Viviendo Deprisa

Aprendiendo a Esperar en Dios

Tenemos dos opciones: Esperar felices o esperar enojados.

“Esta visión es para un tiempo futuro. Describe el fin, y este se cumplirá. Aunque parezca que se demora en llegar, espera con paciencia, porque sin lugar a dudas sucederá. No se tardará.” Habacuc 2:3 NTV

Seamos sinceros, a nadie nos gusta esperar. Odiamos las filas en el cine o en la banco, e incluso nos enojamos con nuestro celular cuando el internet tarda más de los normal en cargar. Cuando calentamos algo en el microondas, ¡lo detenemos antes de que termine el tiempo! Somos muy impacientes y, cuando Dios viene a decirnos que esperemos, algo dentro de nosotros lo rechaza.

Cuando oramos esperando que algo suceda, queremos ver resultados en ese mismo instante, pero la mayoría de las veces Dios nos dice “sí, pero todo en su tiempo”. La impaciencia trae frustración a nuestras vidas, y nos lleva a intentar hacer las cosas a nuestra manera. Por querer crear nuestro propio camino nos salimos del camino de Dios.


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Es ahí donde surge la frase “Dios no contesta mis oraciones”. Tenemos dos opciones: Esperar felices o esperar enojados. De cualquier manera vamos a tener que esperar, pero podemos decidir hacerle frente a nuestra impaciencia y disfrutar ese tiempo, y sobre todo, aprender de eso.

Todos estamos esperando algo. Quizás sea un trabajo, una pareja, algún milagro en nuestra salud o en la de nuestra familia. Estamos esperando cambios a nuestro alrededor pero, ¿por qué no cambio yo? Sabes, muchas veces la espera es también para tratar nuestro carácter y nuestras actitudes. ¿Lo habías pensado de esa manera? Es muy importante la actitud y lo que hacemos mientras esperamos.

Una mala actitud va a venir a ensuciar nuestro corazón y jugar con nuestra mente y, como consecuencia, nuestras decisiones y acciones serán incorrectas. No entres en pánico. Ahora, es cierto que debemos ser pacientes pero eso no significa que vamos a sentarnos de brazos cruzados esperando a que el milagro caiga del cielo. Dios nos enseña que la fe es activa. “La fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil” (Santiago 2:17). Mientras estamos en ese periodo de espera, lo que nos toca hacer es seguir orando, seguir luchando y buscando hacer lo que a Él le agrada.

Puntualidad

Todos tenemos amigos impuntuales, y tal vez tú también lo seas (lo raro aquí es ser puntual), pero Dios siempre llega a tiempo, y podemos descansar en Su puntualidad. Una vez más, debemos renunciar a querer tener el control de todo. El tiempo va a seguir avanzando y no podemos hacer nada al respecto; aquí no existen los atajos.

Dios está haciendo algo, es más, Él ya lo hizo. Nos toca confiar en eso, en que sea cual sea Su respuesta, nuestra oración ha sido escuchada. Dios no permanece indiferente ante nuestras necesidades. Las cosas se están moviendo, aún cuando tú no puedas verlas.

Los Sueños Se Hacen Realidad

Dios pudo levantar a un pastorcito y hacerlo rey, ¿no crees que podría hacer algo contigo?

Tal vez tienes sueños, (en lo personal yo sí los tengo) y probablemente el lugar en el que estás en este momento parece muy lejano a aquel gran sueño. Pero, ¿has leído la historia de David? El era un pastor de ovejas y, de ahí, Dios lo levantó para matar a un gigante llamado Goliat para después hacerlo rey de Israel. Así, tranquilamente.

Y tal vez pienses, “Pero yo no soy David”, y tienes toda la razón; no lo eres. Pero Dios pudo levantar a un pastorcito y hacerlo rey, ¿no crees que podría hacer algo contigo? Él te ama, y quizás nosotros estemos muy limitados, pero Dios hace que lo imposible sea posible.

¿Crees que David no tuvo dudas mientras esperaba? Es de humanos desconfiar, pero ahí es donde entra la fe, ahí es donde Dios se fortalece. Mientras esperamos, nos toca ser agradecidos con lo que tenemos, nos toca aprender y prepararnos. Necesitamos ser moldeados antes de recibir algo.

Hace poco, durante el retiro de jóvenes, nuestro conferencista invitado, el pastor Emerson Morales Jr., hizo una pregunta a los presentes: ¿Cuál es tu sueño en Cristo? Hubo quienes se levantaron y dijeron cosas como, “Yo quiero hacer teatro para el Señor”, “Quiero escribir para Dios”. Me quedé con eso y durante la semana estuve reflexionándolo. Dios me ha permitido cumplir esos sueños para Él, y me di cuenta de algo: el mundo está construido, en parte, por sueños hechos realidad. Alguien alguna vez soñó con la electricidad, con los teléfonos celulares o con la existencia de internet mucho antes de ser una realidad, y a todos ellos Dios les permitió lograrlo.


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Podríamos leer todas esas historias y nos daríamos cuenta que fueron tiempos difíciles de espera, de aparentes fracasos. Todos ellos con el fin de perfeccionar y dar como resultado algo increíble. ¿Estás dispuesto a esperar? ¿Estás dispuesto a pasar por fuego? Dios está buscando un corazón dispuesto.

El Panorama Completo

Nuestra manera de ver las cosas es muy limitada. Por lo tanto, no podemos ver todo el panorama y muchas cosas no tienen sentido. Cuando no obtenemos las cosas que queremos en el tiempo que esperamos, pensamos que no está funcionando. Tal vez puede ser tu tiempo pero para las personas que te rodean aún no es el tiempo o quizás hay cosas que aún no se acomodan. Dios hace Su obra en todos, no solamente en ti.

Imagina que tú estás viendo el cielo y observas una tela gigante y solo puedes distinguir hilos de muchos colores y sin ninguna forma. Dios está colocando los hilos. Si lo vieras desde Su perspectiva, verías que en realidad está haciendo un bordado perfecto. Tú sólo ves hilos, pero Él sabe por qué los ha colocado ahí y tienen un propósito aunque tú no logres verlo.

Esto no quiere decir que vamos a quedarnos sentados viendo cómo pasa todo, más bien quiere decir que vamos a actuar aún cuando no entendamos qué está pasando. De eso se trata la fe en Él, de dar un paso a ciegas sabiendo que Él está en control.

¡La Vida Ya Comenzó!

Muchas veces vivimos esperando. Estamos esperando algo para empezar a vivir o empezar a ser felices. La vida es ahora; la vida ya empezó. Siempre vamos a tener expectativas y sueños, pero no podemos permitir que eso nos impida disfrutar nuestro presente. Dios está tratando con nosotros hoy y estamos creciendo hoy. Todo tiempo tiene su belleza. No vivamos deprisa, pero tampoco seamos pasivos. Demos gracias por el presente que nos ha tocado vivir.

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Crecimiento Espiritual
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