Vive sin Límites

Nuestro potencial está en las manos de Dios

Las limitaciones exteriores que podamos tener no importan, lo que importa es lo que hay en nuestro interior.

“Pero el Señor le dijo a Samuel: —No juzgues por su apariencia o por su estatura, porque yo lo he rechazado. El Señor no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón”. 1 Samuel 16:7 NTV

¿Te has sentido en algún momento limitado? ¿Te sientes imposibilitado por tu apariencia, tu trasfondo familiar o tu condición económica? Esta palabra es para ti. Acabamos de leer aquí que Jehová no mira la apariencia, sino el corazón. Las limitaciones exteriores que podamos tener no importan, lo que importa es lo que hay en nuestro interior.

Todos hemos pasado por momentos en nuestra vida en los que escuchamos a personas decirnos que no podemos. Nos dicen que no podemos encontrar un trabajo nuevo o que no nos puede ir bien en la escuela. Incluso vas a la iglesia y a veces no te sientes como parte del círculo, sino como un extranjero.


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Yo solía ser una persona muy tímida. En Estados Unidos, los primeros los días de clase, cada estudiante se pone de pie y dice su nombre y algo sobre sí mismo. Yo siempre faltaba esos días. Mis papás estaban tan ocupados con la iglesia que no se daban cuenta de qué día volvíamos a la escuela. A veces la maestra hacía preguntas de historia o de geografía y, a pesar de que yo sabía la respuesta, no quería contestar porque me daba pena. Aún siendo hijo de pastor, a mí no me gustaba pasar al frente a hablar en la iglesia, pero entendí el propósito de Dios para mi vida y empecé a hacer cambios.

Quizás alguna vez te han dicho que tú no podrás lograr nada en la vida. Comentarios como este nos desaniman, nos hacen llorar. Nos llevan a caer en el error de pensar que las personas que nos dicen esto tienen razón. Llegamos a un punto en el que lo creemos y lo comenzamos a vivir. Algunos caemos en la trampa del “yo no puedo”.

¿Se han dado cuenta de que a veces somos muy buenos para muchas cosas pero cuando se trata de Dios no podemos? Hay muchachos horribles con unas novias bien bonitas; son atrevidos. Pero, cuando se les pide hacer algo para Dios, les da miedo.

El Rey David pasó por muchas limitaciones que le impedían alcanzar el propósito de Dios para su vida. A veces incluso la gente que más amamos son las que nos imponen límites.

La Familia

Quizás tu papá y tu mamá te han hecho la vida imposible porque nos sirven a Dios y te han hecho sentir que no vales nada.

Su propio padre, Isaí, le hizo sentir sentir que él jamás podría ser rey. ¿Alguna vez has sentido que hay favoritismo en tu casa? En nuestra propia familia, papá y mamá nos pueden llegar a poner limitaciones. “Tú hermana es la inteligente”, “eres más burro que tu tío Nacho”. A Isaí le fue dicho que uno de sus hijos sería ungido como rey, pero él nunca consideró a David.

Probablemente se fue a la cama pensando en eso, soñando con cuál de sus hijos sería el próximo gobernante, pero David no figuraba en esa lista. Quizás tu papá y tu mamá te han hecho la vida imposible porque nos sirven a Dios y te han hecho sentir que no vales nada. Pero Jehová no se ha sentado a la mesa porque te está esperando a ti. La fiesta no va a comenzar hasta que tú llegues a casa.

Sus hermanos le hicieron pensar que no tenía poder como guerrero. Cuando Goliat llegó a retar al pueblo de Israel, David se dispuso a responder al llamado. Sin embargo, rápidamente le intentaron hacer creer que ese no era su lugar. “Pero cuando Eliab, el hermano mayor de David, lo oyó hablar con los hombres, se enojó. —¿Qué estás haciendo aquí? —le reclamó—. ¿Qué pasó con esas pocas ovejas que se supone que deberías estar cuidando? Conozco tu orgullo y tu engaño. ¡Solo quieres ver la batalla!” (1 Samuel 17:26).

Muchas veces nos hemos confrontado con nuestros hermanos, primos, e incluso las personas de la iglesia, que son nuestra familia, y nos han llegado a hacer sentir menos. “Yo canto mejor que tú”, “yo tengo más unción que tú”. Quizás haya jóvenes quienes, estando a tu lado, te desanimen, “para qué vamos al retiro, vas a salir igual”. Hay gente que menosprecia lo que tú haces. “Todo lo que tú haces en la iglesia es saludar en la entrada”.

Una vez una señora que me dijo, “Te he escuchado predicar y no lo haces igual que tu papá. Necesitarás poner pegamento en las bancas para que la gente se quede.” Tenía dos opciones: echarme a llorar en una esquina, o enfrentar la situación y meterme con Dios para permitir que Él me moldeara.

