Saliendo de la Rutina

No hay excusa para no darse un tiempo.

“Mi corazón te ha oído decir: «Ven y conversa conmigo». Y mi corazón responde: «Aquí vengo, Señor»”. Salmo 27:8 NTV

Ya te habrás dado cuenta que vivimos en un mundo lleno de personas ocupadas. Nosotros mismos salimos de casa, vamos al trabajo o a la escuela, realizamos tareas pendientes, en fin, tenemos una rutina. ¿Qué pasa cuando se presenta la oportunidad de salir de esa rutina? Obviamente queremos descansar. ¡Que rico es llegar a casa después de una jornada de trabajo o escuela, quitarte los zapatos y tirarte en el sofá! Pero, ¿en qué momento del día conversamos con Dios?

Dios tiene un regalo para nosotros, pero ese regalo no encaja en nuestra ajetreada rutina. Tal vez me digas algo como, “pero yo puedo hablar con Dios mientras manejo”, por poner un ejemplo. ¡Y tienes razón! Puedes hacerlo, pero no es lo mismo encontrarte con alguien en la calle, saludarlo y preguntarle cómo está, que realmente apartar un día a una hora específica para sentarse con esa persona, tomar un café y platicar.


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Es bueno apartarse

“Moisés tenía la costumbre de armar la carpa de reunión a cierta distancia del campamento y toda persona que quería hacer alguna petición al Señor iba a la carpa de reunión que estaba fuera del campamento”. Éxodo 33:7

Si pones atención a este pasaje verás que dice que, para hacer una petición a Dios, ellos tenían que salir del campamento. Es muy importante tomarnos un tiempo fuera de toda esa rutina para conocer más a Dios. Es justo en esos tiempos en los que encontramos esa libertad que necesitamos, porque es ahí donde Dios nos toca y podemos arrepentirnos y ser limpiados de nuestros pecados.

Tenemos tiempo para todo. Cuando realmente estamos dispuestos a esforzarnos y dejar a un lado las preocupaciones diarias para tomarnos ese tiempo con nuestro Creador, se nota. Vemos los resultados en nuestra vida y Dios trae bendición. Muchas personas pueden dar testimonio de eso. Sin embargo, no se trata de buscar a Dios para recibir algo, sino de buscarlo por quién es Él y para estar con Él. Conforme pasamos más tiempo con Él, nuestra relación con Dios va madurando y dejamos de buscarlo solamente en tiempos difíciles. Nos lleva a un nivel más profundo, donde podemos conocerlo mejor. Esta intimidad y cercanía con Dios es descrita por C.S. Lewis como una “nube asfixiante” que nos envuelve y nos hace inaccesibles al diablo.

Deja todo atrás

“Así que no puedes convertirte en mi discípulo sin dejar todo lo que posees.” Lucas 14:33

Las cosas que tenemos o con las que estamos familiarizados ¿son malas? No por sí solas. Nuestro mundo es muy limitado y, al parecer, estamos cómodos con eso. Ponemos nuestra seguridad en las cosas ordinarias y no queremos ir más allá de donde nuestros ojos pueden ver. Vuelvo a citar a C.S. Lewis: “les resulta totalmente imposible creer en lo extraordinario mientras tienen algo conocido a la vista.” Dios quiere ampliar nuestra visión y llevarnos a algo que es desconocido para nosotros, a lo eterno. Para lograr eso, primero nos pide que dejemos esas limitaciones y salgamos de la rutina por un momento.

Cuando Dios nos pide que dejemos todo, no está diciendo que descuidemos a nuestra familia o que seamos irresponsables en el trabajo. La realidad es que Él nos da el tiempo suficiente para completar una rutina y además pasar un tiempo a solas con Él. Muchas veces sólo hacemos lo mínimo necesario para cumplir con los requisitos. Dios nos pide ir más allá, eso implica dar la milla extra. Eso es justo lo que no queremos hacer porque a veces implica sacrificar cosas que nos gustan.


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Es bueno ser raro

“Porque todavía están bajo el control de su naturaleza pecaminosa. Tienen celos unos de otros y se pelean entre sí. ¿Acaso eso no demuestra que los controla su naturaleza pecaminosa? ¿No viven como la gente del mundo?” 1 Corintio 3:3

Dios no quiere que seamos “normales” (aquí es donde todos los raros sonreímos). Él quiere que seamos distintos, quiere llenarnos con el mismo poder que levantó a Cristo de los muertos. ¿Cómo es posible que aún con todo esto elijamos al mundo? Muchas veces nos gana el querer “quedar bien” con otros, y elegimos lo ordinario por encima de lo extraordinario. Se necesita valor para ser diferentes. Nuestro propósito en la vida no es ser felices, nuestro propósito es ser semejantes a Cristo.

Tenemos miedo de salir de nuestra comodidad. Hay un dicho popular: “más vale malo conocido que bueno por conocer”. ¡Incluso en nuestra cultura se nos enseña a permanecer en la comodidad! Ponemos nuestra seguridad en cosas, personas o situaciones que son conocidas para nosotros. Nos dejamos controlar por ese miedo. ¿Cuántos jóvenes no quieren comprometerse con Dios por temor a “aburrirse”? Te puedo decir que yo llegué a pensar eso. Como ya estás tan acostumbrado a un estilo de vida que la sociedad cataloga como “normal” (fiestas, vicios, dinero, placeres), crees que todo lo que existe fuera de eso no te va a llenar, y tienes miedo de salir de ahí. Sin embargo, Dios te está diciendo que seas valiente y escapes de todo eso, porque no te imaginas lo que Él tiene preparado para ti. Es una vida nueva. Insisto, es la aventura más grande de tu vida, pero es solo para valientes.

“De igual manera, Jesús sufrió y murió fuera de las puertas de la ciudad para hacer santo a su pueblo mediante su propia sangre. Entonces salgamos al encuentro de Jesús, fuera del campamento, y llevemos la deshonra que él llevó. Pues este mundo no es nuestro hogar permanente; esperamos el hogar futuro”. Hebreos 13:12-14

No hay razón para aferrarnos a cosas que son temporales. Necesitamos ser conscientes de que existe una vida eterna al lado de nuestro Creador, a eso debemos aferrarnos. Salir de la rutina y de este mundo lleno de afanes y preocupaciones, para entrar a la presencia de Dios, nos va a dar el descanso y fortaleza necesarios para cumplir Su propósito.

“Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. Lávense las manos, pecadores; purifiquen su corazón, porque su lealtad está dividida entre Dios y el mundo”. Santiago 4:8

Finalmente, la rutina no tiene por qué ser algo malo, de hecho necesitamos la disciplina que implica tener una rutina para orar, leer la Biblia, buscar y servir a Dios. Conforme más nos acerquemos a Dios, más nos alejaremos de ese mundo que intenta seducirnos con mentiras. Busquemos un tiempo y un lugar para apartarnos de todo, estar con Él, adorar y orar todos los días.

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Crecimiento Espiritual
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