Tenacidad

Tenacidad: Un Principio Que Nunca Cambia

La palabra de Dios no pasará

Nuestro Dios es fiel, es bueno y sus principios no van a cambiar porque Él es eterno. Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre. El deseo del Señor es que nosotros basemos nuestras vidas en sus principios eternos. Por eso en este mensaje te hablaré de la tenacidad.

Vivimos en un mundo en el que es fácil acceder al conocimiento de casi cualquier cosa gracias a la internet y los avances tecnológicos, cosa que en otras épocas era impensable. Esto ha generado que cada persona forme su propia opinión sobre todo, la cual también cambia según pasan el tiempo y las costumbres. Ante esto Jesús nos dice que “el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mt. 24:35 Reina Valera Revisada 1960).


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¿Qué es la tenacidad?

Pablo nos da una excelente definición de tenacidad en la carta a los filipenses:

“No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro sólo en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús.” (3:13-14 Nueva Traducción Viviente).

Otras definiciones de tenacidad son “fuerza que impulsa a continuar con empeño y sin desistir en algo que se quiere hacer” y “resistencia que opone un material para que no se rompa, sea desgarrado o molido”; lo cual me recuerda al versículo de Romanos 12:21 “No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien.”  

Como puedes ver todo esto nos habla de una fuerza interior que da impulso para alcanzar algo.

“Entonces Elías fue y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando un campo. Había doce pares de bueyes en el campo, y Eliseo araba con el último par. Elías se acercó a él, le echó su manto sobre los hombros y siguió caminando.” (1 Reyes 19:19)

Este es el momento en que Dios llama a Eliseo a continuar con la labor de Elías. Quiero resaltar un par de cosas en esta historia:

1.- Dios tiene planes para ti que ni te imaginas.

Antes de llegar ahí, me parece increíble que Dios le habla a Elías sobre Eliseo. Le cuenta que tiene planes para él cuando este ni está enterado. También a mí Dios me ha convencido de que tiene planes para ti.

Al principio de Lucas 19 vemos cómo una multitud seguía a Jesús y entre ellos, Zaqueo, quien trepó una higuera con tal de ver al Mesías. Finalmente Jesús puso sus ojos en él y le dijo “debo hospedarme hoy en tu casa” (versículo 5). Esto habla de un evento agendado: Zaqueo estaba en la agenda de Dios, y tú también lo estás.

Dios es fiel y llegará un momento en que el Señor te diga que en Su agenda está que pose en tu casa. A lo mejor no estabas enterado, pero Dios tiene planes de bien para ti. ¡Alégrate!


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2.- No te canses de hacer el bien.

Esta historia comienza cuando Elías llega al terreno del padre de Eliseo y lo encuentra arando la tierra ayudado por doce pares de bueyes. Verás, Eliseo no decidió simplemente tomar 24 bestias de campo y ponerlas a trabajar de una vez. Lo más seguro es que haya comenzado con un par pero, al ver que la tierra era demasiado dura, tomó otro par. Así hasta llegar a lo descrito en la Biblia.  

Lo anterior nos habla de una labor ardua, y de un hombre tenaz que no se dejaba vencer por las circunstancias difíciles. Vemos a Eliseo como diciendo “me vence o lo venzo”. Es en ese momento que llega la voz de Dios y le habla de sus planes.

Dios moverá a aquellos que no se cansan de hacer el bien y que sin importar su situación deciden seguir avanzando. ¡Sé tenaz!


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Tenacidad en la Vida Diaria

Hay cosas que Dios pone para hacerlas hoy. Una de las estrategias más efectivas del diablo para que no cumplas con el propósito de Dios para tu vida es convencerte de que puedes hacer las cosas mañana.

La verdad es que nunca tenemos manera de saber si habrá un mañana. Imagínate el día que te toque rendir cuentas a Dios y decirle: “lo que tú me encomendaste no lo hice porque pensé que iba a llegar a mañana”.

Tal vez seas de los que no se han atrevido a hacer algo porque no tienen los medios, ya sea tiempo, dinero o alguna otra cosa. Déjame decirte que si Dios da la visión, dará la provisión.

Inténtalo. Nadie sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta. Hay cosas que son un sueño. Hay otras que te han quitado el sueño, pero Dios hoy te dice: “olvídate de mañana, ¡el día es hoy!” El día de salvación, de comenzar a hacer lo que te ha dicho el Señor, el día de activar lo que ha puesto en ti es hoy.

