Misión

Una Misión Que Cumplir

¿Estás dispuesto a pagar el precio?

Es un hecho que el lugar en el que estás es el correcto. Sí, a pesar de las quejas que podamos tener, el lugar en el que estamos estudiando, trabajando o viviendo, es el adecuado, aunque a veces parezca lo contrario. ¿Por qué? Porque es precisamente en ese lugar donde tenemos una misión que cumplir. Si quieres saber de qué se trata, sigue leyendo.

Así como las aguas llenan el mar, la tierra se llenará del conocimiento de la gloria del Señor. Habacuc 2:14 NTV

Misión Posible

Actualmente pareciera que los tiempos se vuelven cada vez más complicados y Dios se ha olvidado de nosotros. Pero aún aquí y ahora, Él sigue manifestando Su poder y gloria.

Conforme a la medida que comprendamos la misión que tenemos aquí, veremos cambios. ¿Cuál es nuestra misión? Dar a conocer a Jesús a todo el mundo. Una vez que caminemos en ese rumbo, ten por seguro que a lo largo de tu travesía te encontrarás con muchos milagros.

Dios puede tocar tu ciudad de una manera inimaginable. Imagina por un momento que las cárceles están vacías por falta de crimen, hospitales vacíos por falta de enfermos, lugares de vicios y maldad cerrados, personas conociendo a Jesús y entregándole su vida a Él, una tierra próspera, sin corrupción. ¿Te parece imposible? ¿Hasta dónde llega tu fe?


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No te Conformes

“El camino no es fácil pero tenemos una promesa”

No podemos conformarnos con lo que tenemos en este momento, debemos anhelar más. Pero no se trata de anhelar cualquier cosa, sino de anhelar estar con Él, conocerlo más, caminar tomado de Su mano, encontrarnos con Él todos los días. Esto traerá un cambio en nuestro interior y habrá consecuencias en el exterior, incluyendo en nuestra ciudad. Esa frase de “el cambio comienza contigo”, tiene algo de cierto.

Dios ha prometido levantar nuestra vida y a nuestra ciudad como consecuencia de lo primero. No te rindas, hay una misión que cumplir. El camino no es fácil pero tenemos una promesa de parte de Dios, en la cual nos dice que si Su Espíritu mora en nosotros, donde quiera que vayamos Él mostrará Su poder. Piensa en dónde estás parado ahora mismo, ahí Dios quiere hacer algo.

El Camino Seguro

El mal en este mundo crece cada día más, a veces pareciera como si las puertas del infierno se abrieran en este mundo. Ni tú ni yo podemos hacer algo al respecto, pero existe un camino seguro que podemos tomar para seguir con nuestra misión, y este camino incluye oración, arrepentimiento, intercesión y adoración a Dios.

Tomando el camino seguro, podremos ver como ahora se abre la puerta del cielo sobre nuestra ciudad, y sobre nosotros mismos. Todo ese mal deja de tener poder y de atormentarnos. Las tinieblas son vencidas con la luz. Es cierto que vivimos en un mundo contaminado de pecado, pero aún en medio de todo eso, Dios nos da victorias para recordarnos quién es Él.

Estamos en medio de una guerra, tenemos una misión que cumplir, y Dios nos muestra qué camino tomar.


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Miedo al Cambio

“Para pedir y recibir ese fuego, primero tienes que estar dispuesto a quemarte”

El camino fácil es rechazar esa misión y quedarnos en un estado de aparente comodidad, buscando a Dios cada vez que queremos algo, teniendo una dosis de “emoción espiritual” de vez en cuando, sin tomar riesgos, sin pasión, sin compromiso. Sin embargo, podemos tomar la decisión de buscar a Dios a cualquier precio, en todo momento y comenzar a ver los cambios.

A muchas personas no les gusta el cambio, se incomodan, y esto los mantiene atados a la mediocridad. ¡Sal de ahí! Atrévete a adentrarte a esa vida sobrenatural a lado de Cristo. Cerca de Él estamos muy próximos a ver grandes cosas, solo nos hace falta invocar Su nombre a través de los cánticos para adorarlo, y entregarnos completamente, con pasión a esa misión que nos ha asignado. Es necesario llevar todo esto a cada lugar.

La presencia de Dios se nota, y genera un cambio en nosotros. Muchas personas conocen a Cristo mediante ese cambio que ocurre en nosotros. Esa es nuestra misión: llevar a las personas al conocimiento y a los pies de Jesús. Cuando le preguntaron a Juan Wesley cómo hacía para atraer a grandes multitudes y guiar a tantas personas a los pies de Cristo, él respondió: “Simplemente me encendía en fuego por Dios, y las personas venían a verme quemar”. Ese fuego es Su presencia, y se enciende a causa de una relación con Él.

Necesitamos provocar un incendio espiritual. Alguien debe comenzar a encender el fuego. Si no eres tú, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo? Para pedir y recibir ese fuego, primero tienes que estar dispuesto a quemarte.


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Yo Primero

“El precio que podemos pagar es la obediencia”

Todo ese cambio que queremos ver y con el cual soñamos, primero debe convertirse en una realidad para nosotros, esto es indispensable para nuestra misión. Nos urge ese arrepentimiento que no nos permite volver a atrás, sino que nos impulsa hacia adelante y nos hace vivir agradecidos con Aquél que nos ha rescatado. A lo largo de esta misión vamos a necesitar energía, y para eso debemos permanecer conectados a la única fuente de poder: Dios.

Nadie que ha sido tocado por Dios vuelve a ser el mismo o a pensar igual, hay cambios rotundos. Sin embargo esa experiencia no debería ser temporal, más bien debe convertirse en algo constante y natural en nuestra vida.

Mucha gente piensa que esto solo se trata de pasar un buen momento en la iglesia y sentirse bien, pero esta misión va más allá de eso, y el precio que podemos pagar es la obediencia. Necesitamos a Dios en medio nuestro, este mundo lo pide a gritos sin darse cuenta. Tenemos una misión que cumplir, es urgente que salgamos y demos a conocer que Cristo vive.

De la misma manera que lo pidió Moisés: “Te suplico que me muestres tu gloriosa presencia.” Éxodo 33:18. Necesitamos Su gloria en nuestras vidas y en nuestra sociedad. Para que eso sucede necesitamos derribar la barrera de la arrogancia y aceptar humildemente nuestra dependencia de Él.

Dios bendice a los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Mateo 5:6

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Crecimiento Espiritual
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