fe

Un vencedor demuestra su fe con hechos

No permitas que la incredulidad o la pasividad te roben la victoria

En la Palabra se nos enseña que “sin fe es imposible agradar a Dios” (He. 11:6, Reina Valera Revisada 1960), y también que “la fe, si no tiene obras, es muerta…” (Stg. 2:17). ¿Qué podríamos deducir de esto? Quizás que la falta de fe se traduce en falta de acciones y/o decisiones. Para agradar a Dios tenemos que demostrarlo con hechos. Para vencer necesitamos enfrentarnos a dos enemigos: la incredulidad y la inactividad.


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La falta de fe

Tener fe se nota, no es algo que uno cree o dice tener; es algo que se demuestra. ¿De dónde proviene la fe? “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios(Ro. 10:17). La fe es como un músculo que debe ejercitarse y fortalecerse todos los días. Por eso necesitamos leer la Palabra. 

Sin embargo, hay quienes la leen y cuando ven las promesas de Dios piensan que es demasiado bueno para ellos. No permitas que la duda haga nido en tu cabeza y en tu corazón. Lee la Biblia, repasa todas las promesas de Dios, ¡son reales! Medita en cada una de ellas y memoriza los textos. Esa es una manera práctica de ejercitar la fe.

La recompensa al esfuerzo

Cuando Josué, el general encargado de todo el ejército de Israel, estaba a punto de guiar a todo el pueblo a la peligrosísima tierra de Canaán, Dios le dijo:

“Nunca se apartará de tu BOCA este libro de la ley, sino que de día y de noche MEDITARÁS en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Jos. 1:8-9).

“Esta promesa es una consecuencia de la fidelidad a la Palabra de Dios.”

Aquí se mencionan cuatro puntos claves: hablar, meditar, guardar y obedecer. Muchas veces nos enfocamos en la parte que dice “entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”. La promesa no va a llegar de la nada. Esta promesa es una consecuencia de la fidelidad a la Palabra de Dios. ¿Ves la importancia de leer la Biblia? Esto va más allá de solo leer y memorizar, Dios nos pide que todo lo que hablemos y pensemos pase por el filtro de Su Palabra, que la guardemos en nuestro corazón y hagamos todo lo que dice.

Debemos entender también que así como la fe viene por el oír la Palabra de Dios, a la vez, la incredulidad, viene por oír comentarios negativos hablados por nosotros mismos, o que escuchamos de los demás. Tengamos cuidado de lo que decimos y oímos.

La inactividad

“¿Sabes cómo se obtienen las victorias? Con una fe enérgica, porque esa fe te obliga a avanzar.”

¿Alguna vez has practicado algún deporte extremo?, ¿has subido una montaña o saltado al agua desde una altura considerable?, ¿te has aventado del paracaídas o has hecho rappel? Todas estas actividades no se pueden realizar con temor, porque el temor te congela y no puedes moverte. La vida espiritual es algo parecido, si no confiamos realmente en Dios nos vamos a quedar paralizados, esperando que un helicóptero venga a rescatarnos por temor a movernos. Para saltar de un paracaídas necesitas fe, porque de otra manera, el temor te va a traicionar hablándote de todo lo que puede salir mal. ¿Sabes cómo se obtienen las victorias? Con una fe enérgica, porque esa fe te obliga a avanzar. Por ello, los cristianos perezosos y pasivos, no alcanzan el potencial que Dios quiere. No logran subir la montaña.

Es necesario reconocer una verdad importante: ¡Únicamente en conflicto ganamos terreno al enemigo! 

Recuerda que Jesús dijo: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;…” (Jn. 10:10)No recuperaremos lo que el enemigo nos ha robado si nos mantenemos pasivos. Al contrario, necesitamos tomar la ofensiva y no la defensiva. ¿Cómo? Así como lo hizo Josué: meditar y hablar la Palabra. 

El asombroso poder de nuestras palabras

Probablemente has escuchado personas que le hablan a sus plantas de casa o jardín. Pero ahora está de moda tocarles música también. Salió en la primera página de un periódico la fotografía de un agricultor cantando a sus hectáreas de vides desde un helicóptero equipado con micrófono, amplificador y dos grandes parlantes. Él afirmó que la música producía uvas mejores y más dulces. Por otro lado, hay quienes aseguran que las vacas dan más leche cuando escuchan música al ser ordeñadas.

Esto puede sonar muy extraño pero, si se pueden lograr resultados tan impresionantes en cosas naturales como en la agricultura y la ganadería, ¡cuánto más poderoso es hablar con fe la Palabra de Dios!

Estas son algunas promesas que puedes meditar, hablar, memorizar y aplicar a tu vida:

  • “Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Ro. 8:37).
  • “Dios nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús” (2 Cor. 2:14)

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Una oportunidad para crecer

Si te has sentido como fracasado o has caído por el desánimo o derrota, no te desesperes. Recuerda a personajes como Elías, Job, David, Pedro, Pablo, todos ellos también tuvieron que levantarse y vencer obstáculos. Tuvieron también momentos sumamente difíciles y de derrota. Pero lejos de ser “el principio del fin” para ellos, fueron oportunidades en las cuáles ellos aprendieron a reinar en vida, experimentando de manera fresca, el verdadero significado de la gracia, poder y amor incondicional de Dios.

El haber fallado, no te hace un fracasado. ¡Levántate y aprópiate de los recursos que Dios te ha dado para vencer en esta vida!

“Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”.

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Crecimiento Espiritual
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