Una Campana Quebrada Pero Valiosa

Dios te quiere transformar pero también te quiere usar.

En los Estados Unidos hay una campana que fue hecha en Inglaterra durante el siglo XVII y que, después de ser transportada a su destino, se rajó tras su primer uso. Trataron de arreglarla, pero no quedó igual. En 1828 los principales de la ciudad quisieron deshacerse de la campana como desperdicio, pero nadie la quería. Esa misma campana que nadie quería terminó por convertirse en la campana más querida y famosa de los Estados Unidos.

Si el día de hoy quieres acercarte a esa campana tienes que pasar por un proceso de seguridad. Esa campana es ahora invaluable no porque lo que es en sí, porque en realidad no sirve para nada, pero es invaluable. Es una campana valiosa por una razón: porque fue usada para proclamar la independencia de los Estados Unidos.

En el Nuevo Testamento hay hombres y mujeres comunes como tú y como yo que fueron usados para proclamar libertad. Fueron hombres y mujeres invaluables, aún más que esta campana, personas como Pedro, Santiago y Juan a quienes podemos encontrar en la Escritura. Por ejemplo, Pablo era una perseguidor, mata-cristianos, que terminó convirtiéndose en uno de los pilares de la iglesia y fue inspirado por el Espíritu Santo para escribir la mayor parte del Nuevo Testamento. Esas personas son ejemplo de lo que significa dejarse usar por Dios. Hoy quiero hablarte de una persona que vivió durante los tiempos del establecimiento de la iglesia y de quien en realidad se menciona muy poco. Podemos encontrar la historia de Felipe en el libro de los Hechos.


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“Escojan a siete hombres que sean muy respetados, que estén llenos del Espíritu y de sabiduría. A ellos les daremos esa responsabilidad”. Hechos 6:3 NTV

En la iglesia faltaba gente que sirviera. Había muchas cosas que hacer como ayudar a servir la comida y ayudar a las viudas, entre otras. Así que eligieron personas para que echaran la mano y, entre ellos, salió el brother Felipe. Él se lanzó bien prendido a servir con todo el power, pero hubo un problema: Herodes andaba exterminando cristianos. Así que todos huyeron a la región de Judea y Samaria. Cuando Felipe llegó allá, ¿sabes qué hizo? Yo creo que agarró el Samaria Times para leer los avisos de ocasión, rentó un depa y le compartió a la rentera. Luego fue con don Cuco a la tiendita por leche para el cereal y también le compartió. Bueno, lo que quiero decir es que se puso a predicarle a todo mundo. ¡Le predicó a multitudes!

Felipe no era un pastor ni un artista cristiano, era un brother equis, común y corriente. No tocaba la guitarra ni la batería, pero compartía. ¿Por qué? Porque estaba dispuesto a ser utilizado por Dios. Debido a que estaba dispuesto, Dios lo vio y dijo, “este cuate trae fuego”. Así que el Señor le asignó una misión. Dios le envió un ángel que le dijo, “Felipe, lánzate al camino a Gaza”. Ahí se encontró a un etíope quien era un hombre bastante pesado; era tesorero y trabajaba para la reina.

¿Por qué mandó Dios a Felipe? ¿Por qué manda al brother Felipe a compartirle a un hombre tan importante? ¿Por qué no mandó a Pedro, a Santiago o a alguno de los hermanos de Jesús? ¿Por qué no mandó uno de los buenos? A mí me llama mucho la atención esto. Llamó a Felipe, al que servía las mesas. No es la única ocasión en la que esto ocurre. ¿Recuerdas cómo tocó Dios a Pablo? Saulo andaba que echaba fuego contra la iglesia cuando Jesús se le apareció como una luz. Saulo cayó al suelo y quedó ciego por tres días. Jesús le ordenó entrar en la ciudad de Damasco mientras que al mismo tiempo llamó a Ananías para enviarlo a donde estaba Saulo, el mata-cristianos (¡qué ganas de ir!). Dios usó a Ananías para darle una palabra de instrucción y sanar su vista.

