Astilla

De tal palo, tal astilla: Una vida heredada

Es hora de que rompas las cadenas.

“De tal palo, tal astilla” o “hijo de tigre pintito” son refranes que seguramente has escuchado o te han dicho alguna vez. Es común escucharlos cuando hacemos o decimos algo de la misma forma que lo hacen nuestros papás, ya que hacen referencia a las similitudes que como hijos tenemos con ellos. Y, ¿cómo no? si nuestros papás son el primer ejemplo que tenemos en la vida. Nuestra familia es el primer contacto que tenemos con la sociedad.

La mayoría de nosotros replicamos hábitos o costumbres de nuestros padres. A veces es fácil identificarlos y otras veces no. Lo cierto es que no solo heredamos los genes de papá y mamá. Estos hábitos influyen en peculiaridades de nuestra personalidad y en patrones de nuestro comportamiento. Además de tener rasgos físicos similares a ellos, adoptamos las buenas y malas conductas que nos enseñan y que a su vez les fueron enseñadas a ellos.

Pero, ¡alto! Antes de que culpes a tus papás por algo que no te gusta de ti mismo o justifiques tus acciones pensando: “Así soy porque así me enseñaron”, haz una pausa. Piensa que, pese a que muchas de las decisiones que tus papás tomaron en el pasado te afectan hoy, y quizá estás luchando con sus consecuencias, la cosa no termina ahí. Recuerda que, de igual manera, las decisiones que tu tomes el día de hoy tendrán trascendencia en tus hijos, nietos y el resto de tus generaciones.


También lee: ¿Buscas Ser Bendecido o Ser de Bendición?


La Biblia explica en el libro de Éxodo que la iniquidad y los pecados de los padres pueden pasarse hasta su tercera y cuarta generación. Tal vez al leer esto identifiques en tu vida características específicas como vicios, malos hábitos, negatividad, pobreza, desórdenes alimenticios, depresión, etc. Quizás creas que eso lo has heredado de tus padres o familiares, y deseas encontrar a alguien a quien culpar por consecuencias que ahora vives. Lo correcto es reconocer lo sucedido y no aceptar de manera pasiva esos patrones negativos. Debes levantarte, tomar responsabilidad y hacer algo al respecto.

“No te inclines ante ellos (ídolos y dioses falsos) ni les rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses. Extiendo los pecados de los padres sobre sus hijos; toda la familia de los que me rechazan queda afectada, hasta los hijos de la tercera y la cuarta generación. Pero derramo amor inagotable por mil generaciones sobre los que me aman y obedecen mis mandatos”. Éxodo 20:5-6 NTV

Los patrones negativos pueden estar por años en tu vida y en tu familia. Pero eso no tiene que seguir así. Hoy puedes tomar la decisión de ponerles fin y elegir vivir en bendición.

Identifica las Características Dañinas 

Así como las características físicas se heredan de generación en generación, la maldad y el pecado también pueden heredarse generacionalmente. En la Biblia vemos que Adán y Eva pecaron al desobedecer a Dios. Su pecado afectó a sus hijos; su hijo mayor Caín mató a su hermano Abel y se convirtió en el primer asesino de la humanidad. El segundo asesino fue Lamec, uno de los descendientes de Caín. En tu vida puede haber pecados heredados por generaciones atrás como un vicio, una enfermedad o aún detalles en tu carácter. Sin embargo, es importante que sepas que Dios envió a su hijo Jesucristo a morir en la cruz por amor a ti y para salvar tu vida del pecado rompiendo toda atadura y cadena de maldad. Él ya lo hizo, ahora asegúrate de permanecer en esa libertad.

“Por lo tanto, Cristo en verdad nos ha liberado. Ahora asegúrense de permanecer libres y no se esclavicen de nuevo”. Gálatas 5:1

Examina tu vida y las áreas en las que frecuentemente enfrentas problemas. Posiblemente es un patrón de divorcios, enfermedades, depresión o pobreza. Identifícalas y conscientemente rehúsate a vivir atado a eso.


También lee: Tienes todo para triunfar el día de hoy


Recibe la Bendición en tu Vida

Decide tomar la bendición y no la maldición. Si hay patrones negativos en tu familia, reconócelos y decide hacer algo al respecto. No importa qué tipo de hábito negativo sea o cuán arraigado o grave creas que sea, tú puedes decidir ponerle fin y vencerlo con la ayuda de Dios. Dios es más grande y poderoso que cualquier hábito generacional negativo.

Los malos hábitos se corrigen cuando buscas a Dios y tomas tiempo para hablar con Él y leer su palabra. Recibe la bendición con firmeza, creyendo y declarando la palabra de Dios en tu vida.

“Pero ahora quedaron libres del poder del pecado y se han hecho servidores de Dios. Ahora hacen las cosas que llevan a la santidad y que dan como resultado la vida eterna”. Romanos 6:22

Toma Autoridad en Jesús

“Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño”. Lucas 10:19

No seas pasivo ante una posible realidad negativa en tu vida. No digas: “Siempre hemos sido así”, “nunca hemos podido salir de esto”, “todos en mi familia se casan y se divorcian”, “nunca me pasa algo bueno”. ¡Basta ya de eso! Mejor declara: “Jesús ha vencido al pecado, me ha dado vida abundante y la autoridad de romper con toda cadena de maldad, yo decido vivir en bendición y no en maldición”.

En Proverbios 26:2 dice que “.. la maldición nunca vendrá sin causa”, esto quiere decir que existe una razón por la cual se lucha contra los malos hábitos y malos patrones, o fuimos nosotros quienes tomamos una mala decisión y le dimos entrada a la maldad y como resultado vivimos consecuencias o fue alguien en nuestra familia.

Si hoy vives consecuencias de una decisión mal tomada, con mayor razón toma la autoridad que Cristo te ha dado y frena toda obra de maldad. Decide vivir en bendición por ti y tu descendencia.

Vence la Historia Negativa

No hay excusa válida para persistir en los patrones negativos. Reconoce contra qué estás luchando, identifícalo y no lo ignores. No intentes esconderlo esperando que se arregle solo o “con el tiempo” porque no será así. Si eres flojo o te falta disciplina, solo admítelo y decide cambiarlo. No basta con reconocerlo, debes hacer algo al respecto.

Dios no quiere que vivas atado a maldición ni a pecado, desea que vivas una vida libre y abundante, ¿qué impide que vivas la vida que Dios ha preparado para ti? Hoy es tiempo de decidir.

“Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!”. Deuteronomio 30:19

Categorías
Crecimiento Espiritual
¡Sé el primero en comentar sobre este artículo!

Deja Un Comentario

¡Entérate!

Suscríbete a nuestro correo semanal.

*Que no se te pase.