Templos Vivientes

¿Cómo administras la habitación del Espíritu Santo?

En la Biblia se nos enseña que le pertenecemos a Dios, porque fuimos comprados por un alto precio.

“Dios los compró a un alto precio. Por lo tanto, honren a Dios con su cuerpo” (1 Corintios 6:20 NTV).


¿Qué determina lo correcto y lo incorrecto? ¿Cómo podemos distinguir el bien del mal? Muchos se guían por lo que les dicta su conciencia. Pero, ¿qué pasa cuando tu estándar de lo bueno y lo malo es exactamente contrario a lo que piensa alguien más? ¿Quién tiene la razón?

Otros se basan en lo que dice la sociedad. Pero, ¿qué pasa cuando la sociedad elige anular o violar las leyes? Muchos se dejan llevar por las emociones, pero las emociones son inestables. Hoy estamos felices y mañana quizá no tengamos ganas de sonreir.


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Hay quienes juzgan según las circunstancias pero, una vez más, las circunstancias nunca son las mismas. ¿Cuántos se basan en Cristo? De todas las opciones, Él es el único que no cambia; Él es el único que es perfecto; Él no puede ser manipulado por nada ni nadie. Él es Dios. En la Biblia se nos enseña que le pertenecemos a Dios, porque fuimos comprados por un alto precio. ¿Cuál fue ese precio? La cruz.


“No pasarán el resto de la vida siguiendo sus propios deseos, sino que estarán ansiosos de hacer la voluntad de Dios.” 1 Pedro 4:2


Jesús mismo, siendo hombre, siempre fue obediente y buscó hacer la voluntad del Padre. Para nosotros es una lucha imitar a Jesús porque en nuestro ser existe un rechazo hacia Dios, pero ese es el verdadero cambio: cuando nuestra mente es renovada y nuestro concepto de Cristo y la cruz cambian. Cuando estamos ansiosos de hacer la voluntad de Dios sabemos que hemos sido transformados.


“Por eso, los que todavía viven bajo el dominio de la naturaleza pecaminosa nunca pueden agradar a Dios.” Romanos 8:8


¿Has tenido conflictos internos? ¿Te ha pasado que quieres hacer lo correcto pero por alguna razón haces todo lo contrario? Esto se debe a que una parte de ti quiere y anhela agradar a Dios (el espíritu), pero hay otra parte que quiere satisfacer sus propios deseos (la carne). Necesitamos que nuestro cuerpo esté en sintonía y sometido al Espíritu de Dios. Jesús fue entregado sin mancha, Él fue y es santo, tanto en sus pensamientos como en su cuerpo. Él es nuestro ejemplo a seguir.

Aunque nuestro cuerpo sea frágil y débil, es un instrumento en las manos de Dios. Aquí no hay punto medio: o estamos con Dios o estamos en Su contra. Nuestro cuerpo, nuestro exterior, eso es lo que la gente puede ver. ¿Qué está viendo el mundo en nosotros o a través de nosotros? Nuestra responsabilidad es reflejar a Dios.


“Ahora tenemos esta luz que brilla en nuestro corazón, pero nosotros mismos somos como frágiles vasijas de barro que contienen este gran tesoro. Esto deja bien claro que nuestro gran poder proviene de Dios, no de nosotros mismos.” 2 Corintios 4:7


Las palabras pueden ser un arma letal

“El ser humano puede domar toda clase de animales, aves, reptiles y peces, pero nadie puede domar la lengua. Es maligna e incansable, llena de veneno mortal. A veces alaba a nuestro Señor y Padre, y otras veces maldice a quienes Dios creó a su propia imagen. Y así, la bendición y la maldición salen de la misma boca. Sin duda, hermanos míos, ¡eso no está bien!” Santiago 3:7-10


La sociedad hoy en día te dice que no te quedes callado y expreses todo lo que sientes. Pero, aunque es bueno expresarnos, muchas palabras que decimos pueden herir a la gente o meternos en problemas, ya que generalmente hablamos de acuerdo a lo que sentimos.

Por ejemplo, si estamos enojados, nuestras palabras serán muy hirientes, y si estamos tristes, muy probablemente salgan de nuestra boca palabras de reclamo. La manera correcta de controlar lo que decimos es cuidando nuestro corazón y llenándolo con el amor y la palabra de Dios. Porque de la abundancia del corazón habla la boca.


“… pero las palabras que ustedes dicen provienen del corazón; eso es lo que los contamina.” Mateo 15:18


Eres el único responsable de lo que haces

Es muy común que, cuando nos equivocamos, buscamos excusas o culpables para salir librados. Pero tengo una noticia para ti: nosotros somos los únicos responsables de nuestros impulsos y acciones. Y, aunque intentemos evadirlas, no podemos escapar de esa responsabilidad, y vamos a rendir cuentas de ello.

¿En qué estas pensando?

“derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” 2 Corintios 10:5 RVR1960


¿Qué tipo de cosas ocupan tu mente? Nuestros pensamientos pueden ser armas usadas en nuestra contra. No sucede de la noche a la mañana, primero llega un pensamiento a nuestra mente y nosotros decidimos si lo desechamos y le ponemos un alto o si lo consentimos hasta que logre hacer nido en nuestra cabeza.

