Ser Cristiano No Es Lo Que Tú Piensas

¿Qué significa en realidad?

“Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.” Romanos 6:23 NTV

Más de una vez me han preguntado ¿en qué crees tú? o ¿de qué religión eres? Primero que nada les digo que creo en Cristo, y por lo tanto nos llaman cristianos, pero una religión en sí, no lo es. Realmente cualquiera puede autodenominarse “cristiano”, sin embargo ¿qué nos hace verdaderamente cristianos?


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¿Familia o Conocidos?

No todos somos hijos de Dios.

“Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.” Juan 1:12,13

Esto nos lleva a la siguiente conclusión: No todos somos hijos de Dios. Ciertamente somos Su creación, y le pertenecemos por eso, sin embargo Sus hijos son aquellos que creen en Él y le reciben. ¿A qué se refiere todo esto? Necesitamos profundizar en nuestro conocimiento de Él.

Es imprescindible que Cristo habite en nuestro corazón, de otra manera no podemos hallar en nosotros vida. Lo primero que debe suceder es creer y tener la firme convicción de que Jesús es nuestro único Salvador, ¿crees en el poder de la cruz?

Aquí y Ahora

La vida eterna no es futuro, es presente.

“Les digo la verdad, todos los que escuchan mi mensaje y creen en Dios, quien me envió, tienen vida eterna. Nunca serán condenados por sus pecados, pues ya han pasado de la muerte a la vida.” Juan 5:24

Muchos quizás piensan que la vida eterna es como una recompensa después de morir, sin embargo, es algo que experimentamos desde que creemos en Dios y vivimos en Él. La vida eterna no es futuro, es presente. Esa vida comenzamos a vivirla aquí, para luego encontrarnos cara a cara con Él y permanecer ahí para siempre.

Para que esto sea una realidad en nosotros, necesitamos renunciar a lo terrenal, descansando en el conocimiento de que hay algo eterno, y esto va a suceder sólo si tenemos una comunión con Dios. Porque es justamente la falta de comunión con Dios es lo que provoca insatisfacción en nosotros.

¿Ser eterno?

¿Por qué insistimos en seguir presos cuando Dios ya nos ha hecho libres?

“(…) mi propósito es darles una vida plena y abundante.” Juan 10:10

La verdad es que no tenemos esperanza alguna de alcanzar la eternidad en nuestras fuerzas. El pecado trae muerte, y en nuestra naturaleza está el anhelar el pecado, es decir, estamos espiritualmente muertos y ni siquiera tenemos la esperanza de hacer algo para corregirlo. Pero hay una buena noticia: Jesús. De eso se trata la cruz, ahí Jesús tomó nuestra maldad, cargó con ella y fue clavada.

Gracias a eso podemos tener una vida completamente nueva en Él, una vida que ya no es dominada por el pecado y la muerte, ¿por qué? Porque Él así lo quiso, porque nos ama, porque tomó nuestro lugar. Sin embargo, podemos creer todo esto y aún así no querer soltar nuestra vida pasada. ¿Por qué insistimos en seguir presos cuando Dios ya nos ha hecho libres? Porque ya no es suficiente creerlo, necesitamos vivirlo.

Imagina que cometiste un delito y vas a juicio por eso. El juez es tu papá, pero eso no quiere decir que puedas evitar que dicte sentencia, él tiene que hacer su trabajo. Eres culpable por el delito que cometiste y eres juzgado de esa manera. Sin embargo, después de declararte culpable, ese juez deja su puesto y toma tu lugar. Ese juez, tu padre, está dispuesto a cumplir con tu castigo porque te ama. Ese juez es Dios.

Nosotros hemos violado la ley de Dios, y por eso mismo somos merecedores de un castigo. Pero Jesús se humilló y cargó con todos y cada uno de nuestros pecados. No podemos hacer nada para merecerlo, pues Dios ya nos lo ha dado todo, pero una vez más aparece una palabra clave: creer. ¿Podemos creer y aceptar Su perdón? Volvemos a ver un efecto dominó aquí, ya que para ser perdonados primero tenemos que pedir perdón, y para pedir perdón primero debemos arrepentirnos, y para arrepentirnos es necesario humillarnos y reconocer que estamos equivocados, y para ver nuestras fallas necesitamos la misericordia y amor de Dios. ¿Y sabes una cosa? Dios te ama. Vamos a atrevernos a dar ese paso.

“Y este es el testimonio que Dios ha dado: él nos dio vida eterna, y esa vida está en Su hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” 1 Juan 5:11,12

Una vida nueva

¿Estamos dispuestos a humillarnos?

No se trata solamente de darle vuelta a la página y comenzar un nuevo capítulo, es mucho más que eso, es nacer de nuevo, es tener una mentalidad y una naturaleza nuevas que nos impulsen a hacer las cosas que agradan a Dios, y nos hagan anhelar Su voluntad.

Todos vivimos siendo esclavos de pasiones, deseos e ideas, que nos impedían ver nuestra necesidad de Dios. Tenemos tanto miedo a equivocarnos que desechamos esa idea de inmediato y, en defensa de nuestro orgullo, buscamos los errores en los demás. ¿Estamos dispuestos a humillarnos?

Nicodemo era una autoridad para los judíos, era una persona muy preparada en cuanto al conocimiento de la Palabra y uno de los grandes líderes religiosos de su tiempo. En términos más simples, era una “buena persona”, sin embargo, le hacía falta nacer de nuevo (Juan 3:7). De poco nos sirve saber distinguir lo bueno de lo malo si vamos a intentar resolverlo en nuestras fuerzas, la única manera de cambiar es entregándonos completamente a Él.

Libertad

La diferencia entre ver a Dios con temor o anhelar servirlo está en la seguridad de saber que Él nos ama, dio Su vida por nosotros y nos ha perdonado. Si no tenemos esa seguridad, damos lugar a la derrota, a la tristeza y a esa sensación de haber fallado.

El conocer, amar y recibir a Cristo, es lo único que va a traer libertad, va a acabar con las dudas y va a darnos vida eterna. Al entregar nuestra vida a Jesús recibimos: perdón, justicia, paz y lo más importante, a Él en nosotros. No permitas un estancamiento en tu vida. Eres libre.

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Crecimiento Espiritual
Hay un Comentario sobre este artículo
  • Jorge villarreal
    19 noviembre 2015 at 6:26 am

    Chido!
    Gracias Sandra!
    Gloria a Dios!!! 😀

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