Tiempos de Hambre

Voltear a Egipto te mantendrá lejos de la tierra prometida.

Metafóricamente, todos nosotros contamos con una caja de preocupaciones en nuestro corazón. Ahí depositamos cada una de nuestras ansiedades y preocupaciones diarias. Algunas preocupaciones son pequeñas y algunas otras son grandes. Cuando una preocupación desaparece, tendemos a buscar una nueva preocupación para meter en ese espacio que quedó vacío en nuestro almacén de preocupaciones. Parece que nos gusta siempre estar preocupados. Quizá sea una situación económica, una situación de salud, un importante examen en la universidad, algún trabajo importante por concretar, o quizá solo sea que enviaste un mensaje y no se han activado las dos palomitas azules.

Pero las más delicadas son aquellas preocupaciones o tiempos en nuestra vida donde tenemos ansiedades o temores los cuales nos tientan, nos obligan o nos hacen apartarnos de confiar en el Señor. Te invito a que examinemos juntos un momento en la vida de Abraham donde tuvo preocupación.

Abraham se encontraba en la tierra de Ur de los Caldeos con sus familia y el Señor le da un mensaje retador a Abraham: “Deja tu patria y a tus parientes y a la familia de tu padre, y vete a la tierra que yo te mostraré” Genesis 12:1 NTV

Cabe dejar en contexto que en esos tiempos las familias estaban juntas y el hombre de mayor edad era el patriarca de la familia. Toda la familia trabajaba junta y los miembros compartían todas las cosas entre ellos.

Dios le llama a Abraham y le manda a que salga de su tierra y de su parentela. Le llama a dejar su familia, sus costumbres, su vida cómoda e ir tras una promesa que el Señor le dio. Ur de los Caldeos, la tierra en la cual Abraham vivía, era una tierra en la cual existía un ambiente que no era correcto para él. Era un lugar donde se practicaba la idolatría y existían costumbres paganas. El Señor lo llamó a que saliera de esa tierra. Fue como si le dijera: “Sal de eso y créeme a mi. Cree en mis planes, en mis sueños y en mi propósito y te voy a llevar a un propósito, a una meta. Voy a usarte y a bendecirte. Te voy a dar una vida nueva que no esperabas”.


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Esta era una decisión difícil para Abraham ya que significaba confiar plenamente en el Señor ya que toda su provisión iba a venir del Señor y en Su promesa. No habría quien le proveyera de su familia, ya no iba a estar en contacto con su familia. Todo por obedecer a la palabra que el Señor le había dado.

Y entonces Abraham obedeció y salió con su esposa, con las personas que le servían (aproximadamente 300) y con todas sus posesiones.

¿Puedes tener la actitud de Abraham de decir: “Señor yo te creo y camino en Tu promesa y salgo de este lugar en el cual Tú no quieres que esté y confío que me llevarás al lugar que Tú tienes preparado para mí”?

Dios te tomará y comenzará a poner en situaciones las cuales te llevarán a salir de tu estilo de vida y del mundo que te envuelve para llevarte a un lugar que él tiene preparado para ti.

“Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.” Juan 1:12

Él quiere llevarte a alcanzar nuevas cosas en tu vida, a cumplir los propósitos que Él tiene para ti. Tú estás en este mundo pero no eres de aquí por que ahora tú eres Su hijo, ciudadano del Reino de Dios.

Abraham, mientras avanzaba por el camino, levantaba altares al Señor y buscaba estar en comunión con Él, pero entonces vino un momento de preocupación. Ese momento fue cuando llegó a Canaán. La tierra estaba ocupada, pero Abraham estaba confiado de que esa tierra sería suya.

“En aquel tiempo, un hambre terrible azotó la tierra de Canaán y obligó a Abram a descender a Egipto, donde vivió como extranjero”. Genesis 12:10 NTV

La caja de preocupaciones de Abraham se empezó a llenar ya que no solamente tenía que alimentar a su familia, sino también a su ganado y a todos sus siervos. ¡Solo imagina la cantidad de preocupaciones que comenzaron a anidarse dentro de su corazón!

Abraham, en vez de buscar al Señor y preguntarle qué hacer, comenzó a razonar con su lógica y el sintió que la respuesta estaba en Egipto donde quizá sería más fácil tener respuesta a sus preocupaciones en vez de volverse y buscar al Señor. Cuando atravesamos tiempos de hambre, necesitamos considerar los siguientes puntos:


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No culpes a las situaciones para justificar el apartarte de Dios

Egipto es atractivo, parece siempre más fácil que buscar al Señor.

Habrá momentos en tu vida dónde existirá el hambre, donde habrá presiones y preocupaciones que te pondrán en riesgo de tomar decisiones que no son correctas. Existen personas que justifican sus acciones por las circunstancias en su vida. Escogen una mala pareja por presión social, realizan acciones que no son correctas por conservar un trabajo, etc.

Quizá estés preocupado por que no ves la provisión de Dios, o ves que no hay respuesta en algunas áreas de tu vida y comienzas a desesperarte y a pensar que sería una buena idea voltear a Egipto. Egipto representa al mundo. Pero recordemos 1 Juan 2:15: «Y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre».

Egipto es atractivo, parece siempre más fácil que buscar al Señor. Egipto parece una buena opción. El problema es que al elegirlo comprometes tu vida espiritual y tu relación con Dios.

Cualquier tipo de hambre debe de llevarnos a Dios primero. Él es capaz de quitar el hambre en cualquier situación. Pero voltear al mundo es retrasar la respuesta del Señor.

En Egipto eres extranjero.

Meditemos en esto: en Canaán, Abraham era extranjero pero tenía una promesa, que la tierra sería de él algún día. También al ir a Egipto iba a ser un extranjero, pero no era la tierra asignada por Dios para que se cumpliese la promesa que le había entregado.