Todos comenzamos en algún lugar, tal vez hoy todo lo que haces es saludar o enviar correos por parte del grupo de jóvenes, pero Dios te quiere llevar a hacer cosas mucho más grandes y lo hará en la medida que aprendas a superar tus limitaciones. Quizás hay jóvenes que han sentido de parte de Dios acercarse a una señorita y decirle, “Cuando te veo, los cielos se abren”. Pero ella solo responde, “Disculpa, no eres mi tipo”. Los hermanos de David le decían que no servía para nada sino para cuidar ovejas.

Las Autoridades

—¡No seas ridículo! —respondió Saúl—. ¡No hay forma de que tú puedas pelear contra ese filisteo y ganarle! Eres tan solo un muchacho, y él ha sido un hombre de guerra desde su juventud. 1 Samuel 17:33

Ahora el rey le está diciendo que no puede. “Tú no eres alguien de posición o de autoridad”. Quizás en el trabajo las personas nos dicen que no lo podemos lograr y que no podemos hacerlo. Escucha al rey, le echa un balde de agua fría a David. “Él va a acabar tan rápido contigo que no te darás cuenta”. Muchas veces lo que tenemos que hacer es callarnos y seguir adelante porque aunque el mundo nos pone limitaciones mientras que es Dios quien pone el llamado en nuestras vidas. Si es Él quien te ha llamado, no escuches a la gente, escucha la voz del Señor.

El Enemigo

Goliat caminaba hacia David con su escudero delante de él, mirando con desdén al muchacho de mejillas sonrosadas. 1 Samuel 17:41-42

A pesar de todas las limitaciones que David tuvo por parte de su familia, de su padres, de sus hermanos, del rey y ahora del enemigo delante de él, él siguió creyendo en lo que Dios tenía preparado para su vida.

David había tenido experiencias en el pasado. Él luchó contra un león y contra un oso para defender a sus ovejas. ¿Qué significa esto? Significa que de la misma manera en que Dios estuvo contigo en el pasado, así mismo estará contigo el día de hoy. Dios nos pone pequeñas pruebas para que le día que venga el verdadero gigante tengamos la victoria.

El gigante se burlaba de David quien nuevamente se encontraba frente a alguien que no alcanzaba a ver su potencial. Si yo hubiera hecho caso a lo que la gente decía de mí en la iglesia, no estaría aquí hablándoles en este momento. Pero nosotros valemos lo que Jesús pagó por nosotros en la cruz del Calvario.

El enemigo nos confunde

Cuando hay solamente emoción y falta convicción, se pierden de vista los objetivos.

El principal problema de la juventud hoy en día son las emociones. Veo parejas de jóvenes hoy en día que se casan y después ya no hacen nada en la iglesia. Después de lograr lo que quieren, se desaparecen.

Había un joven muy servicial que llegó a nuestra iglesia. Una vez se perdió el candado de la puerta principal y no había cómo cerrar. Preguntamos si alguien se podía quedar durante la noche para cuidar. Este joven se ofreció. A las cinco de la mañana llegaron a poner un nuevo candado y él se fue a trabajar sin dormir. Cuando había que llevar a alguien al aeropuerto, él llevaba a la persona. Cuando había que poner sillas, él ayudaba.

También había una señorita que se daba cuenta de que él participaba en todo. Después de un tiempo, ellos dos se casaron y soñaron con tener un gran ministerio juntos. La verdad es que, a los dos meses de casados, él se volvió un alcohólico y dejó de asistir a la iglesia; la mujer iba sola. Tuvieron una hija con una terrible enfermedad. Dios hizo el milagro de sanarla y ¡ni aún así él regresaba a la iglesia! Cuando hay solamente emoción y falta convicción, se pierden de vista los objetivos.

La victoria está en Dios

Tú puedes vencer las limitaciones que te pone el mundo confiando en Dios. David le conestó a Goliat, “Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo contra ti en nombre del Señor de los Ejércitos Celestiales, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado” (1 Samuel 17:45).

Es cierto, tú y yo estamos limitados, pero tenemos a uno dentro de nosotros que es mucho más fuerte, un gigante más grande y poderoso que lo que está allá afuera. Cada vez que alguien pone un límite en contra de ti, Jehová se levanta para defenderte.

David confiaba y dependía del poder de Dios. Él estaba seguro de que Dios le daría la victoria de la misma manera en que se la dio cuando luchó el león y contra el oso. No pienses en las limitaciones que la gente te pone, piensa en lo que Dios puede hacer en ti y a través de tu vida.

Muchas veces Dios pone personas en el trabajo o en la escuela que necesitan de Él y no les hablamos porque estamos atemorizados. No se trata de ti ni de mí, se trata de que somos un vaso en las manos de Dios. No pienses en tus limitaciones, piensa en Dios.

La Biblia nos da cientos de palabras de ánimo diciéndonos quienes somos en Cristo, sin importar nuestros defectos. Yo soy puertorriqueño y dicen que nosotros tenemos un carácter muy fuerte. Todos tenemos fallas, pero lo que importa no es tu pasado ni lo que hayas hecho. Lo que importa es lo que tú puedes llegar a ser en las manos de Dios.

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