¿Es posible controlar nuestros pensamientos? Por supuesto que sí. Por ejemplo, seguramente alguna vez te has sentido culpable por comer comida chatarra. La verdad es que decidiste comerla, entre otras cosas, porque tenías hambre. Deberíamos comer saludablemente y a la hora correcta para mantenernos saciados. Con nuestra vida espiritual es algo parecido, necesitamos comer de lo bueno todos los días, esto quiere decir orar, leer la Biblia y estudiarla, congregarnos (ir a la iglesia), todo esto nos mantiene con un espíritu saludable y en sintonía con Dios. Cuando estemos llenos de Dios, no habrá lugar para pensamientos equivocados.

¿Reflejas a Dios con tu comportamiento?

Cuando no damos el 100% en algo, se nota. De igual manera cuando amas a Dios, se nota. Cuando nuestras acciones no son coherentes con nuestras palabras, estamos dando un mal ejemplo. Y, si te identifican como una persona que cree y ama a Dios, automáticamente van a relacionar tu fe con algo negativo. Seamos cuidadosos y demos siempre el 110% en todo lo que hagamos.

Cuidado con lo que ves

Cuidar lo que vemos es una batalla de todos los días. Estamos siendo constantemente bombardeados por imágenes que intentan seducirnos y convencernos de que es algo normal cuando no lo es. El problema aparece cuando nos acostumbramos a eso y lo aceptamos.

Pero, ¿qué tiene de malo? Quizás esa pregunta esté rondando en tu mente. Nos tranquiliza pensar que esas cosas no nos afectan y tenemos control absoluto sobre nuestros deseos. No nos dejaremos manipular. Bien, ya hablamos acerca de cuidar lo que pensamos.

¿Has escuchado que los ojos son la ventana del alma? ¡Qué romántico! Esto guarda algo muy cierto. Cuando nuestros ojos ven algo, nuestro cerebro lo capta y lo almacena. Debido a esto, de repente eres sorprendido con algún recuerdo o pensamiento relacionado con eso que viste. Ese pensamiento anda dando vueltas por tu cabeza hasta que logra penetrar en tu corazón. Finalmente, eres motivado a hacer eso que sientes. ¿Qué quiere decir todo esto? Hacemos lo que vemos. Si no cuidamos lo que vemos, eventualmente seremos sorprendidos haciendo cosas equivocadas.

¿Y qué me dices de la sexualidad?

Para empezar, tu cuerpo no es tuyo, es de Dios (1 Corintios 6:19). Y el concepto de sexualidad ha sido totalmente torcido por nuestra sociedad. El pensamiento popular en la actualidad nos dice que experimentemos y no nos avergoncemos de nada. Nos alientan a tener una “sexualidad saludable y segura”.

Sin embargo, este concepto es contradictorio, ya que la única manera de tener una sexualidad saludable es de acuerdo a los estatutos de Dios.  Muchas veces me han hecho la siguiente pregunta: ¿el sexo está mal? Déjame hacerte una pregunta a ti, ¿reír está mal? No, de hecho reír es bueno, nos permite expresar un sentimiento y también otorga beneficios a nuestro cuerpo. Entonces, ¿vas a reír en un funeral mientras le das el pésame a alguien? Yo te puedo asegurar que no. Pero, ¿por qué si acabo de decir que reír es bueno? Bien, reír es muy bueno pero hay un tiempo correcto para hacerlo. Hay un tiempo para reír y un tiempo para llorar (Eclesiastés 3:4). De la misma manera hay un tiempo correcto para la sexualidad, se llama matrimonio.


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Se trata de un amor profundo y sincero, no solamente de pasiones pasajeras y vacías. Debemos guardarnos de caer en las tendencias de este mundo porque cuando nosotros permitimos ser contaminados por esas cosas, nuestro concepto de sexualidad es corrompido.

La buena noticia es que creemos en un Dios que logra imposibles, y nuestro corazón puede ser limpiado y restaurado por completo. Podemos ser libres y amar de la manera correcta, con todo nuestro ser, sin que nada venga a ensuciarnos.

Es nuestra responsabilidad cuidar todo lo que se nos ha dado. Yo sé que parece difícil lograr todo esto, y lo es, de hecho es imposible en nuestras fuerzas, por eso Él nos da lo necesario. Tenemos a Cristo, tenemos Su palabra y tenemos al Espíritu. Ya creemos, ahora nos toca vivirlo.

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Crecimiento Espiritual
2 Comentarios sobre este artículo
  • Angeles Lozano
    21 Octubre 2015 at 9:02 pm

    Un estudio muy conciso y directo. Pidamos al Señor porque penetre en los corazones trayendo convicción. Dios los bendiga!

  • Angeles Lozano
    21 Octubre 2015 at 9:02 pm

    Un estudio muy conciso y directo. Pidamos al Señor porque penetre en los corazones trayendo convicción. Dios los bendiga!

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