¿Sirves a Dios o al Dinero?

Cuando vivimos para servir al dinero, somos prácticamente sus esclavos.

En la Biblia se habla de los pecados sexuales y los malos deseos, pero también se menciona a la avaricia. Para que entendamos lo grave que es, lo está poniendo al mismo nivel de la inmoralidad sexual.

“Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero.” Mateo 6:24 NTV

¿El dinero es malo? No. El problema no es realmente el dinero, sino la actitud que tenemos respecto a ello. El amor al dinero es el problema real. Si analizamos las cosas, el dinero es incluso necesario para el diario vivir, y es bueno cuando hacemos un correcto uso de él. Sin embargo, en una sociedad que considera al status como algo de gran importancia, es muy fácil perder el enfoque y hacer del dinero nuestra meta. No se trata de buscar a Dios para conseguir dinero. La verdadera meta debe ser siempre hacer la voluntad de Dios.

El texto nos menciona la palabra “servir”. Cuando vivimos para servir al dinero, somos prácticamente sus esclavos. Recuerdo una ocasión cuando en el trabajo las cosas eran un poco complicadas, me puse a hablar con Dios y de mi corazón salió decirle, “Líbrame de vivir solamente para ganar dinero. No quiero que mi mentalidad sea así de pequeña”. Cuando parezca que el dinero es lo más importante, recuerda que hay algo más grande y eterno: Cristo.

“Una herencia que se obtiene demasiado temprano en la vida al final no es de bendición.” Proverbios 20:21

En este tema en particular no podemos dividir nuestro corazón, es bastante sencillo: servimos a Dios o servimos al dinero, “pues odiará a uno y amará al otro.”(Mateo 6:24 NTV) Hace un momento escribí que es muy fácil perder el enfoque. ¿Por qué? Muchas veces lo que nos hostiga mental y emocionalmente es la necesidad económica, y es ahí donde buscamos a Dios. El error es que nos enfocamos solamente en buscar a Dios por el dinero. No me malinterpretes; Él es un Padre y cuida de nosotros, nos ha proveído en tantas ocasiones (de esto hablamos en artículos anteriores) . Sin embargo, quizás no hemos podido romper con nuestra esclavitud hacia el dinero para comenzar a depender únicamente de Dios. ¿Cómo vamos a hacer eso? Tranquilo, hay una manera. Para empezar, debemos renunciar a intentar resolver todo por nosotros mismos. ¡No podemos! Ya sé que muchos llegan lejos por sus capacidades, pero seguimos siendo humanos y Dios sigue siendo Dios para dar y quitar.

¿Vivimos para trabajar o trabajamos para vivir?

“No se inquieten por lo que van a comer o lo que van a beber. No se preocupen por esas cosas. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos en todo el mundo, pero su Padre ya conoce sus necesidades.” Lucas 12:29-30

Se supone que nosotros ya no somos incrédulos porque, efectivamente, creemos en Jesús. Entonces ¿por qué nos preocupamos?
Bien, ahora aclaremos que no se trata de odiar al dinero, sino de rechazar el control que éste puede ejercer en nuestra vida. Quizá nos hace falta conocer más a Dios y creer verdaderamente lo que dice la Biblia: “No he visto justo desamparado.” (Salmo 37:25)
No podemos lavarnos las manos en este tema ni ser indiferentes, realmente debemos asumir una postura y es bastante simple: Si no servimos a Dios, entonces servimos al dinero. Jesús nos dijo que esto es cuestión de prioridades:

“Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.” Mateo 6:33

¿A qué se refiere esto? Bueno, en términos simples, nos está diciendo que hagamos bien las cosas, y que nuestra prioridad sea agradar y obedecer a Dios. Lo demás se puede decir que es una consecuencia de obedecer.

Si Dios tiene cuidado de nosotros ¿por qué trabajamos? Bueno, para empezar, Dios nos enseña y nos manda a esforzarnos. Además, el trabajo es algo bueno y sano para nosotros. Te puedo decir que yo trabajo porque, lógicamente, quiero ganar dinero pero no es mi meta principal. Lo que yo quiero hacer con mi trabajo es agradar a Dios, por lo tanto, intento hacerlo con excelencia. Y obviamente los días de pago son una satisfacción, ¿a poco no?

El dinero corrompe y ensucia nuestra mente y nuestro corazón; Dios lo sabe. Por eso mismo nos pide que no nos clavemos tanto con eso, ya que Él cuida de nosotros.

