Moisés

¿Qué tenía Moisés que no tenga yo?

Depende de ti que seas una nueva y mejor versión de Moisés

Imagina que vas en tu camino hacia la escuela o a tu trabajo. Es una mañana tranquila y fresca de verano. En tu asiento disfrutas la brisa al tener la ventana abierta. De repente, meditas en lo que aquél amigo/a te compartió acerca de Dios o, en lo que escuchaste en la predicación de tu pastor el domingo pasado (hasta lo tuiteaste en ese instante). Esa palabra o frase que se grabó en tu mente y en tu corazón, y que días después estás recordando cuando menos lo esperabas, es el mensaje preciso que Dios tenía para ti. No lo dudes. Así es.


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Esa palabra que está haciendo eco en tu interior, y que está moviendo fibras sensibles, comienza a generar un efecto en tu vida. Quizá no te des cuenta, pero algo está por cambiar en tu ser. Probablemente, dejes de hacer algo que te gustaba o pierdas el interés en esa actividad que tanto te llamaba la atención. Incluso, puede que ahora estés convencido de la decisión que habías considerado hace tiempo. Ahora hay un cambio.

El Señor trata con todos nosotros de manera distinta. Como te habló a ti no le va a hablar a alguien más. Tú eres único para Dios.

Eres igual a Moisés

La Biblia habla acerca de un personaje muy famoso llamado Moisés. Seguramente has escuchado acerca de él. Moisés fue un niño que pusieron en una cesta en el río Nilo y después lo encontró la hija del faraón de Egipto. Moisés creció cerca del faraón. Al pasar el tiempo se dio cuenta de algunas cosas que no le parecían y que lo hacían sentir incómodo. Más adelante conocería sus raíces hebreas pero, lo que sigue te recomiendo que la leas en el libro de Éxodo. 

Moisés no tenía absolutamente nada diferente a ti.

Moisés era tan único y especial para Dios que Él mismo le hizo saber cuáles eran sus planes (Sal. 103:7 Reina Valera Revisada). Sí, el Dios que todo lo sabe, que está por doquier y que todo lo puede se le reveló a un hombre como Moisés. Moisés no tenía absolutamente nada diferente a ti. Moisés no tenía superpoderes, quizá, ni era el más alto de su escuela. Tampoco era el más inteligente de su salón de clases. ¡No! Moisés era alguien como tú. ¡Sí, como tú! Moisés se equivocaba, así como tú lo has hecho también. Moisés era una persona que tenía pasión para ciertas actividades. Pero cuando comenzó a ver injusticias en el pueblo de Dios, algo le hizo eco en su corazón que no lo dejó tranquilo.

A pesar de tu pasado, el Señor tiene planes para ti

A veces podrías pensar que Dios tiene un plan para los demás (como lo tuvo para Moisés), pero no para ti. Quizá puedas creer que los errores que has cometido te pueden descalificar delante de Él. Podrías pensar que tu vida está hecha pedazos y que el Señor no puede usarla. Es más, puede que haya cosas en tu pasado que sientas que son demasiado difíciles de olvidar (aquello que no le has contado a nadie), pero Dios conoce todas las cosas y, obviamente, conoce todo de ti. Sin embargo, no importa lo que hayas hecho, Él te usará si tú le entregas tu vida. Moisés es un claro ejemplo de esto ya que el Señor dejó a un lado todos sus errores y malas decisiones. Lo utilizó para ser el líder del pueblo de Dios y sacarlos de Egipto.

Mucha gente se pregunta si Dios puede usarlos. La respuesta es sí. No estás acabado ni estás en la lista negra del Señor. El Señor no tiene listas negras. Dios quiere que alcances todo el potencial que tienes, porque Él mismo te creó y sabe de lo que eres capaz. Si piensas que estás demasiado joven para hacer grandes cosas o muy maduro para recuperar el tiempo pasado, que te quede claro, la edad no es un problema cuando el Señor está al mando.

Una vez que seas consciente de quién eres en Cristo (un hijo amado de Dios) tu vida debería cambiar.