Las cosas de este mundo no son las cosas que Dios tiene provistas para ti. Las soluciones en la carne, las soluciones fáciles que da el mundo, no son las cosas que Él tiene destinadas para ti.

¿Qué haces cuando las situaciones se ponen difíciles? ¿Qué haces cuando empiezan a venir dudas y viene la necesidad a tu vida? ¿Cómo tomas decisiones?

Cuando tenemos un corazón con hambre, en ocasiones buscamos saciarnos con viejas amistades, viejos hábitos, y terminamos errando y escogiendo mal.

“Así que ahora ustedes, los gentiles, ya no son unos desconocidos ni extranjeros. Son ciudadanos junto con todo el pueblo santo de Dios. Son miembros de la familia de Dios”. Efesios 2:19

¿Sabías que para Dios tú y yo somos extranjeros en este mundo? Estamos en este mundo pero no somos de este mundo. Jesus oró: “No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno. Al igual que yo, ellos no pertenecen a este mundo” (1 Juan 17:15-16).

Somos extraterrestres. No te arraigues a este mundo, aférrate a Dios. Como hijos de Dios necesitamos entender que no somos de este mundo. En ocasiones queremos ganar al mundo imitándolo y eso no se puede. Nuestra respuesta viene de Dios y Él hace la obra.

Cuando Abraham fue a Egipto, estuvo en peligro de perder las promesas que el Señor tenía para él. Así que, de la misma manera, tú debes de tener cuidado de lo mismo.

¿Cómo estás cuidando esos deseos de tu carne? ¿Estás guardando esos deseos en Dios?


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Egipto te va a traer problemas

“Al acercarse a la frontera de Egipto, Abram le dijo a su esposa Sarai: «Mira, tú eres una mujer hermosa. Cuando los egipcios te vean, dirán: “Ella es su esposa. ¡Matémoslo y entonces podremos tomarla!”. Así que, por favor, diles que eres mi hermana. Entonces me perdonarán la vida y me tratarán bien debido al interés que tienen en ti»”. Genesis 12:11-13

Por temor, Abraham comienza a hacer cosas equivocadas al entrar a Egipto. En Canaán, Abraham podía estar confiado en el Señor y tenía una protección, pero en Egipto estaba en peligro, fuera de la protección de Dios y preocupado por lo que los demás pensaban ya que era definitivamente un intruso. Egipto no era un lugar donde tenía la libertad de poder adorar al Señor ya que en ese lugar solo se podía adorar a Faraón. Abraham estaba comprometiendo a su esposa y su relación con el Señor por buscar proveer su necesidad y a su gente.

Cuando tú, como cristiano, decides alejarte de una relación cercana de Dios y deseas ir tras los deseos del mundo, sacrificas muchísimo. Ya no estás seguro en los brazos de Dios, terminas cediendo ante el agradar a las personas de este mundo y comienzas a sentirte solo, sintiendo un vacío y una vida sin protección.

En Egipto las promesas de Dios se ponen en riesgo.

La promesa para Abraham era que de él vendría una gran nación. Esta era una promesa que Dios le había hecho, pero, ¿Abraham habría podido llegar a ser una gran nación en Egipto? No. En Egipto solo hubiera sido un extranjero. Así que no esperes triunfar en el mundo, por que solamente eres un extranjero. Busca la voluntad del Señor. Ve a la tierra en la cual el Señor te dará y te ha prometido y camina en Su promesa.

Dios tiene el poder para proveer todas las cosas ¿Crees que Dios tendrá algún problema para proveerte algo? Él tiene el poder para proveerte una pareja, bendición económica o cualquier cosa. Tu sabrás si decides voltear a Egipto. Pero el Señor bendice a los que deciden esperar Su respuesta en medio de la hambruna. Dios responde a la fe, Dios honra la fe.

Más adelante en la historia, a Faraón le sobrevinieron plagas como castigo del Señor por haberse entrometido con Sarai, a quién Abraham había presentado como su hermana. A partir de ese momento se corrió la noticia de que Abraham era un mentiroso y que era un intruso. No estés jugando a camuflajearte en el mundo. Es bastante preocupante que un hombre de Dios se haya vuelto un mentiroso y un fraude siendo que él pudo haber sido de bendición.

Sé honesto con la gente a tu alrededor. Sé honesto diciendo que tú vives bajo la voluntad de Dios y no seas tropiezo para el mundo sino instrumento de luz y de salvación. No seas tropiezo en tu familia y en tu casa. Un mal testimonio puede hacer tropezar a los demás. Por no buscar el Señor, podemos ser tropiezo para otros.

Abraham regresó triste y habiendo perdido mucho tiempo. Pero entonces regresa al lugar en el que estaba antes. Al lugar del altar donde invocó a Jehová, donde debió haber estado siempre. ¿Por qué perder tiempo, bendición y promesas?

Abraham regresó. Volvió a sus comienzos. Y lo más bello de todo es que Dios lo estaba esperando. ¿Tú crees que Dios quiere que aprendas de la peor manera? Nadie quiere ver a su hijo quemarse para que aprenda que el fuego es peligroso. En ocasiones decir “Dios me permitió pasar por esto para aprender” no es del todo correcto. Tienes que reconocer que el Señor te llamó a una tierra específica, a una promesa especifica para ti y para que fueras de bendición a otros.

¿Estás preparado para cuando venga el hambre? ¿Tomarás la decisión correcta? Algunos andan de rol en Egipto y algunos regresan, otros no. Egipto los termina por consumir. Los tiempos de necesidad y hambre nos ayudan a conocer a Dios y a crecer.

“Amados hermanos, cuando tengan que enfrentar problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse”. Santiago 1:2-3

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