Pablo era una persona instruída y capaz; era tremendo. ¿Por qué mandó Dios a Ananías? ¿Sabes cuántas veces se menciona a Ananías en la Biblia? Una. Era otro brother equis. ¿Por qué Dios hace eso? ¿Por qué manda un segundo bate? Pienso que el Señor hace esto porque nos está diciendo que el llamado de compartir el Evangelio a los demás es para todos. El compartir de Jesús a otra persona no es responsabilidad del pastor o de los líderes solamente, Dios nos llama a todos a compartirle a los demás. Tú has sido puesto en un lugar para compartir, llevar la Palabra y hablar a los demás; has sido llamado a ser luz.

“¡Reconozcan que el Señor es Dios! Él nos hizo, y le pertenecemos; somos su pueblo, ovejas de su prado”. Salmos 100:3

Todos somos ovejas. ¿En qué se multiplican las ovejas? ¿En pollos? ¡En ovejas! Esto me hace ver que Dios nos muestra que es labor y llamado de todos el compartirle a todos. Tú estás en un lugar donde ni yo ni nadie más está y si Dios te puso ahí fue para que fueras quien compartiera. “Me encantaría que el pastor viniera a predicar aquí en mi escuela”. ¡Dios te puso a ti! No sabes si tal vez Dios te va a usar para hablarle a un Saulo o a un etíope. La gente que está a tu alrededor fue puesta para ser alumbrada por la luz de Dios en tu vida.


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La ciudad en la que vives no necesita un nuevo partido político o un gobierno diferente. Tampoco necesita un nuevo alcalde o un nuevo gobernador. Lo que necesita es a Cristo.  Quiero destacar tres cosas acerca de Felipe.

Pasión

Un cristiano apasionado siempre es el que pone el ambiente, el ambiente correcto.

La primer cosa que yo veo del brother Feli, es que estaba apasionado por Jesús. Tú y yo no podemos ganar almas para Cristo si no estamos apasionados de tener a Jesús en el corazón. Vienen tus amigos a invitarte al pachangón y tú dices que no puedes mientras los violines rechinan detrás de ti. “No puedo, es que soy cri-cri-cristiano…”. Pareces el agüitado del grupo, no porque no haces las cosas que ellos hacen, sino porque no tienes pasión; solo tienes el puro título de cristiano.

La vida de Cristo no se puede esconder. Un cristiano apasionado siempre es el que pone el ambiente, el ambiente correcto.

Volviendo a Felipe, el chavo se echó corriendo al Uber donde venía el etíope. ¡Estaba apasionado! A veces, cuando tienes la oportunidad de hablarle a alguien de Jesús, te sordeas hasta que se va la persona y dices, “no era de Dios”. ¡Felipe corrió! Un corazón encendido siempre tendrá una lengua ardiendo. Cuando eres un cristiano apasionado, la gente se te acerca, les interesa cómo vives. Pero si llegas con la Biblia bajo el brazo reprendiendo a tus amigos, no me sorprendería que nadie se te acercara.

Cuando algo te apasiona, no dejas de hablar de ello. Cuando te sientas a platicar con tus amigos, ¿de qué hablas? Algunos hablan de fútbol mientras que otros se la pasan hablando de lo que comieron. ¿De qué abunda tu Facebook y tu Instagram? Ahí está tu tesoro. ¿Es Jesús un tesoro para ti?

Disponibilidad

A Dios no le importa tanto tu condición como tu disponibilidad.