Tenacidad en la Vida Espiritual

“Cuando el Señor estaba por llevarse a Elías al cielo en un torbellino, Elías y Eliseo estaban en camino desde Gilgal. Y Elías le dijo a Eliseo:

—Quédate aquí, porque el Señor me dijo que fuera a Betel.

Eliseo respondió:

—Tan cierto como que el Señor vive y que tú vives, ¡nunca te dejaré!

Así que descendieron juntos a Betel.” (2 Reyes 2:1-2)

 

“Betel” significa “casa de Dios” o “puerta del cielo”, y tiene todo que ver con la dinámica espiritual. Recibe su nombre de Jacob porque acampando ahí tuvo un sueño donde veía una escalera que se extendía a los cielos y ángeles bajaban y subían por ella. Fue aquí donde Dios le dio la promesa de que esa tierra sería suya. Para el tiempo de Josué, Betel era un territorio dividido entre muchos reyes, y había sido renombrado. Esto describe bien la vida espiritual de muchos jóvenes.

Hay personas cuya vida espiritual ha sido conquistada por vicios, fornicación, ídolos, actitudes, etc. Si es tu caso, entonces tu tarea es reconquistar tu Betel y que se convierta en casa de Dios y en puerta del cielo.


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Tenacidad en las Cosas que no Cambian

Según estudiosos, Eliseo podría haber padecido diabetes y murió resultado de complicaciones de ella. Esto quiere decir que durante un período de tiempo, Eliseo padeció una enfermedad que nunca se fue, pero esto no lo detuvo de hacer lo que Dios le había mandado.

Hay situaciones que no van a cambiar, hay cosas que no se van y otras que no van a regresar. Habrá veces en que las cosas no estarán a tu favor sino en tu contra. No permitas que nada de eso te impida llegar aquello para lo cual Cristo te alcanzó.

Hay cosas que te dan derecho de parar. Una enfermedad o la muerte de un ser querido son ejemplos, pero aquí hablamos de un principio eterno para que cumplamos el plan de Dios a pesar que las cosas no sean tan fáciles. Eliseo siguió tenaz aunque murió de la enfermedad que tenía. Tal vez el enemigo te ha dicho que no lo lograrás y que deberías mejor rendirte, pero ahora te digo que no morirás, sino que vivirás y contarás las grandes cosas que hizo el Señor en tu vida.

Tal vez conozcas la historia de John Harper, quien fue apodado “el predicador del Titanic”. Era un pastor que se encontraba viajando a los Estados Unidos en el Titanic junto con su hija y un sobrino. Viajaban en primera clase, lo cual les aseguraba a cada uno un chaleco salvavidas y lugar en las balsas de emergencia. Al ver la situación en la que se encontraban, Harper entendió que Dios lo había colocado ahí por una razón. Se despidió de su hija y su sobrino y se apresuró a predicar entre la gente desesperada. Permaneció en el barco mientras se hundía, compartiendo el mensaje de salvación a muchos.


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La Tenacidad en la Vida de Jesús

“Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.” (Heb. 12:1)

En los evangelios vemos muchos ejemplos de personas que fueron tenaces para acercarse al Señor Jesús. Todos ellos nos enseñan algo valioso, pero el mayor ejemplo de tenacidad lo encontramos en Jesús mismo. Cristo fue un hombre tenaz hasta alcanzar la salvación para nosotros. Estando a unas horas de ser entregado Él oró diciendo “Padre, si quieres, te pido que quites esta copa de sufrimiento de mí. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía” (Lc. 22:42), y aún sus últimas palabras fueron “consumado es”.

Por último te dejaré la historia de un atleta que participó en el maratón de los Juegos Olímpicos de México 1968. John Stephen Akhwari, de Tanzania, era de los favoritos para llevarse una medalla. Un accidente durante la carrera le provocó una lesión que le impidió seguir corriendo, pero lejos de retirarse siguió acercándose a la meta. Terminó la carrera una hora más tarde de lo que se esperaba de él. En una entrevista posterior a los hechos, declaró: “mi país no me hizo viajar 5 mil millas (8 mil kilómetros) para iniciar una carrera; me hizo viajar 5 mil millas para terminarla”.

No fuiste llamado para comenzar una carrera sino para terminarla.

No te detengas. Continúa y sé tenaz.

 

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