Solo conociendo el verdadero amor tendremos relaciones profundas

No podemos dar un amor que no hemos recibido

Quiero hablarte del amor, del verdadero amor. Vivimos en una sociedad en donde el sentido de pertenencia a una comunidad ha aumentado mucho. Por esa razón las redes sociales, como Facebook, han tenido tanto éxito, porque fueron creadas en un momento en la historia en el que esta necesidad ha ido creciendo.

Hay una pérdida de valores familiares y por esa razón las nuevas generaciones han crecido con una necesidad de pertenecer a algo. Vemos que se ha dejado de promover a la familia como algo bueno, al contrario, muchos viven ahora sacándole la vuelta a formar una familia. Ya sea por no perder la figura, por no entregar tiempo a los demás, por no sacrificarse por los hijos; sea cual sea la razón, la verdad es que en esta sociedad se enseña a vivir para uno mismo y eso lleva a muchos a buscar en internet ese sentido de comunidad. Ahora ya no hay culturas que se limiten a las fronteras geográficas, sino que se desarrollan culturas virtuales debido a esa necesidad de pertenencia que no se encuentra alrededor.


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Es increíble cómo viviendo en comunidades tan pobladas y estando tan conectados por internet, hay un mayor sentimiento de soledad y de falta de propósito. Esto es porque muchas veces, aunque estamos juntos, en el momento en el que llega la dificultad pareciera no haber nadie a tu lado. No se generan relaciones profundas. Cuando crees tener amistades profundas o cercanas, se rompen ante los problemas, y esto trae sufrimiento porque la persona no cumplió con tu expectativa de amistad; pensó más en él mismo que en ti de frente a la adversidad. En el momento de la conveniencia deja de ser importante la amistad. Todo esto puede llegar a generar una sensación de que no hay nadie que te pueda amar verdaderamente, nadie que esté dispuesto a pagar cualquier precio por tu amistad.

Estos efectos pueden ser vistos también en las relaciones de noviazgo. Los jóvenes que forman parejas hoy en día viven solamente esperando que la otra persona cumpla sus expectativas, y eso lleva a matrimonios que se rompen fácilmente porque no se construye una relación profunda. No podemos amar profundamente porque en realidad no sabemos cómo hacerlo. Entonces, ¿qué significa amar verdaderamente? Esto es lo que dice la Biblia al respecto:

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. 1 Corintios 13:4-8 RVR1960

El Verdadero Amor

Un problema hoy en día es que se nos hace muy fácil decir que amamos prácticamente cualquier cosa. Ya sea un coche o un perrito, todo lo “amamos”. Si el jefe nos da un aumento, también ya lo “amamos”. ¡Eso no es amor! El verdadero amor no es un sentimiento, eso es emoción solamente. Las amistades te emocionan hasta que algo pasa y cambias de amigos según cómo te sientas. Son relaciones egoístas porque se basan en lo que “yo siento” y en lo que “yo quiero“. Diferenciemos los tipos de amor:

  • Filio: Amor de amistad
  • Eros: Amor de pareja
  • Storge: Amor parental
  • Ágape: Amor sacrificial

El amor ágape es la mayor expresión de amor. Existe solamente para la otra persona; aquí no existe el yo. No importa lo que tengas que entregar, lo das sin esperar nada a cambio.

¡Estamos muy lejos de ese amor en este mundo!  Es un amor donde no hay envidias, donde no hay una pizca de interés por . El amor que conocemos es una pelea de egoísmos. Por eso los matrimonios no duran. El promedio de años de matrimonio en los divorcios es muy bajo porque se basan en emociones, en pasión y en lo físico. Los matrimonios se sostienen mientras uno “se sienta bien” o mientras “haya química”. Pero nada va a permanecer hasta que entendamos cuál es el amor perfecto.

Una relación dónde cada quien tira para su lado se rompe, porque eventualmente uno va a jalar más fuerte. En cuanto ocurre cualquier incidente que disguste al otro, todo se demorona. Pero cuando tú mueres a ti mismo y te centras en la otra persona, no esperas nada y no te cuesta dar. Este es el tipo de relación que crece exponencialmente.

El verdadero amor no tiene envidia y no es jactancioso; no tiene orgullo. Cuando hay verdadero amor, no se hace nada indebido hacia la pareja. Se busca el bien del otro sin guardar rencor. No hay ningún placer en que a la otra persona le vaya mal. El amor lo sufre todo y lo cree todo.


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Recibiendo el Verdadero Amor

No puedes dar un amor que no tienes.

Pero no solamente carecemos de dar ese amor, sino que tampoco hemos entendido cómo recibirlo. No puedes dar un amor que no tienes. No va a haber relaciones profundas en nuestras vidas si primeramente no experimentamos este amor. Solamente recibiendo el amor de Dios es que puedes dar ese amor.

Por eso el primer mandamiento es amar a Dios, para poder cumplir con el segundo que es amar al prójimo.

Jesús es la máxima expresión del amor ágape. Porque estando tú y yo muertos en nuestro corazón, con un vacío y con muerte espiritual, Dios mostró Su amor para con nosotros en que siendo pecadores Cristo murió para pagar por nuestra maldad. Solo de esta manera podríamos ser libres para así poder tener una relación sana con Dios y recibir ese perfecto amor.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16

La Mayor Prueba de Amor

¿Sabes cuál es la mayor prueba de amor que se le puede mostrar a alguien? La mayor prueba de amor es que, en un momento de riesgo, se ponga la vida por esa persona. Esa fue la clase de amor que nos mostró Cristo, un amor que excede todo conocimiento.

Dios está dispuesto a amarte con un amor ágape; está dispuesto a amarte como nunca nadie te ha amado y como nadie tiene la capacidad de hacerlo. ¡Él estuvo dispuesto a dar Su vida por ti! ¿Darías tu vida por alguien más? Sería ya díficil hacerlo por alguien a quien en realidad creemos amar. ¿Lo haríamos por alguien perverso o malvado? Pues, el amor de Dios es tan perfecto que, a pesar de la maldad del corazón del hombre, es capáz de perdonar y transformar a quien esté dispuesto a recibirlo.

Sin importar cómo hayas vivido, sin importar lo que hayas hecho con tu vida, te puedo asegurar que el amor de Dios es más grande. Su amor sobrepasa tu entendimiento. No lo puedes comprender, lo único que puedes hacer es creérlo y recibirlo. Porque la única manera en que tú puedes llegar a amar así y tener relaciones verdaderas y profundas es teniendo una revelación de ese amor.

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Viviendo en Cristo
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