Los caminos que tiene Dios para ti son perfectos, y Sus planes son siempre lo mejor. Él sabe exactamente dónde colocarte para que aprendas y seas entrenado por Su Espíritu Santo. Él colocó a Moisés para convertirlo en un príncipe egipcio, pero era una posición que no duraría mucho tiempo. Una vez que fue consciente de sus raíces hebreas, la lealtad de Moisés comenzó a cambiar de rumbo, y lo mismo debiera ocurrir contigo. Una vez que seas consciente de quién eres en Cristo (un hijo amado de Dios) tu vida debería cambiar. Deja lo malo por el Señor.

“Si alguno está en Cristo nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas” (2 Cor. 5:17). Las cosas “nuevas” que Pablo describe en este texto se refiere al nuevo nacimiento espiritual que puedes tener por medio de la fe en Jesucristo. En otras palabras, tus pecados son perdonados y olvidados y recibes la oportunidad de tener una relación personal con el Dios del universo. El mismo Dios que trató con Moisés, es el mismo que tratará contigo. Si Dios hizo maravillas y milagros usando a Moisés, cuánto más podría hacer contigo si te entregas al Señor.


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Descubre los caminos de Dios

Hasta ahora has leído que el Señor quiere y puede usarte sin importar las cosas que hayas hecho en el pasado. Lo que el Señor hizo en la vida de Moisés puede hacerlo en tu vida. Sin embargo, si te estás preguntando cómo puedes encontrar lo que el Señor tiene preparado para ti, debes seguir leyendo.

Moisés pasó años en el desierto aprendiendo a vivir una vida solitaria. En la época actual difícilmente puedes estar desconectado de lo que sucede en el mundo entero (gracias a Twitter, Facebook y Whatsapp o WeChat si estás en China). Sin embargo, el Señor no se refiere a eso cuando habla de una vida solitaria. Necesitas aprender a permanecer a solas con Dios. Habrá momentos en los que debes estar solo y dejar a un lado el consejo de los que están cerca, porque debes mantenerte fiel a lo que el Señor te haya mandado a hacer. Concéntrate. Fomenta una relación estrecha con Dios. Dedícale tiempo. Habla con Él. Platica con Él como si fuera un amigo a un lado tuyo. El camino de Él es el mejor.

Dios está atento a tu reacción cuando afrontas un reto, cuando recibes buenas noticias o cuando tienes la oportunidad de avanzar sin Su guía.

Aunque Moisés tenía muchas características buenas, la paciencia probablemente no era uno de sus puntos fuertes. Sin embargo, Moisés tenía dos características que ganaron el favor de Dios: el deseo de acercarse a Dios (en forma de zarza ardiente que no se consumía) y su obediencia a la voluntad del Señor. Dios está atento a tu reacción cuando afrontas un reto, cuando recibes buenas noticias o cuando tienes la oportunidad de avanzar sin Su guía. Él quiere ver lo que vas a hacer. Descubrir los caminos de Dios es indispensable para conocer Su voluntad y Su plan. Así que no trates de hacer las cosas solo con tu forma de pensar o tu juicio, debes consultar al Señor en todas las cosas y ser obediente a Su palabra.

Dios tiene la intención y el deseo de que te acerques para conocerlo cada vez más y que habites en Su presencia. Muchas veces te llamará a que separes un tiempo para estar a solas con Él. Él quiere que hagas solo Su voluntad, pero no lo podrás hacer si no conoces Sus caminos. A solas con Dios es cuando Él puede trabajar profundamente en tu corazón. Es ahí donde te mostrará las cosas que necesitas cambiar de tu interior para poder hacer Su voluntad.

Puede que no entiendas por qué Dios se mueve en cierta dirección. Pero si estás dispuestos a aprender de Sus caminos, conocerás Su corazón. Entonces Su Espíritu te dará el deseo de seguir Su guía. Si quieres conocer los caminos de Dios, toma un tiempo para estar a solas con Él y decide obedecerlo, así vivirás tu vida de acuerdo con Sus principios. Todo depende de ti. No te equivoques, decide bien, decide seguir al Señor.

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Crecimiento Espiritual
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