Felipe buscaba oportunidades para compartirle a todo mundo. Hay jóvenes a los que les da miedo porque no saben qué decir, piensan que no están preparados. Piensan que tienen que predicar como el pastor o saberse la Biblia entera de memoria para poder empezar. “Es que yo aún tengo rollos y situaciones, mal carácter, pateo a mi perro..”. Acuérdate de la campana. Estaba rajada, fea e inútil, pero estaba disponible. Estoy seguro de que había otras campanonas hermosas en ese momento, pero no estaban ahí. A Dios no le importa tanto tu condición como tu disponibilidad. Está bien que aún tengas problemas que resolver, Dios está trabajando algunas areas de tu vida, pero eso no te impide servir. Como dicen por ahí, “brincando y aplaudiendo”.

Hay muchos que se sienten una súper campanota y nada más no suenan. Mucho ruido y pocas nueces. Se preocupan más por su exterior y lo material pero no están haciendo ruido para el Señor. ¿De qué sirve ser una campana hermosa si no suenas? “Voy todos los domingos a la iglesia, a la célula y me bauticé como cinco veces”. ¿Y eso qué? ¿De qué sirve ese título si no suenas la campana? Felipe estaba dispuesto. ¿Quieres ser un Felipe? (¿O una Felipa?). Debes estar disponible.


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Preparación

Felipe estaba preparado no solamente sabiendo algo de la Escritura, sino que también estaba preparado con un corazón obediente.

Hay jóvenes que llevan años en la iglesia y no saben nada de la Biblia. ¡Prepárate! Felipe reconoció lo que venía leyendo el etíope (el libro de Isaías) y le preguntó si lo estaba entendiendo. El etíope le rogó que se subiera a su carro y le explicara. Recuerda, Felipe no era una persona importante, no era un predicador, no salía en Enlace, pero conocía la Biblia.

“Entonces, comenzando con esa misma porción de la Escritura, Felipe le habló de la Buena Noticia acerca de Jesús” (Hechos 8:35). De ahí se agarró Felipe y le siguió con el Evangelio. Ponte a platicar con alguien y, de cualquier cosa que saque, pézcate y cuéntale todo el Evangelio. “¿Y cuál es el Evangelio?”. ¡Pues prepárate! Lee le Biblia, ten hambre de la Palabra para que estés preparado. Y cuando te salgan con preguntas de esas que sacan de onda, como si Adán tenía ombligo o algo así, pues sé honesto y dí que no sabes. Después lo investigas, pero comparte lo que sí sabes.

El hombre ciego a quien Jesús sanó dijo, “lo que sé es que yo antes era ciego, ¡y ahora puedo ver!” (Juan 9:25). A ti también te pueden llegar con preguntas nada más para molestar, pero di, “yo solo sé que mi vida estaba vacía y Jesús la llenó”. Diles lo que sabes que Jesús puede hacer en sus vidas. Felipe estaba preparado no solamente sabiendo algo de la Escritura, sino que también estaba preparado con un corazón obediente. Esto está dentro de estar preparado.

Cuando el ángel habló a Felipe, él se levantó y se fue. Para muchos de nosotros esa hubiera sido una historia de dos hojas. “Ando viendo si les comparto, a ver si mi mamá me deja”. Cuando llegue un vecino nuevo a tu colonia, ¡no te tardes! Llévale unas empanadas o unos tamalitos; haz amistad y comparte.

Cuando estabamos recién casados vivíamos en una colonia donde también había otras parejas recién casadas e intentamos compartir a todos ellos. Hacíamos reuniones en la casa y repartíamos volantes. Compramos sillas (no teníamos más que un refri y un colchón pero compramos sillas). Hasta el pastor fue a compartir en una de las reuniones. La idea es esta: ¡Levántate y ve! Si estás preocupado por el novio, la novia o las amistades, deja todo eso a un lado; eso es añadidura. ¡Preocúpate por el establecimiento del Reino de Dios! Así como estás, suena; haz sonar la campana. Aquella campana rajada y sin mucho valor dio el sonido de libertad a un país. Dios quiere sonarnos para dar un sonido de libertad que retumbe en la gente que nos rodea.

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Viviendo en Cristo
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