Retiro de Jóvenes: La Crónica

Definitivamente algo diferente

Cada cosa que vivimos los jóvenes de Brisas en este fin de semana fue así: diferente y de muchísima bendición.

Este fin de semana decidí hacer algo diferente. Advertí a mis amigos que no me encontrarían y que ni pensaran buscarme por el celular. Este fin de semana no abrí Facebook y avisé a mis padres que estaría fuera por algunos días. Tomé el sleeping bag, algunos cambios de ropa y artículos necesarios para sobrevivir a la intemperie. Por último, me cercioré de no olvidar el más vital de los recursos para esta travesía: mi Biblia.

La cita fue el pasado viernes 6 de noviembre en las instalaciones de la Iglesia Castillo del Rey, Brisas, para dar inicio a nuestro retiro de otoño 2015. Cada uno de estos eventos es diferente y único; son un tiempo separado para buscar de Dios, lejos de la rutina, el tráfico y las distracciones. El que lo ha vivido intensamente, ha descubierto que en un retiro suceden muchísimas cosas, se tiene un encuentro personal con Cristo y se fortalecen las nuevas y viejas amistades.

Hacia las 7 de la tarde del día viernes se veía llegar a chicos y chicas con sus maletas y, en algunos casos, grandes bultos de cobertores, colchones inflables o sleeping bags. A algunos se les veía emocionados por volver a un retiro después de hace tiempo, otros un poco nerviosos por la expectativa de asistir por primera vez.

El evento dio inicio a eso de las 8 de la noche con la predicación del pastor Emerson Morales Jr., el invitado especial que viajó desde Houston, Texas para traer un mensaje que definitivamente impactó y retó nuestras vidas. Si tuviera que elegir una palabra para describir a este retiro sería “diferente” y, quizá por ello me verán repetir la palabra una y otra vez. Pero es que cada cosa que vivimos los jóvenes de Brisas en este fin de semana fue así: diferente y de muchísima bendición. Si no me creen, comenzaré con las dinámicas y retos.

El viernes a eso de las 11 de la noche (nos gusta aprovechar cada hora) se dio arranque al juego Smash Night en el que se formaron varios grupos de aproximadamente 10 personas. Cada una tenía un rol diferente y su participación era vital para ganar. Con un estacionamiento de cuatro pisos en completa oscuridad, luces neón que caminaban y “cazadores” acechando para llevarte al calabozo, el grupo debía trabajar en equipo para lograr encontrar pistas, arrebatar tesoros y esquivar “centinelas”. Este juego logró subir la adrenalina de todos y sacar algunos sustos a los participantes.

El sábado se vivió algo muy diferente. El día comenzó muy temprano con el estudio de devocional, un rico desayuno y después la conferencia de nuestro líder Raúl Nelli quien habló sobre el sentimiento de culpabilidad.


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Ya era la mitad del día sábado cuando todos nos reunimos a jugar “Escapa la montaña” un reto de astucia y colaboración donde el equipo debía decidir el camino de su personaje para sobrevivir o, incluso, encontrar un tesoro.

Definitivamente, el juego que se llevó el retiro fue “Quemados”, durante la noche del sábado, ya que atrajo la atención de la mayoría, quienes se reunieron alrededor de la cancha de futbol para apoyar al equipo o participante favorito. Chicos y chicas se debatían en medio del pasto para eliminar al oponente lanzándoles una pelota de futbol. Muchos jugadores se llevaron la ovación del público por sus habilidades al tirar o por esquivar balones. Ni siquiera la brisa o el viento fresco lograron apagar las carcajadas, aplausos, y la astucia de los comentaristas.

Más que jugar, lo que apasiona a los jóvenes de brisas en cada retiro es el poder disfrutar la vida que Dios nos permite en compañía de chicos y chicas que buscan a Dios con el mismo espíritu. Aprendes que no es difícil entablar nuevas amistades, mientras haces fila para la comida o en alguna de las dinámicas; y que el día tiene más horas cuando lo vives al máximo que estando en redes sociales.

Este fin de semana decidí pasarlo en el retiro de Jóvenes de Brisas y Dios habló a mi vida. Las conferencias, las dinámicas, los devocionales y cada nueva amistad que hice me han marcado como persona y me han dado un nuevo impulso para mantenerme en la brecha, buscando de Dios y recibiendo sus promesas. Porque una vez que se experimenta la comunión con Dios, uno sabe que su vida será diferente.

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Hay un Comentario sobre este artículo
  • Ana gonzález
    10 Noviembre 2015 at 9:14 pm

    Excelente !!!

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