El que persigue el dinero, no llena nunca. Y cuando no llenas, te frustras. No hay necesidad de rompernos la cabeza ideando maneras de ganar mucho dinero. Claro que sí debemos planear y ser organizados, pero con el fin de hacer bien las cosas, no por la obsesión del dinero.

“No te desgastes tratando de hacerte rico. Sé lo suficientemente sabio para saber cuándo detenerte.” Proverbios 23:4

Me impacta mucho este versículo porque prácticamente te pone los pies sobre la tierra y te dice que lo único que vas a conseguir en tu afán por ser millonario es desgastarte.

Creo que está claro que conocer la Biblia es conocer más a Dios, ¿verdad? Y una vez más nos muestra cuál debería de ser nuestra prioridad.

“Honra al Señor con tus riquezas y con lo mejor de todo lo que produces. Entonces él llenará tus graneros, y tus tinajas se desbordarán de buen vino.” Proverbios 3:9-10

Seamos completamente honestos, la mayoría de las veces usamos nuestro dinero para comprar cosas, pero lo hacemos por las motivaciones equivocadas (status). En este versículo, cuando se menciona “graneros” y “tinajas” se refiere a nuestras necesidades materiales, y nos está diciendo que tendremos abundancia. Pero ¿cómo? ¿No se supone que el dinero no es importante? Más bien el dinero no es lo más importante, y Dios nos pide que no nos aferremos y no vivamos para el dinero. Nos dice que no nos desgastemos en ese tema tan superficial. Pero nos promete que mientras hagamos bien las cosas y, sobre todo, que las hagamos para Él, no nos faltará nada. ¿Te acuerdas lo que dijo Salomón? Dios sabe darnos lo justo. Aquí Dios nos muestra algo clave, dice que lo honremos con nuestras riquezas, pero no solo eso, sino que lo hagamos con lo mejor. Pero ¡claro! Él es Dios. Cuando le damos a Él lo mejor, Dios es fiel con nosotros. Está escrito. Es real.

Dios debe ser nuestra prioridad

“Así que hagan morir las cosas pecaminosas y terrenales que acechan dentro de ustedes. No tengan nada que ver con la inmoralidad sexual, la impureza, las bajas pasiones y los malos deseos. No sean avaros, pues la persona avara es idólatra porque adora las cosas de este mundo.” Colosenses 3:5

Primero que nada, la palabra “idólatra” significa alguien que adora o rinde culto a un ídolo, o admira en exceso a una persona o cosa. En pocas palabra, está diciendo que el dinero se puede convertir en nuestro dios. Y en la Biblia, Dios nos dice que no debemos tener otros dioses (Deuteronomio 5:7). Fíjate cómo habla en el texto de pecados sexuales y malos deseos pero al final nos menciona la avaricia. Para que entendamos lo grave que es, lo está poniendo al mismo nivel de la inmoralidad sexual. El amor al dinero es realmente algo muy fuerte y grave. De hecho hay una advertencia al respecto:

“Pero los que viven con la ambición de hacerse ricos caen en tentación y quedan atrapados por muchos deseos necios y dañinos que los hunden en la ruina y la destrucción. Pues el amor al dinero es la raíz de toda clase de mal; y algunas personas, en su intenso deseo por el dinero, se han desviado de la fe verdadera y se han causado muchas heridas dolorosas. Pero tú, Timoteo, eres un hombre de Dios; así que huye de todas esas maldades. Persigue la justicia y la vida sujeta a Dios, junto con la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad.” 1 Timoteo 6:9-11

Creo que con esto es más claro el por qué debemos ser cuidadosos. Una vez más Dios nos muestra que todo tiene una razón de ser. El dinero no es malo, pero lo que provoca en nosotros puede llevarnos a lugares muy oscuros. El dinero es necesario, pero vivir para el dinero no nos saciará; al contrario, aún con riquezas, el corazón no está satisfecho. Nuestro único deber es confiar en Dios y hacer las cosas con excelencia. De todo lo demás, Dios tiene cuidado.

Actualmente las crisis económicas están por todo el mundo y eso puede traer temor a nuestras vidas. Intentamos poner nuestra seguridad económica en propiedades o en la cantidad de dinero que tenemos en el banco. Ahora más que nunca, no confiemos en el dinero, aprendamos a confiar en Dios.

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Crecimiento Espiritual
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