosotros. ¿Realmente lo quieres?

 

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